Posturas en odontologia

27
feb
Posturas en odontologia
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Las posturas adoptadas durante el trabajo en odontología (Odontólogo, Higienista, Auxiliar, etc.) han sido clásicamente dos, la de pie y la de sentado.

La frecuencia con que cada una de ellas se ha utilizado, ha ido modificándose con el transcurso del tiempo, pasando de un generalizado “trabajar de pie” a realizarlo en la actual posición de sentado.

Es a partir de los años setenta y debido a los estudios realizados por la Universidad de Alabama cuando se impone como postura más adecuada la de trabajar sentado.

Posturas en odontologia

En la actualidad se suelen alternar durante el trabajo, la postura de pie y la de sentado, aunque la mayoría de los autores recomiendan trabajar sentado y con el paciente colocado en posición de decúbito supino.

La postura adecuada en odontologia para mantener la orientación ideal de la columna vertebral, con la mínima tensión, deformación y el mayor equilibrio y estabilidad, describe un eje longitudinal (eje de gravedad) que marca el estándar de alineamiento de esta postura.

Trabajar sentado

Siguiendo los estudios realizados por la Universidad de Alabama en los años setenta, operador y ayudante deben trabajar sentados de forma correcta pues esta va a ser la posición que más ventajas proporciona.

La forma de situarse cuando se trabaja sentado no es aleatoria, sino que debe ajustarse a un patrón muy concreto, para obtener los beneficios esperados desde el punto de vista de la salud laboral.

Así, la posición de trabajo más aceptada es la denominada BHOP (Balanced Human Operating Position), que permite realizar el trabajo con el mayor número de músculos en semirrelajación, manteniendo al dentista en equilibrio respecto a su eje vertical (columna vertebral) y eje horizontal (línea del suelo).

La postura correcta para estar sentado debe incluir:

  1. Cabeza en ligera flexión.
  2. Hombros paralelos al suelo.
  3. Espalda recta.
  4. Brazos pegados al cuerpo.
  5. Manos a la altura de la línea media sagital del esternón.
  6. Muslos paralelos al plano del suelo.
  7. Piernas abiertas.
  8. Pies apoyados en el suelo.

Al sentarnos la flexión de las rodillas y la altura respecto al suelo tiene que permitir que muslos y piernas formen un ángulo de 90°, encontrándose los muslos paralelos al suelo manteniendo los pies apoyados en el suelo y separados, y formando un ángulo de 90º con las piernas. La columna vertebral se encuentra formando un ángulo respecto al fémur de 90º-100º.

La posición de sentado descrita, va a ser una posición ideal que nos permite mantener la espalda recta con la columna vertebral alineada en situación de reposo, conservando sus curvaturas fisiológicas (lordosis cervical y lumbar). Esta posición si se mantiene durante el trabajo de forma correcta nos proporciona, entre otras ventajas:

  1. Menor consumo de energía.
  2. Menor sobrecarga circulatoria.
  3. Menor carga sobre las articulaciones y miembros inferiores.
  4. Mantenimiento de la lordosis lumbar fisiológica, que si es adecuada, evita el aumento de la presión intradiscal a nivel lumbar.

Cualquier cambio en esta posición ideal va a introducir giros y torsiones en cuello y espalda que alterarían el adecuado equilibrio musculoesquelético que se pretende conseguir con esta posición, dando lugar a que la postura de sentado pueda ser muy perjudicial para la salud de nuestra columna.

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Trabajar de pie

En determinadas situaciones puede ser aconsejable utilizar la postura “de pie” durante el trabajo, fundamentalmente en los casos:

  1. Cuando el paciente no puede tumbarse.
  2. Cuando se requiere que el paciente esté sentado.
  3. En tratamientos muy breves.
  4. Cuando es imposible mantener una postura correcta al sentarnos.

Cuando estamos en bipedestación la presión intradiscal es superior a la que se produce en decúbito, pero es menor que en la posición de sentado. Hemos de tener presente que permanecer de pie con la espalda recta va a suponer mucha menos carga sobre la columna vertebral que permanecer sentado, siempre que mantengamos una postura ideal, pero si se prolonga en el tiempo dará lugar a una fatiga muscular que originará cambios posturales perniciosos con descompensaciones y asimetrías en la columna vertebral.

El modelo postural que debemos perseguir al trabajar de pie, incluye:

  1. Postura erguida manteniendo la curvatura natural de la columna vertebral.
  2. Extremidades inferiores alineadas, con un reparto del peso uniforme sobre ambos pies.
  3. Los pies deben estar separados entre sí (aumento de la base de sustentación).
  4. Pelvis en posición neutra.
  5. Rodillas extendidas.
  6. Hombros paralelos al suelo y coincidiendo con el eje de gravedad corporal.
  7. Cabeza erguida, en ligera flexión.

Al permanecer de pie se ven implicados más músculos para mantener el equilibrio postural, a diferencia de la posición de sentado, apareciendo un mayor gasto energético y un cansancio de la musculatura de la espalda y miembros inferiores. Además esta postura da lugar a una sobrecarga circulatoria, con un enlentecimiento de la circulación venosa, favoreciendo los pies hinchados y doloridos.

Al trabajar en posición “de pie” el paciente va a permanecer sentado o sentado reclinado, debiendo vigilar la altura de trabajo para no caer en el frecuente error de echar la cabeza y los hombros hacia delante, curvando la espalda, con lo que sometemos a los músculos y columna vertebral a un esfuerzo excesivo, desencadenando una fatiga precoz.

Si tenemos que trabajar de pie debemos procurar, además de adoptar la postura correcta, seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Cambiar de postura frecuentemente.
  2. Intentar moverse y no estar parado.
  3. Trabajar con los brazos a la altura adecuada (plano de trabajo un poco más alto que los codos del operador).
  4. Los hombros no deben estar caídos.
  5. Adelantar ligeramente una pierna y desplazar el peso del cuerpo sobre la misma, alternando periódicamente un pie tras otro.
  6. Manos lo más cerca posible del cuerpo.
  7. Disponer de un reposapiés de 10-15 cm. para apoyar, de forma alternativa, una de las extremidades.
  8. Alternar la postura de pie con la de sentado.

A la hora de adoptar una postura de trabajo determinada, independientemente de la técnica de trabajo que utilicemos (en solitario, cuatro manos, etc.), hemos de tener presente:

  • Ninguna postura es tan perfecta que pueda mantenerse durante mucho tiempo sin fatigar a un grupo muscular o producir cansancio.
  • Hay pacientes a los que resulta imposible colocar en la posición de trabajo óptima, siendo nosotros los que tendremos que modificar nuestra postura ideal de trabajo, adaptándonos a las limitaciones del paciente.

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