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¿Cuándo NO debemos seguir la rutina de higiene oral?

Publicado por Dr. Dario Vieira el 5 Abril 2016 en Odontologia

¡Alto ahí, aparta la pasta dentífrica! Por impresionante que pueda parecerte, no siempre resulta buena idea que realicemos la rutina de higiene oral. Si bien es muy normal que nuestro dentista diga “cepíllate los dientes a menudo” no siempre está recomendado que lo hagamos. Tanto los momentos donde hacerlo, como en qué situaciones deben cumplir algunas pautas para asegurar la buena salud de nuestra boca.

Seguir la rutina de higiene oral: ¿Cómo hacerlo correctamente?

Ponte en situación: has ingerido una abundante cantidad de alimentos, con lo que crees que lo más conveniente para eliminar la placa bacteriana alojada en tu boca y de paso remocionar también las partículas alimentarias y devolver un buen aliento es… Cepillarte los dientes. ¿Cuánto de cierto hay en esto? Ante esto, el primer punto es que no es necesario cepillarse los dientes en cada ocasión que bebes o comes algo. Determinadas bebidas como los refrescos carbonatados contienen ácidos fosfóricos que se encargan de reblandecer el esmalte de forma temporal. Inclusive ciertos alimentos más “sanos”, como el zumo de naranja también contienen ácido cítrico, capaz de debilitar el esmalte. Cuando el esmalte se encuentra debilitado por estos motivos, lo que menos bien le hace es cepillarlo, ya que sufrirá un exceso de desgaste.

Aunque sea en cantidades microscópicas, debemos saber que el esmalte dental no se reproduce. Por si esto no fuera poco, es irremplazable y se desgasta por sí mismo con el transcurso del tiempo. ¿Qué queremos decir con esto? Que a fin de recuperar unos niveles normales de ácido en la boca, deberemos esperar por lo menos 20 minutos, beber agua y entonces sí, cepillarte los dientes. Esto dará el tiempo suficiente para poder recuperarse, gracias a la función de la saliva limpiando la boca y fortaleciendo el esmalte.

Un cepillo de cerdas duras no es aconsejable

Ciertas personas creen que cepillar los dientes es algo así como fregar el suelo, y que cuanto más apriete mejores resultados logrará, pero evidentemente, esto no es así. Mediante las cerdas del cepillo causamos un desgaste (completamente innecesario) en el esmalte, y tampoco van a limpiar mejor los dientes que las cerdas blandas. Una cerda dura aplicará una fuerte presión en el diente, pero no podrá flexar lo suficiente para llegar a los espacios reducidos, que, justamente, son aquellos que más problemas comportan en la higiene oral. Unas cerdas suaves son flexibles, y pueden llegar a las zonas más recónditas para así eliminar partículas de comida y bacterias que raspan el esmalte.

Emplear un cepillo de dientes con una dureza demasiado acentuada también puede traer problemas orales a consecuencia de éste, un buen ejemplo de esto es la llamada recesión gingival. Usándolo con mucha presión contra los dientes, éste puede resultar demasiado agresivo con la línea de la encía, lo que ocasionará problemas estéticos y funcionales. Es por esto que para escoger un buen cepillo de dientes, lo más adecuado sería el descartar aquellos cepillos duros y medianos y optar por el suave, incluso mejor si encontramos el extra suave. Es posible que durante los primeros días experimentes una sensación extraña costándote un poco adaptarte, pero dicha sensación se pasará rápida y el esmalte lo agradecerá.

No realizar un cepillado excesivo, primordial

Como mínimo deberás cepillarte los dientes dos veces al día, y a ser posible tres veces. En el momento donde hemos llegado a tres cepillados, deberíamos evitar hacerlo más veces. Al igual que cepillar tus dientes usando un cepillo de cerdas duras puede llegar a traumatizar las estructuras orales, realizar esta rutina con una excesiva frecuencia también puede llegar a dañar tus encías o dientes.
En caso de que tengas una fuerte obsesión con tener limpios tus dientes deberás considerar otras formas de limpiarlos, como bebiendo mucho agua, esto estimulará la secreción de saliva, que a su vez proporciona minerales que protegen los dientes. Otra forma interesante es consumir verduras crudas, como el apio, o frutas como las manzanas directamente de la pieza. Por último, el consumo de chicle con xilitol también es una opción muy a tener en cuenta. Todas estas opciones serán beneficiosas para mantener una boca limpia, y realizar estas prácticas ayudarán tanto a la salud oral como a la general.

Si tienes más dudas, puedes hablarlo con tu dentista de confianza de Propdental durante tu próxima visita rutinaria. Pensar en estos pequeños detalles harán que reduzcamos sensiblemente nuestro riesgo a padecer justamente las enfermedades orales que tanto ansiamos evitar.

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