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Disfunción craneomandibular: Teorías sobre la aparición

Publicado por Dr. Dario Vieira el 15 Enero 2016 en Odontologia

Vamos a intentar esclarificar cuál es el origen de la Disfunción Craneomandibular, por lo que pasaremos a clasificar las teorías etiopatogenias en 4 grupos diferenciados entre sí:

Los grupos son los siguientes:

  • Teorías mecánicas
  • Teorías miógenas
  • Teorías psicofisiológicas
  • Teoría multifacial

Aparición del Síndrome de la Disfunción Craneomandibular

Teorías mecánicas de la disfunción craneomandibular

Las teorías mecánicas de la disfunción craneomandibular fueron las primeras en surgir, y dentro de estas deberemos incluir aquellas que impliquen las alteraciones dentro de la posición condilar o del disco articular, así como de las articulaciones oclusales.

Al principio muchos autores entre los que se encontraban Dawson, Weimberg, Martínez Ross, Sicher, Rickets Costen o Schultz defendían la génesis de los Síndromes de DCM como una posición anómala de los cóndilos mandibulares, por normal general en una posición distocraneal. Pese a esto, hoy en día esta teoría ha perdido vigencia y encontrando muchos detractores, una vez que se ha demostrado que no hay diferencias de significancia entre la posición condilar de los pacientes afectos del Síndrome de la DCM y aquellas personas que están sanas.

Además de esto, también se ha implicado como factor etiológico el desplazamiento anteromedial del disco articular, pese a que Hansson consideraba que ésta no sería una causa, sino una consecuencia de enfermedades anteriores.

Las maloclusiones también son otro factor etiológico diferenciado para algunos autores, pero otros demuestran lo contrario.

El factor controvertido es el tratamiento Ortodóncico, por lo que mientras para unos autores éste podría ser un factor contribuyente al Síndrome de Disfunción Craneomandibular, otros creen que podría ser una medida preventiva de este. También los hay que demuestran que no hay diferencias respecto a los síntomas y a los signos de los pacientes que se han visto sometido a tratamiento ortodóntico o aquellos que no lo tienen.

Además, se implicó también en la etiología del Síndrome de la DCM el número de contactos en los dientes posteriores, así como la pérdida de soporte molar. Quizás, el factor etiológico que cuenta con una mayor controversia y que ha tenido un mayor número de estudios sea el de las interferencias oclusales.

Un hecho cierto es que el patrón de contacto oclusal influye en la función del aparato masticatorio, y según esto, se podría pensar que el patrón de contacto oclusal también influye en los trastornos funcionales. Pese a esto, esta relación no resulta tan clara si vemos los estudios que se han realizado.

También muchos autores son los que implican a las interferencias oclusales como un factor claro de carácter etiológico del Síndrome de la DCM, pese a que estudios más recientes sí demuestran esta correlación, inclusive siendo consideradas más como un resultado que como una causa de DCM, pese a que sin embargo sí se vio la importancia de la oclusión estable en la disminución de los síntomas.

Pese a que cada vez está más desacreditado que las alteraciones oclusales sean un factor etiológico del Síndrome de la DCM, sí que resulta clara la relación que podemos encontrar entre las interferencias oclusales y la función muscular, influyendo el carácter de las mismas (crónico o agudo) y su tipo) (interferencias en el lado de no trabajo, prematuridades, interferencias en el lado de trabajo…). Por otra parte, el estado oclusal también cuenta con una relación con algunos trastornos intracapsulares cuando crea una inestabilidad ortopédica. De este modo, el estado oclusal es capaz de influir en el Síndrome de la DCM, básicamente de dos modos diferenciados: el primero pasa por la introducción de modificaciones agudas del estado oclusal, y la otra es en presencia de una inestabilidad ortopédica.

Dentro de estas dos teorías mecánicas podemos incluir también la aseveración para algunos autores de que las alteraciones de la postura y algunas anomalías del esqueleto y musculoesqueléticas a nivel vertebral y de las extremidades inferiores también son un factor etiológico.

Teorías psicofísicas

Durante los años 60 y los años 70, las teorías introducidas por Laskin y Bell cobraron fuerza, ya que consideraban que el principal factor etiopatogénico en la DCM es la tensión psíquica.

El estrés como describe Selye resulta la respuesta inespecífica del cuerpo humano frente a cualquier demanda que se le plantee, y es algo que ya forma parte de nuestras vidas. Las respuestas frente al estrés son muy variadas dependiendo del paciente en cuestión, pero entre ellas podemos encontrar la cita al aumento de la tonicidad de los músculos tanto del cuello como de la cabeza, o el aumento de la actividad muscular parafuncional. Un ejemplo de esto es el bruxismo.

A día de hoy nadie cuestiona la importancia del factor emocional en la génesis de la DCM, pero no como factor etiológico, sino asociado a otros factores.

También han sido implicados al estado psicológico del paciente como factor etiológico, e incluso algunos estudios nos muestran que aquellos pacientes que sufren DCM presentan hasta un 70% de alteraciones psiquiátricas. Las más frecuentes de estas son las depresiones moderadas a severas, y se asocian a síntomas de ansiedad,

Teorías miógenas

Pese a que algunos autores consideran que el factor muscular cuenta con importancia en la etiología de la DCM, teniendo en cuenta el seguido de los síntomas asociados a la misma su origen la hiperfunción y/o disfunción de los músculos encargados de la masticación, podemos encontrar más partidarios que lo consideran como un factor secundario a la presencia de interferencias oclusales en conjunción con el estrés emocional.

Teorías multifactoriales

A día de hoy cada vez encontramos más partidarios, y entre los cuales nos contamos, de un factor etiológico multi o pluricausal.

El aparato masticatorio consta de diferentes componentes, entre los que podemos encontrar los músculos masticatorios, ambas articulaciones temporomandibulares, los dientes y las encías, el sistema nervioso… Todos ellos encontrándose en íntima relación para el desarrollo de la función.

Por otra parte, cada vez son más las aportaciones que buscan relacionar este síndrome con algunos signos y síntomas extramasticatorios, que pueden estar asociados a otros problemas o ser aislados, o bien formando parte de un cuadro más complejo de afectación general. Por norma general, los defensores de la teoría de la etiología multifactorial buscan la implicación de una gran variedad de factores tanto sistémicos en la génesis de la DCM como locales.

De este modo, para Ash podrían influir tanto factores externos como los accidentes, algunos traumatismos practicando deporte, procedimientos quirúrgicos que requieran intubación, la alteración entre la postura normal craneocervical y mandibular, así como el síndrome cervical, los tratamientos dentales, alteraciones endocrinas y factores internos como pueden ser los siguientes: centrales como es el estrés emocional, o locales como son las interferencias, que inducen a una hiperactividad muscular debido a su parafunción. Pese a esto, la evidencia científica acerca de la mecánica mandibular alterada, alteración en el equilibrio ortostático y la disfunción biomecánica todavía no se ha aseverado.

Algunos factores se han amplicado como son las enfermedades sistémicas, junto con algunas condiciones oclusales (interferencias, pérdidas dentarias…)

Para otros, serían la hiperactividad muscular, maloclusiones, el estrés emocional, las interferencias oclusales… Predisposición local y general, procesos degenerativos o inflamatorios de las ATM, micro o macrotraumatismos, así como desarreglos internos en las mismas, o bien una correlación entre los factores psicológicos, neurofisiológicos y oclusales.

La verdad es que podemos encontrar una gran multitud de factores que pueden estar implicados en mayor o menor grado, con una mayor o menos preponderancia en la génesis del Síndrome de la DCM, siguiendo a día de hoy todavía las investigaciones que buscan encontrar más factores implicados. De esta manera, Moss y colaboradores encuentran que los hábitos orales como es el bruxismo o el mordisqueo de los labios y las mejillas también tienen un papel importante, y De Boever y Keersmaekers ponen de relieve la importancia que encontramos en los macrotraumatismos en la ATM y la mandíbula como un factor iniciador de este síndrome.

Okeson afirma que durante la función normal del aparato estomagnático, es posible que sucedan diversos eventos que la influirán directamente, pero será la tolerancia fisiológica de cada individuo lo que determine la aparición o no de la sintomatología.

El aparato estomagnático cuenta como funciones básicas la fonación, la deglución y la masticación. Estas están reguladas por el control del sistema neuromuscular. Durante la función habitual es posible que surjan alteraciones de origen local, como son los cambios en el estímulo sensitivo o propioceptivo, así como los traumatismos locales, parafuncionales, estímulos dolorosos profundos o de carácter sistémico, como por ejemplo el estrés emocional, capaz de afectarla.

El hecho de que estas alteraciones concurran no quiere decir que necesariamente aparecerá sintomatología, sino que dependiendo de cada individuo en particular, ésta aparecerá o no. Esta tolerancia fisiológica también se puede ver influida por factores locales: Estos son, básicamente, la inestabilidad ortopédica, debida a alteraciones en el estado oclusal, a las articulaciones o ambas, o sistémicos (Factores constitucionales, tono simpático, estrés emocional o enfermedades sistémicas).

Al superar la tolerancia fisiológica es cuando comenzarán a hacer acto de presencia los trastornos, y estos tendrán diversas manifestaciones dependiendo de la tolerancia estructural de cada uno de los componentes del aparato estomagnático. Sus posibles localizaciones son los músculos, las ATM, los dientes y las estructuras de soporte dentarias.

La aparición de la sintomatología varía en cada sujeto, y dependerá de cuál sea el eslabón más débil del aparato estomagnático, por lo que describir el Síndrome de la DCM es harto complicado en cuanto a presentación clínica y consiguiente tratamiento.

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