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Cigarro electrónico: ¿Influyen en nuestra salud oral?

Publicado por Dr. Dario Vieira el 12 abril 2016 en Actualidad

Hace algún tiempo vimos cómo se producía un auténtico “boom” de una reciente tecnología, el cigarro electrónico. Gracias a éste, gente conseguía dejar de fumar, y la que decidía seguir “vapeando” lo hacía técnicamente con un menor riesgo que con un cigarrillo tradicional. Con el paso del tiempo vimos cómo nuestras calles se llenaban de tiendas donde poder probar y comprar el cigarro electrónico, aparecían stands en centros comerciales y en definitiva, la moda iba en auge. Con el paso del tiempo esta moda ha ido decreciendo, y a su vez se han elaborado diferentes trabajos y estudios por parte del sector académico de la Odontología. Como sucede con el resto de los campos, cuando aparece una novedad que podría ser peligrosa para la salud, los especialistas se dedican a trabajar para evaluar las posibles consecuencias del producto en cuestión.

En el año 2012 se realizó la primera encuesta al público sobre el cigarro electrónico. Los datos que se obtenían a pie de calle reflejaban que sólo un 9% de los fumadores habían intentado dejar el tabaco tradicional, pasándose de esta forma a la moda del cigarro electrónico, mientras que aproximadamente un 40% de las personas ni siquiera habían oído hablar sobre él.

Fue a partir de aquellas fechas cuando en el mercado encontramos la explosión y la enormísima demanda de este tipo de vapeadores, lo que evidentemente trajo consigo muchísimas dudas al respecto de la salubridad del mismo. Fue con transcurso del tiempo cuando, ensayos y estudios mediante, podemos afirmar que ya tenemos unos conocimientos más acertados sobre ellos, motivo por el que en Propdental hacemos este artículo, para ofrecer a los pacientes que les interese la información que necesitan para saber más sobre su nuevo “vicio”.

La influencia del cigarro electrónico sobre la salud

Hoy en día encontramos un producto que básicamente nos ofrece dar esquinazo al mayor problema y fuente de daños en el tejido del tabaco: la nicotina. No por nada se estima que, aproximadamente, uno de cada dos fumadores terminará por fallecer a causa de complicaciones originadas por este insalubre hábito, además de recortar la esperanza de vida en unos 10 años de media.

El cigarro líquido puede contener o no nicotina dentro del líquido que se le debe poner, el cual se calienta para inhalarse en forma de vapor. Encontramos una variación entre concentraciones muy significativa, y es que dependiendo de la marca y de la cantidad de nicotina que escojamos podemos vernos más o menos expuestos, lo que hace que garantizar la seguridad se complique bastante. Si bien queda claro que con el cigarro electrónico damos esquinazo a algunas sustancias tóxicas que ingerimos mediante la combustión del cigarro tradicional, encontramos también riesgos particulares.

Durante el año 2014, la Food and Drug Administration (conocida pro sus siglas FDA) afirmaba que “El cigarro electrónico no ha sido estudiado en su totalidad, motivo por el que los consumidores a día de hoy desconocen los riesgos potenciales, ni tampoco cómo se deben emplear, ni qué productos químicos son inhalados con este, ni por el contrario, si encontramos algún beneficio usando estos productos”.

Pese a que encontramos una evidente falta de fondo académico, sí que hay algunas pistas que pueden ayudarnos a desvelar qué impacto tienen en nuestra salud oral en particular, revisémoslo más a fondo:

La nicotina que contienen los líquidos es variable, ya que dependerá de la marca y la concentración escogida para vapear. Por norma general, esta se presenta en dosis más bajas que en los cigarrillos tradicionales, pero no por esto deja de ser perjudicial para nuestros tejidos orales. Evidentemente, este también contribuye de forma significativa al desarrollo de algunas patologías del tejido periodontal como la gingivitis o la periodontitis, además de provocar patologías como la halitosis o las inflamaciones. Determinados ejemplos de la influencia negativa de la nicotina en nuestra boca son los que enumeramos a continuación:

  • Bruxismo:

Pese a que encontramos la causa principal del bruxismo en la psique del paciente, también ésta puede ser generada debido a sustancias como el caso de las drogas, la cafeína o la nicotina. En particular, debemos advertir que la nicotina se considera un potencial estimulante que termina por disparar los músculos, por lo que hace rechinar los dientes de una forma más intensa, lo que causa un desgaste
importante en los tejidos orales.

  • Mal aliento:

Recordemos que la nicotina también inhibe la capacidad del cuerpo de la promoción de saliva, lo que causa un efecto de sequedad en la cavidad oral. Esta también es capaz de irritar las mucosas de la boca y de las vías respiratorias, así como las digestivas superiores, que por norma general también presentarán sequedad en la cavidad oral. Por otro lado, la sustancia (entre otras que encontramos en el vapeador) tiende a adherirse a la mucosa oral, de los dientes y de la lengua, lo que terminará por causar un olor característico en el aliento, con lo que el problema de la halitosis acabará por agravarse.

  • Recesión gingival:

El hábito del tabaquismo tiene una enorme influencia en la disminución de las defensas del organismo para pelear contra la enfermedad periodontal. La combustión causa cambios en los tejidos orales, que pueden favorecer el acúmulo de bacterias y por otra parte, la nicotina actúa sobre los vasos, lo que reduce la capacidad de respuesta frente a la agresión de bacterias. De esta forma, los pacientes fumadores tienen un riesgo más acentuado de padecer enfermedad periodontal, y cuando ésta aparece, evidentemente también lo hará de una forma más agresiva.

Usar el cigarro electrónico por parte de pacientes que antes no habían fumado es algo realmente extraño, ya que por norma general lo normal es que se use por los pacientes que han fumado durante largos periodos de tiempo, y buscan en él una salida para reducir el consumo o dejar completamente el hábito del tabaquismo. Pese a que día a día se va demostrando cada vez que tiene una mayor eficacia como ayudante para dejar el hábito del tabaco, éste no se debería convertir en un sustitutivo permanente del cigarrillo de tabaco tradicional, ya que también perjudica a su manera.

En España cada año unas 2000 personas desarrollan cáncer oral, una enfermedad que, lamentablemente, sigue cobrándose vidas día tras día, fundamentalmente por su elevadísima tasa de mortandad, de aproximadamente un 50% a los 5 años desde el desarrollo de la patología. Pese a que la detección precoz hace que las posibilidades de vivir suban de forma exponencial, la medicina más útil que podemos tomar es, sin lugar a dudas, la prevención. Dejar de fumar, independientemente de si es tabaco tradicional o mediante vapeadores, realizar una correcta higiene oral y acudir a las Clínicas Propdental cada seis meses son algunos aspectos básicos que debemos tener presentes para así, gozar de una vida (y una sonrisa) duradera y saludable.

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