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Problemas dentales relacionados con la piscina

Publicado por Dr. Dario Vieira el 9 Abril 2014 en Actualidad

 

Ya llega el calor, se acerca el verano y empezamos a pensar en pegarnos un chapuzón en la piscina. Los más afortunados pueden disfrutar en la piscina de su casa, mientras que los demás nos tenemos que conformar con ir a la piscina municipal o de nuestro club. En cualquier caso, debemos tener en cuenta algunos factores que acompañan el sobre uso de la piscina: nos reseca la piel, cambia el color de nuestro pelo y, aunque muchos no lo sepan, puede erosionar nuestro esmalte dental.

Las piscinas tratadas con cloro pueden dañar el esmalte dental de sus nadadores, especialmente cuando estas no son mantenidas correctamente.

Esto no es nada nuevo, en el año 1986 una encuesta a 747 nadadores que fue publicada en el “American Journal of Epidemiology” encontró que el 39% de los nadadores de competición sufrían erosión del esmalte dental. En este estudio, se analizó un caso de un hombre de 52 años que se quejaba de haber sufrido sensibilidad dental, la aparición de manchas y erosión del esmalte de manera repentina. Estos cambios súbitos se debían a una nueva rutina que acababa de incorporar a su vida: 90 minutos de natación diaria.

El daño del esmalte dental se produce cuando el balance del pH del agua de la piscina baja demasiado o es excesivamente ácido. Si alguna vez has estado en una piscina que provoca que tus ojos lloren o tu nariz queme nada más oler el agua, esto se debe a un pH demasiado bajo (no tiene porqué deberse a una cantidad excesiva de cloro).

Un nivel de pH incorrecto puede dañar el esmalte dental
Cuando el nivel de pH es demasiado bajo, el agua se vuelve corrosiva y puede manchas superficies como los dientes así como irritar tu piel. En el estudio del 1986, por ejemplo, se comprobó que el nivel de pH de la piscina era del 2,7, mucho más bajo que el 7,2-7,8 recomendado.

Otra razón a tener en cuenta a cerca del nivel de pH es que este puede afectar la labor del coloro. Cuando el nivel de pH es demasiado alto o bajo, el coloro se disipa excesivamente rápido o su habilidad para desinfectar el agua diminuye. Como resultado, las bacterias que causan enfermedades pueden prosperar.

Así pues, si quieres proteger tu cuerpo y tus dientes sin tener que renunciar al gustazo de bañarte a la piscina o de nadar, asegúrate que la piscina dónde te bañas sigue algún tipo de control para mantener su nivel de pH como es debido. Si por casualidad estás pensando en hacerte una piscina en casa debes saber que cada vez hay más piscinas que se tratan con agua salada, una solución inspirada en el agua del mar que no es tan dañina para los tejidos de nuestro cuerpo.

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