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Obturación de los conductos radiculares

Publicado por Dr. Dario Vieira el 21 Marzo 2014 en Blog Odontologia

La obturación de los conductos radiculares forma parte del proceso endodóncico, y constituye la última etapa del tratamiento de dichos conductos. Consiste en la obliteración lo más hermética posible de los conductos radiculares y de sus irregularidades con materiales que sean bien tolerados por el tejido conectivo del periápice.

Aunque en investigaciones clínicas se había atribuido como causa principal de fracaso una obturación deficiente, actualmente se cree que la etapa fundamental para conseguir la reparación apical es la preparación biomecánica.

Ello no significa que deba considerarse que la obturación tiene escasa relevancia, Se debe realizar con el mismo cuidado que las demás etapas del tratamiento de conductos.

Objetivos de la obturación

La obturación de los conductos tiene dos objetivos fundamentales fijados, el objetivo técnico y el biológico:

  • Objetivo técnico: Consiste en conseguir un sellado hermético a lo largo de toda la longitud del conducto, desde su inicio en la cámara hasta el límite apical de la instrumentación, para así evitar la penetración de exudados periapicales que podrían causar una irritación en el periápice al degradarse y constituir un medio para el desarrollo de bacterias que penetraran en el caso de una bacteriemia ocasional.
  • Objetivo biológico: Crear a nivel apical un entorno biológico adecuado, favoreciendo así la recuperación y reparación del periápice.

Comparándolo con la cirugía, la preparación biomecánica consiste en la intervención quirúrgica, y la obturación sería la sutura, la cual favorecerá la reparación que efectuarán las propias células del organismo, en éste caso, las del periápice. Éstas pueden formar tejidos que se aposicionen sobre el foramen apical y que más tarde se mineralicen, obliterándolo por completo. A este tejido se le conoce con el nombre de osteocemento, o al fenónemo en cuestión, cierre biológico.

Existen unas condiciones específicas a cumplir por el paciente para poder hacer una obturación fructuosa, que son las siguientes:

 

  1. El paciente debe estar asintomático desde un punto de vista periapical. Las periodontitis crónicas no contraindican la realización de todo el tratamiento en una sesión.
  2. El conducto ha de estar siempre limpio, seco, sin exudados ni olor y libre de bacterias

 

El límite de la obturación, tanto a nivel apical como coronal, ha de coincidir con el de la instrumentación, de forma que todo el material de obturación quede confinado en el interior del conducto.

La sobreobturación representa la existencia de un material en el periápice, con un potencial irritante, que puede retardar la curación apical. Además, por lo general se asocia a un sellado apical deficiente, ya que el material de obturación no ha quedado bien condensado en un tope apical.

Aunque con algunas técnicas de obturación se rellenan algunos conductos laterales y secundarios, la mayor parte queda sin obturar. Parece lógico concluir que la obturación de los conductos mencionados es un suceso ocasional y que, por lo general, tiene escasa relevancia clínica.

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