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Causas y tratamientos de la halitosis

Publicado por Dr. Dario Vieira el 24 Febrero 2015 en Odontologia

Halitosis es el nombre clínico para el mal aliento. Acorde a diversos estudios científicos el 85 por ciento de la gente que sufre de mal aliento lo sufre a raíz de una enfermedad dental. Estas enfermedades normalmente consisten en gingivitis, caries, bacterias en la lengua e incluso cáncer oral. No obstante en muchas ocasiones también se trata de una simple higiene deficiente.

La halitosis es una condición embarazosa que puede afectar a cualquiera en cualquier momento, pero si se percibe una halitosis crónica, es muy probable que sea un indicativo de una complicación mayor y por ello es importante acudir a un profesional que diagnostique la situación y que descarte orígenes sospechosos de la misma.

Nosotros entraremos a analizar aquellos orígenes que no son enfermedades bucales pero son habituales de encontrar en pacientes con halitosis.

Causas de la halitosis

La comida que ingerimos y su digestión. La comida que comemos en determinadas ocasiones puede afectarnos a nuestro aliento, como el ajo, la cebolla… no obstante esta es una halitosis de tipo puntual.

Es común pensar que estos alimentos sólo producen mal aliento a la hora de ser consumidos y que debería eliminarse en nuestro siguiente cepillado de dientes, y que de no ser así tendrá otro origen distinto, pero nada más lejos de la realidad.

Cuando estos alimentos son ingeridos, alcanzan el torrente sanguíneo después de la digestión. Cuando la digestión pasa por los pulmones, el olor de estos alimentos es evidente cuando exhalamos, y esto puede suceder varias horas después de haberlos ingerido.

Con la comida viene la digestión, otra posible causa del mal aliento. Los gases que se producen en el proceso digestivo pueden escapar por tu boca, y no nos estamos refiriendo a los eructos sino a gases que fluyen lentamente y de manera pasiva que emanarán el olor que ha producido dicha comida al ser digerida. Es por ello que una mala digestión, o problemas de estómago pueden causar halitosis, por la culpa de los mencionados gases que se forman en el estómago de los cuales acabamos de hablar.

Infrecuente cepillado y enjuague o uso de seda dental. Puede parecer un factor obvio, pero cuando analizas cuanto están relacionados los hábitos de cepillado y enjuague con el mal aliento, la realidad te cae como un muro. La cantidad de bacterias o simplemente trozos de comida podridos que se amontonan en nuestra boca mirados por microscopio representa una barbaridad.

Cuando la comida se sitúa en espacios para que el cepillo no alcance, como pueden ser las muelas del juicio, poco a poco van pudriéndose originando un olor realmente desagradable. Por otro lado la boca humana tiene una temperatura correcta determinada. Si por algún problema ésta varia, es más sencillo que dichas bacterias produzcan incluso peor olor porque el proceso de descomposición se acelera.

Enfermedades orales e infecciones. Especialmente la periodontitis, está especialmente relacionada con la halitosis, que se considera un síntoma de que la periodontitis está ya en una fase avanzada y seguramente irreversible. La acumulación de placa y las partículas de comida en descomposición ayudan a que el delicado tejido que bordea el diente se debilite y acabe retrayéndose más rápidamente.

La misma bacteria que causa gingivitis, periodontitis, caída de pieza dental y la mayoría de abscesos es también la responsable de la halitosis.

Sequedad bucal. La xerostomía es una condición que provoca la disminución de la cantidad de saliva que producen nuestras glándulas salivales, lo que tiene como resultado sequedad bucal.

Esta disminución de saliva en nuestra boca puede causar mal aliento de dos maneras. Por un lado, no ayuda a eliminar aquellas partículas de comida residuales, tal y como suele hacer habitualmente, y por otro lado, esta reducción de saliva en muchas ocasiones produce caries las cuales también conllevan en muchas ocasiones un mal aliento.

Fumar nicótica. Las consecuencias de fumar son impactantes en nuestra salud general. Más de 4000 químicos han sido identificados en los cigarrillos habituales, de los cuales entorno a los 200 son venenosos en cierta medida.

El cáncer de pulmón y la enfermedad crónica de obstrucción pulmonar son enfermedades que nos vienen a la cabeza de manera automática al pensar en los efectos secundarios de ser fumador. ¿Pero sabía usted que el fumar es también uno de los principales orígenes de la periodontitis? Se preguntará cómo está esto relacionado con la halitosis.

El humo producido por el cigarrillo es inhalado hacía los pulmones, y es exhalado a través de la garganta y la boca. Esto causa un efecto inmediato en el mal aliento porque siempre hay un pequeño porcentaje de las partículas químicas del tabaco que permanecerá en nuestra boca.

Continuar fumando de manera habitual durante mucho tiempo contribuirá también a generar periodontitis, una de las principales causas del mal aliento o halitosis.

Condiciones médicas. Un mal aliento de origen aparentemente inexplicable o de carácter crónico pueden ser indicativos de existir una enfermedad dental grave, o señal de que esta va a ocurrir de manera inminente.

Por ejemplo, la ketoacidosis ocurre en los pacientes de diabetes cuando sufren de insuficiencia de glucosa en la sangre para que el cuerpo la use como energía. Un síntoma obvio de que esto está pasando es un olor afrutado en el aliento de la persona. La gente con desordenes alimenticios también suele tener mal olor de aliento habitualmente. Normalmente los bulímicos, al producirse vómito, provocan que su aliento sea similar al olor de las heces.

Aquellas personas cuyo aliento, por el contrario, recuerde al olor de pez o incluso a la orina o amoníaco es bastante probable que sufran de un fallo sistémico crónico de los riñones.

La sinusitis y las infecciones pulmonares también causan halitosis. Los niños con lombrices también suelen presentar mal aliento.

Si se sospecha, acuda rápidamente a un profesional. No ponga en riesgo su salud por temor al dentista.

A la hora de tratar la halitosis, es fundamental conocer el origen. Ni no se realiza un buen análisis para determinar de donde proviene el mal aliento, no podremos tratar el problema de raíz y lo único que conseguiremos será reducir o eliminar temporalmente el olor, pero reaparecerá cuando dejemos de aplicar el remedio que estemos empleando.

Refrescadores del aliento así como chicles refrescantes, regalices, sprays para tener buen olor bucal y ciertos fármacos sólo aliviaran temporalmente la situación. Visita tu dentista si tienes un mal aliento crónico, porque si pensabas esperar a que se fuese sólo, debes saber no sólo que esto no ocurrirá, sino que lo más probable es que aumente con el tiempo (y que quizás padezcas una enfermedad que desconoces y que puede ser diagnosticada al estudiar el origen de la halitosis).

El dentista en la mayoría de ocasiones realizará una corrección profiláctica, que incluye la eliminación de posibles sacos periodontales, la corrección de áreas de impacto de alimentos y la realización del tratamiento de los tejidos duros y blandos. Es recomendable informarle al médico sobre las acciones realizadas para solucionar el problema y que este pueda encontrar el origen con mayor facilidad.

Algunas afecciones responden rápido a los tratamientos, mejorando rápidamente el olor del paciente. Esto suele ocurrir en la halitosis temporal o transitoria. En otras ocasiones, cuando la halitosis sea permanente o crónica, el dentista puede ayudarnos a que al menos no sea tan aguda, o a darnos consejos o medicamentos adecuados para reducir el mal olor.

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