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Exceso de tejido blando en implantología

Publicado por Laura Manonelles el 27 marzo 2014 en Implantes dentales

Las cicatrices y el exceso de tejido blando visible cuando el paciente sonríe pueden suponer un problema estético, por lo que es importante prevenir que ocurran estas complicaciones tardías después de la cirugía de plástica y estética e implantológica, porque especialmente el éxito en la corrección de estos problemas es difícil de predecir.

Cicatrices, tatuajes y exceso de tejido blando

La aparición de cicatrices es una consecuencia habitual de las dehiscencias de una herida y la cicatrización por segunda intención que provocan. No obstante, la experiencia clínica nos dice que no es posible evitar con seguridad la formación de cicatrices al practicar incisiones horizontales, incluso en procedimientos clínicos de precisión y con procesos de cicatrización exentos de complicaciones. Además, puesto que rara vez surte efecto la corrección de cicatrices horizontales, a diferencia de las verticales, en áreas de relevancia estética deberían evitarse en todo momento las incisiones horizontales. Si aun realizando incisiones verticales aparecen cicatrices, en primera instancia se puede probar pulir con una punta de diamante grueso para disipar la cicatriz. Sin embargo, para conseguir una mejor estética, normalmente será aconsejado recortar el tejido cicatricial vertical coin unas incisiones guiadas profundas en cuña y movilizar ligeramente el tejido restante en sentido lateral a la escisión para, seguidamente, suturar por capas. En este punto, lo principal es asegurar una adaptación primaria perfecta en los bordes de la herida.

Los tatuajes se dibujan en el tejido blando por la acumulación de partículas metálicas. Con una fresa de diamante grueso se pueden retirar los depósitos superficiales, pero no es así en los tejidos profundos. Aun así, en general las áreas tatuadas tienen que escindirse de raíz y eliminarse en su totalidad. Cuando se hace, es importante asegurarse de que se retira todo el tejido conectivo subepiteliaal y únicamente se deja el periostio del hueso subyacente. Cuando el área tatuada es pequeña, se puede seguir el protocolo descrito anteriormente para la eliminación de cicatrices verticales y luego cerrar con una sutura microquirúrgica; en este caso el tratamiento tiene un buen pronóstico. Por el contrario, cuando se quita una región mucosa extensa, hay que dejar que el área de la herida cicatrice por segunda intención; en este caso el pronóstico para un buen resultado estético  se considera cuestionable.

El uso de injertos de tejido conectivo demasiado gruesos, sobre todo en la cobertura de recesiones gingivales, puede ocasionar un exceso de tejido, que ni siquiera una vez finalizada la cicatrización se integrará armoniosamente en el tejido blando circundante, por lo que estéticamente resultará molesto y poco atractivo. Es más sencillo eliminar el tejido sobrante escindiéndolo con hojas de bisturí o puliendo con una punta de diamante gruesa. En estos casos, la cicatrización tiene lugar por segunda intención y la previsibilidad de mejores resultados es buena.

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