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¿Cuál es el origen e la halitosis? Cuál es su tratamiento?

Publicado por Dr. Dario Vieira el 28 Febrero 2016 en Odontologia

La halitosis es el nombre clínico con el que nos referimos al mal aliento. De acuerdo con diferentes estudios científicos, aproximadamente un 85% de las personas que padecen mal aliento, lo sufren a raíz de las enfermedades dentales. Estas patologías, usualmente, consisten en gingivitis, bacterias en la lengua, caries dental e inclusive enfermedades mucho más graves, como el cáncer oral. No obstante, son muchas las ocasiones donde también el origen puede encontrarse en, sencillamente, una higiene oral deficiente.

La halitosis es un problema que resulta embarazoso a muchas personas, ya que puede afectar a cualquier persona en cualquier momento. En el caso de percibir una halitosis crónica, es posible que estemos frente a un signo que muestre una complicación mayor, por lo que resultará muy importante que acudamos a un profesional que diagnostique la situación, y que descarte orígenes patológicos de la misma.

En este artículo entraremos a analizar los orígenes que no sean patologías orales, pero sí son habituales de encontrar en aquellos pacientes con halitosis.

Halitosis: Causas y tratamiento

Existen ocasiones donde la cantidad de comida que ingerimos, así como su digestión, puede afectar a nuestro aliento. Alimentos como el ajo o la cebolla modifican el aliento, pero es una condición completamente puntual.

Resulta muy habitual que pensemos que estos alimentos sólo producen mal aliento cuando son consumidos, por lo que en nuestro siguiente cepillado dental debería eliminarse. Naturalmente, nada más lejos de la realidad.

Cuando ingerimos este tipo de alimentos, éstos alcanzan el torrente sanguíneo después de que la digestión se realice. Al pasar por los pulmones, el olor de este tipo de alimentos resulta evidente al exhalar, y esto puede ocurrir varias horas después de que se hayan ingerido.

Con la comida viene también la digestión, y esta es otra posible causa del mal aliento. Los gases que son producidos durante el proceso digestivo pueden salir por la cavidad oral, y no nos referimos a eructos, sino a aquellos gases que salen de forma lenta y de manera pasiva, que van emanando el olor de la comida al ser digeridas. Es por esto que, una mala digestión, así como problemas de estómago, son capaces de causar halitosis, debido a causa de los mencionados gases que comentábamos, que se forman en el estómago.

Realizar un cepillado dental infrecuente o no usar colutorio o seda dental también supondrán problemas que problemas que, si bien pudieran parecer obvios, cuando estás analizando los hábitos del cepillado dental y el enjuague con el mal aliento, te das cuenta de que lo obvio no les resulta tan obvio a ciertas personas. Debemos tener en cuenta que la enorme cantidad de bacterias o, simplemente, trozos de comida que se pudren y amontonan en nuestra boca, a vista de microscopio, sencillamente es una barbaridad.

En el momento en el que los restos de comida se depositan en aquellos espacios donde el cepillo dental no alcance, como las muelas del juicio, éstas se pudren, poco a poco, originando así un olor que realmente es muy desagradable. Por otra parte, la boca humana posee una correcta temperatura determinada. Si, debido a algún problema esta varía, resulta muy simple que estas bacterias inclusive produzcan un peor olor, debido a la aceleración del proceso de descomposición.

Enfermedades orales e infecciones como bien puede ser la periodontitis, están estrechamente relacionados con el mal aliento. De hecho, la halitosis es considerada como síntoma de que la periodontitis ya se encuentra en una fase avanzada, y con toda probabilidad, irreversible.

El acúmulo de placa, así como las partículas de comida en descomposición favorecen a que este tejido tan delicado que bordea la dentición tienda a debilitarse y termine por retraerse más rápidamente.

La misma bacteria que causa la gingivitis, la periodontitis, la caída de la pieza dental y la mayor parte de abcesos, también es la responsable de la halitosis.

La xerostomía, también conocido como el Síndrome de la Boca Seca, es una condición que también provoca la disminución de la cantidad de líquido salival que nuestras glándulas salivales produce, lo que da como resultado la sequedad bucal. Esta disminución de saliva en nuestra cavidad oral puede terminar causando mal aliento de dos modos distintos: por una parte, no conseguirá eliminar las partículas de comida que se quedan en la boca, tal y como suele ocurrir normalmente. Por otra parte, la reducción de saliva en la cavidad oral en muchas ocasiones también termina por producir caries, las que, inexorablemente, suelen conducir a un mal aliento.

Fumar tabaco también tiene un negativo impacto en nuestra salud general y en nuestra salud oral en particular. Son más de 4000 los químicos que se han llegado a identificar en los cigarrillos habituales. Se estima que de estos químicos, entorno a los 200 son venenosos en mayor o menor medida.

Tanto el cáncer de pulmón como la enfermedad crónica de obstrucción pulmonar representan patologías que, cuando pensamos en los efectos secundarios de ser un fumador, se nos vienen a la mente, pero hay más: ¿Sabías que el fumar también es uno de los orígenes principales de la periodontitis? Probablemente mucha gente se pregunte “¿Y qué relación guarda esto con la halitosis?” Muy bien, expliquémoslo: el humo que producen los cigarrillos se inhala hacia los pulmones, y posteriormente se exhala mediante la garganta y la boca. Esto causa un efecto inmediato en el mal aliento, ya que siempre existe un pequeño porcentaje de los químicos empleados durante la fabricación del tabaco que se queda en nuestra boca.

Seguir fumando de forma habitual contribuirá de manera activa a generar periodontitis, una de las principales causas del mal aliento.

Existen condiciones médicas que también pueden influir. Un mal aliento cuyo origen no se pueda explicar o resulte de carácter crónico pueden suponer indicativos de que exista una enfermedad oral grave, o señal de la inminencia de ésta. A modo de ejemplo, la ketoacidosis aparece en aquellos pacientes diabéticos cuando éstos sufren de una insuficiencia de glucosa en la sangre para que el cuerpo la use como energía. Un síntoma evidente de que está ocurriendo este problema es que un olor afrutado puede notarse en el aliento de la persona en cuestión. Pacientes don desórdenes alimenticios también suelen tener habitualmente mal olor de boca. Usualmente los bulímicos, cuando se producen el vómito, provocan que su aliento se asemeje al olor de las heces.

Las personas cuyo aliento, por el contrario, tienen un olor parecido al del pescado o a un fuerte olor a amoniaco es posible que padezcan un fallo sistémico o crónico en los riñones.

La sinusitis así como las infecciones pulmonares también pueden causar halitosis. Los niños con lombrices también pueden presentar un mal aliento.

En caso de que se sospeche, deberá acudirse rápidamente a un dentista; independientemente de sufrir fobia a la clínica, esperar siempre será contraproducente.

Para tratar la halitosis será fundamental que conozcamos el origen. En caso de no realizar un análisis exhaustivo a fin de diagnosticar el origen de este mal aliento, no podremos atacar el problema de raíz, por lo que sólo conseguiremos reducir temporalmente el olor, enmascarando el problema real.

Algunos refrescadores de aliento, chicles sin azúcar, así como sprays bucales o regalices sólo serán de ayuda para aliviar la situación de forma temporal. Deberás visitar al dentista de confianza en Propdental para que te diagnostique cuál es tu problemática, y cómo puedes atacarla para hacer que deje de aparecer la halitosis como síntoma.

Por norma general, el dentista te someterá a una profilaxis, que incluirá la remoción de posibles sacos periodontales, corregirá áreas de impacto de alimentos y realizará tratamiento de los tejidos duros y blandos. Resultará recomendable informar al médico acerca de las acciones que se han realizado para solventar la problemática, y que éste pueda encontrar el origen con una mayor facilidad.

Diversas afecciones pueden responder rápidamente al tratamiento, notándose una mejora rápida en el olor del paciente. Esto se suele dar cuando se trata de halitosis transitoria. En el resto de ocasiones, siempre que sea crónica o permanente, el dentista podrá ayudarnos a frenar su intensidad, o a medicarnos para intentar reducir el mal olor.

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