El problema de la blancorexia
Inicio » El problema de la blancorexia

El problema de la blancorexia

Publicado por Dr Dario Vieira Pereira el 22 diciembre 2014 en Artículos sobre Estética dental

Actualizado el 24 diciembre 2014

La creciente obsesión por la higiene dental ha comportado un giro irónico en la salud oral de muchos pacientes. En el intento de conseguir una sonrisa más blanca, brillante y de apariencia más sana, muchos pacientes se han pasado de raya con el blanqueamiento dental y han terminado por comprometer la salud de sus dientes. A este fenómeno se le conoce como blancorexia.

Blancorexia: obsesión por el blanqueamiento dental

Esta obsesión por los dientes blancos va acompañada de una sensación que la sonrisa nunca es lo demasiado clara. Un pensamiento que provoca que los pacientes se expongan a los agentes blanqueadores del tratamiento dental demasiado a menudo y sufran efectos secundarios de dicho abuso. La irritación de las encías, la sensibilidad dental, la translucidez de las esquinas de los dientes e incluso la transformación de los dientes a una tonalidad azulada, son los principales peligros de la blancorexia.

Ciertos estudios han demostrado que la exposición a los agentes blanqueadores como el peróxido de manera abusiva en un periodo de 10 años, puede provocar efectos irreversibles en los dientes y las encías. Los blanqueadores dentales caseros y los dentistas que no acompañan los tratamientos de blanqueamiento de un examen dental, son en parte culpables de esta situación.

Como hemos afirmado muchas veces en este blog, el blanqueamiento dental no comporta riesgos para la salud dental ni gingival siempre y cuando se aplique en pacientes que tienen una salud oral adecuada. Pero como sucede con la mayoría de cosas en esta vida, todo es bueno en su justa medida, y el blanqueamiento no es una excepción.

¿Cómo evitar la blancorexia?

El primer paso para evitar la blancorexia es reconocer que los dientes nunca han sido ni serán 100% blancos. Nuestros dentistas recomiendan no buscar una tonalidad inferior a la del color de los ojos. De hecho, algunos pacientes que no han querido hacer caso a los especialistas y han obtenido unos dientes de color blanco, han dejado de tener una sonrisa natural. Y es que, por naturaleza, el esmalte de nuestros dientes no es blanco.

Por otro lado, la mejor manera de evitar sufrir este problema en tus dientes es acudir a la clínica dental siempre que quieras llevar a cabo un tratamiento de blanqueamiento dental. Esto significa, olvidarse de los tratamientos caseros y seguir siempre las instrucciones de tu dentista. De este modo, tu dentista no solo puede llevar un control del número de blanqueamientos dentales a los que te has sometido, sino que cada vez que recibas uno comprobará el buen estado de tus dientes y encías. De este modo, se asegurará que no corres el peligro de padecer los efectos propios de la blancorexia.

Sobre el autor:

Dr Dario Vieira Pereira
Licenciado en odontología. Se ha especializado con el Máster en Cirugía e implantología por la Universidad de Barcelona, y completó su formación con el Diploma de Estudios Avanzados en la Facultad de Odontología de la misma Universidad.

Licenciado en Odontologia 1996-2001
Master de cirugía bucal e implantología bucofacial, Facultad de odontología, Universidad de Barcelona 2001-2004
Diploma de estudios avanzados del Doctorado con clasificación de excelente 2006.

Comentarios

Aún no hay comentrarios para "El problema de la blancorexia"

    Deja tu comentario

    He leído y acepto la política de privacidad de propdental.es
    Consiento que se publique mi comentario con los datos que he facilitado (a excepción del email)

    ¿Qué hacemos con tus datos?
    En propdental.es te solicitamos tu nombre y email (el email no lo publicamos) para identificarte entre el resto de personas que comentan en el blog.

    Además, si quieres que te notifiquemos vía email, usaremos el email y el nombre que has proporcionado para poder enviarte las respuestas sobre este artículo
    PEDIR CITA
    TE LLAMAMOS

    Te llamamos
    Pide cita