CLÍNICAS DENTALES EN BARCELONA
PIDE CITA AHORA
934 914 914
Español Français English
Inicio » Accidentes en odontología: Conductos radiculares (II)

Accidentes en odontología: Conductos radiculares (II)

Publicado por Dr. Dario Vieira el 11 Mayo 2015 en Odontologia

Como habíamos dicho anteriormente en este artículo, vamos a explicar con detalle otros de los accidentes en la preparación de conductos radiculares que se dan con una mayor frecuencia. Los accidentes en odontología, así como las complicaciones que se pueden dar son variados, y prácticamente todos ellos pueden evitarse por medio de una buena terapéutica dental y  siguiendo unas pautas de prevención.

Perforación lateral

La atenta observación en la radiografía preoperatoria del tamaño y posición de la cámara pulpar, dirección y grado de curvatura del conducto, constituyen factores indispensables para evitar la posible aparición de perforaciones.

La presencia de un escalón creado como consecuencia de una cavidad de acceso inadecuada y una preparación biomecánica incorrecta por no precurvar de forma conveniente las limas, constituye junto con la posible presencia de una obstrucción en el interior del conducto radicular las causas que se dan con una mayor frecuencia de creación de una perforación lateral. En otras ocasiones, se comete una perforación lateral al colocar pernos en conductos obturados, sin tener presente la relación existente entre el eje de la corona y de la raíz.

La presencia de sangre sobre una punta de papel introducida en el interior del conducto nos indicará la altura en la cual se creó la perforación.

El dolor y la posible aparición de una hemorragia repentina en el interior del conducto radicular, acompañándose de un cambio de dirección del instrumento en el interior del mismo, nos ayudará a establecer un diagnóstico de certeza.

Perforación apical

Las perforaciones apicales suelen acaecer en el tercio apical de las raíces curvas, bien por una cavidad de acceso inadecuada, bien por no precurvar de forma conveniente los instrumentos cuando tratamos piezas dentarias con gran curvatura radicular o bien por el empleo de instrumentos de gran calibre para determinar la longitud de trabajo.

El error por parte del operador a la hora de determinar la longitud de trabajo o la incapacidad para mantener correctamente la conductometría previamente determinada, ocasiona la aparición de este accidente de procedimiento.

El dolor durante la limpieza canalicular, la pérdida repentina del tope apical creado y la posible presencia de hemorragia en el interior del conducto son datos patogbnomónicos de perforación apical.

Tratamiento

Ante una perforación apical es obligatorio que determinemos nuevamente la longitud de trabajo, siendo necesario para el operador crear un nuevo stop apical y realizar una correcta obturación posterior.

Cuando la perforación apical ocurre en zonas desde la raíz se expone con facilidad, la cirugía y la obturación retrógrada constituye una aceptable solución frente a este tipo de accidentes.

En las perforaciones laterales, la obturación de los conductos con técnica de gutapercha condensada lateralmente nos proporcionará buenos resultados; en ocasiones, sin embargo, nos veremos obligados a recurrir a técnicas quirúrgicas.

El empleo de hidróxido de calcio, capaz de crear una barrera a nivel de la perforación, nos facilita en algunas ocasiones buenos resultados frente a este tipo de accidentes. Su eficacia es mayor frente a las perforaciones apicales que las laterales.

En general, el pronóstico de las perforaciones vendrá condicionado por el lugar en que se produzca, por el tamaño y el tiempo transcurrido desde que se produjo hasta que logremos sellarlas.

Accidentes durante la obturación de conductos radiculares

Fractura vertical

La fractura vertical de la raíz constituye uno de los problemas diagnósticos más complejos y frustrantes, obligándonos generalmente, una vez que conseguimos su diagnóstico, a la extracción de la pieza dentaria, si esta es uniradicular, o a la hemisección y radioculectomía en piezas multiradiculares.

La fractura radicular se define como la rotura de los tejidos duros de la raíz debido a una fuerza o impacto que actúa sobre ella afectando al cemento, dentina u pulpa, incluyendo el término vertical cuando la línea de fractura es paralela al eje longitudinal del diente o como aquellas en las que hay afectación del esmalte, dentina y cemento con afectación pulpar, clasificándolas en el grupo de fracturas complicadas de la corona y raíz.

La aplicación exagerada de fuerzas ejercidas durante la condensación alteral de un conducto subpreparado o sobrepreparado es sin duda, la principal causa de fracturas verticales, incluyendo inclusive la fuerza ejercida de forma vertical para alcanzar la parte más apical de la raíz durante la instrumentación.

Los procedimientos de restauración realizados posteriormente a la endodoncia, especialmente la colocación de posters intrarradiculares cónicos, son motivo en muchas ocasiones de la aparición de este accidente de procedimiento.

Diagnóstico

Una vez que sospechamos la presencia de una fractura vertical, disponemos de una serie de parámetros que nos ayudan a confirmar el indeseable diagnóstico.

La evidencia clínica externa de la fractura suele consistir en una línea marginal que se extiende dentro de una fisura prominente o bien enun margen aislado u poco uniforme de una restauración. La presencia de movimiento o separaciómn de fragmentos dentales confirman de forma evidente el diagnóstico.
Otro dato revelador es la presencia de dolor cuya intensidad y tipo suele ser variable; en ocasiones se manifiesta de forma aguda y transitoria, lo que motiva que el paciente no acuda al especialista al haber alivio total del mismo, simplemente con la ausencia de masticación en la zona afectada, indicativo, en estos casos de que la roturasuele ser mínima, extendiéndose hasta la dentina sin llegar a la cámara pulpar. Este tipo de lesiones suele progresar hacia la pukpa con inflamación del ligamento periodontal y hueso periapical.

La fractura vertical producida durante la condensación con gutapercha fue puesta de manifiesto por Pitts, evidenciando la presencia de un “crack” audible por el especialista junto con un dolor punzante acusado por el paciente.

Otro dato signitifacitvo, durante la obutración del conducto, es el decremento repentino de la resistencia a la presión del espaciador o condensador, unido a la aparición de sangre en el interior del conducto.

Indicador de gran utilidad diagnóstica es la fibra óptica; el cemento y la dentina en contacto directo con la misma funcionan como una continuación de haz de luz emitido por la fibra; la interrupción de dicho haz nos orienta sobre la presencia de la fractura. Los colorantes como el azul de metileno o la tinta lavable nos ofrecen poco interés de diagnóstico.

Las pruebas radiológicas suelen aportar poca ayuda; el trayecto de la fractura paralelo a la placa nos dificulta la visualización de la misma; la presencia de una zona radiolúcida en forma de lágrima constituye, sin embargo, un motivo de sospecha, acompañándose generalmente de una bolsa periodontal profunda y anvosta por vestibular o lingual e incluso por ambos lados a la vez.

La presencia de una fístula nos permitirá introducir una punta de gutapercha la cual se dirigirá hacia la imagen en forma de lágrima, confirmándose el nefasto diagnóstico.

A pesar de estos síntomas y signos de sospecha, el diagnóstico de certeza se logrará mediante el levantamiento de un colgajo que permita que podamos visualizar de forma directa la lesión.

Tratamiento

Dado que la fractura vertical constituye uno de los accidentes de procedimiento con peor pronóstico, procuraremos evitar su aparición realizando una preparación e instrumentación cuidadosa del conducto radicular unido a una presión equilibrada ejercida durante la obturación radicular.

Su aparición nos exigirá adoptar un tratamiento agresivo y poco conservador, en piezas dentarias uniradiculares optaremos por la extracción como única solución, mientras que en piezas multirradiculares realizaremos hemisección de la raíz afectada, lo que motivará no solamente una complicación terapéutica para el profesional sino someter al paciente a una intervención que posiblemente él no desee.

Subobturación

Accidente de procedimiento que consiste en la obturación del conducto lejos de la longitud de trabajo, determinada con la conductometría, condidionando en muchas ocasiones un fracaso endodóncico al quedar residuos orgánicos dentro del conducto.

La existencia de un a barrera natural en el interior del conducto, la creación durante la conformación canalicular de un stop artificial corto o la falta de penetración del material de obturación hasta la longitud de trabajo previamente determinada son las causas que con más frecuencia se dan en la obturación.

Las obturaciones radiculares cortas son fácilmente diagnosticables mediante la radiografía, siendo sin duda la desobturación del conducto, la nueva determinación del largo de trabajo y correcta obturación, la actitud terapéutica más aconsejable.

El empleo de solventes, tales como son el cloroformo, el disulfuro de carbono, el benceno, xileno y aceites esenciales con especial énfasis en el eucaliptol, nos facilitarán la disolución y el reblandecimiento de la gutapercha, procurando no extruir el solvente a los tejidos periapicales debido a su capacidad irritativa.

El uso del cloroformo pese a ser el solvente más potente, de gran utilidad por su rápida evaporización, está restringido por su posible acción carcinógena y su toxicidad, pudiendo dañar de seriedad a los tejidos periapicales.

El eucaliptol menos irritante que el anterior, alcanza una efectividad semejante a la del cloroformo, acentuando su efecto al calentarse.

El pronóstico de la subobturación estrá condicionado por la total eliminación del contenido del conducto radicular y por una posterior obturación a la longitud de trabajo correcta.

Sobreobturación

Extrusión del material de obturación más allá de la unión cemento – dentinaria impidiendo la reparación biológica en la región periapical.

La determinación incorrecta de la longitud de trabajo o la perforación operatoria del agujero apical y ausencia posterior de un tope apical, son las causas principales de sobreobturaciones.

El dolor durante la condensación del conducto radicular y la presencia en la radiografía de materiales extruídos hacia los tejidos periapicales constituyen un claro diagnóstico de sobreobturación.

Tratamiento

El tratamiento consistirá en intentar desobturar el conducto, siendo en muchas ocasiones necesario el realizar un curetaje apical o una apiceptomía con obturación retrógrada.

Hasta aquí hemos visto cuáles son los más conocidos accidentes en odontología, cuál es su pronóstico y cómo evitarlos. Como decimos, una buena prevención es la base para evitar cualquiera de estas desagradables situaciones.

Comentarios

Aún no hay comentrarios para "Accidentes en odontología: Conductos radiculares (II)"

    Deja tu comentario