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Complicaciones y seguimiento de los injertos óseos intraorales

Publicado por Dr. Dario Vieira el 8 noviembre 2015 en Odontologia

El comienzo de la implantología moderna aparece a partir de la necesidad de dar a aquellos pacientes edéntulos mandibulares, que son incapaces de admitir una prótesis completa, de una restauración que fuese realmente eficaz, con la consiguiente mejora funcional.

Las complicaciones de los injertos intraorales pueden ser clasificadas en diversos grupos:

Tipos de complicaciones en injertos óseos intraorales

Las generales, que comprenden

  • Hinchazón
  • Equimosis
  • Dolor de leve a moderado
  • Trismus

Y las complicaciones intraoperatorias:

Por un lado tenemos las óseas:

  • Material recogido insuficiente o exceso de remoción durante su adaptación, por lo que se recomienda la obtención de un ligero exceso de hueso.
  • Dificultad para la fijación del injerto
  • Alteraciones neurológicas
  • Fractura mandibular
  • Fractura del injerto en el momento del atornillado

Por otra parte, tenemos los tejidos blandos. Estas se deben habitualmente a un compromiso vascular y están relacionados con la técnica y el manejo de los tejidos durante la cirugía:

  • Lesiones de tejidos vecinos como desgarros y laceraciones en la mucosa yugal, el suelo de la boca, labio, etcétera.
  • Imposibilidad de obtener el cierre primario sin tensión: se deben realizar las técnicas que se han descrito con anterioridad o proceder a la reducción del volumen del material injertado
  • Perforación de las membranas sinusal o nasal.
  • Lesión de estructuras vasculares y nerviosas.

Y por último, las complicaciones en los dientes vecinos.

Tanto en el lecho donante como en el receptor son posibles la lesión radicular y sección del pedido vasculo-nervioso.

Complicaciones postoperatorias

Complicaciones de los tejidos blandos:

Dehisencia: Puede originar una reabsorción total o parcial del injerto. El tratamiento de la dehisencia varía entre la simple irrigación con clorhexidina al nuevo cierre del mismo, tras levantar un colgajo, verificar la correcta estabilidad del injerto, liberar correctamente el colgajo y hacer un refresco de los márgenes de la herida. En el caso de los injertos en bloque, si se produce una exposición del mismo, se puede proceder a su remodelación hasta conseguir una correcta cobertura por tejidos blandos. Sin embargo, también requiere de un diagnóstico preciso.

Infecciones:

  • Zona donante: Suelen ser benignas, si bien se ha descrito la aparición de osteomelitis.
  • Zona receptora: En general., se deben a la deshiscencia de la herida, pero también se pueden originar debido a una contaminación durante el acto operatorio que por supuesto, no se manifestará hasta el postoperatorio. Se impone una terapia antibiótica a dosis alta y proceder a la retirada del mimso.

Dientes adyacentes:

Lesión odontoclástica: Complicación que no se da con frecuencia, por diferenciaciópn de las células pluripotenciales en odontoclastos, que entran en contacto con superficies radiculares vecinas.

Insatisfacción del paciente

Al margen de los aspectos médicos, que como profesionales de la salud nos atañen, se encuentran también los comerciales, y en este punto deberemos de ser también extremadamente cautos, pues resulta imposible de predecir el comportamiento tanto de los tejidos blandos como de los duros, ni por supuesto la biología y el comportamiento que el paciente tenga antes, durante y en el postoperatorio, con lo que se impone la selección rigurosa del paciente y evitar crear en el paciente falsas expectativas, debiéndosele informar de la cronología habitual y también de las modificaciones que pueden surgir según aparezca algún tipo de complicación.

Seguimiento y cronología de los injertos óseos

Tras la colocación de injertos óseos se impone un seguimiento estricto. Es recomendable la revisión del paciente después de tres días de la intervención, dado que antes los tejidos blandos suelen presentar un aspecto excelente, entre los 7 a 10 días para la retirada del material de sutura total o parcial. A las dos semanas, por si es necesario retirar alguna sutura, al mes y a los tres meses para evaluar mediante control radiológico. Estos son aspectos que deben ser comentados al paciente previamente a la realización del procedimiento quirúrgico. Nuestra recomendación es muy clara: en el caso de que el paciente no esté dispuesto a soportar el pan de revisiones, debe imponerse la abstención terapéutica.

En estas citas de revisión se debe prever el tiempo suficiente para realizar alguna mínima intervención como puede ser el remodelado del injerto, el lavado con agentes desinfectante e inclusive, como hemos explicado con anterioridad en otros artículos, proceder a la reaproximación de los bordes o a la retirada del propio injerto.

Cronología: en general, el periodo de tiempo que se recomienda para la colocación de unos implantes tras la realización de injertos óseos intraorales es de aproximadamente entre 5 y 6 meses.

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