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Dolor dental: sus diferentes orígenes

Publicado por Imma Roca el 4 noviembre 2017 en Odontologia

Todos sabemos que el dolor dental siempre tiene algún tipo de causa, y es que los dientes no duelen así como así. ¿Quién no ha sufrido dolor de muelas alguna vez? Y es que las molestias que causa no pueden ser pasadas por alto bajo ningún concepto.

Este problema puede venir motivado por mil cosas diferentes, pero la sintomatología suele ser la misma: un cuadro doloroso, intenso y punzante, que suele darse después de consumir alimentos dulces, calientes o fríos que actúan de estimulante.

Naturalmente no existe un solo doctor especialista en odontología que no recomiende el tratamiento dental desde el origen del problema, pero para eso antes tenemos que hacer un buen diagnóstico.

Diagnosticando el dolor dental

El diagnóstico del dolor dental se realiza de distintas formas, pero siempre comienza con la toma de datos del paciente. Esta información será muy útil para que el dentista pueda averiguar qué está provocando el dolor, pudiendo así determinar cuál será el tratamiento más adecuado a seguir. Algunas cuestiones sobre el mismo dolor que el paciente refiere así como su origen pueden ayudar al dentista a que vaya reduciendo la lista de posibles causas.

Por otro lado, también la toma de radiografías dentales al paciente suele ser una opción que se realiza sí o sí. Mediante esta técnica el dentista puede comprobar si existen caries dentales, abscesos o cualquier otra patología difícil de tratar si únicamente realizamos un examen clínico dental.

Siguiendo la misma línea, el examen clínico puede incluir estas prácticas y técnicas como la prueba de presión frente a la mordida, el ensayo de la percusión dental y la prueba de aire frío. Mediante estas técnicas podremos averiguar dónde está el foco de sensibilidad que le provoca el malestar al paciente.

Una vez hemos terminado el diagnóstico del dolor dental, pasaremos a informar al paciente de la situación en la que se trata y decidiremos qué plan de tratamiento es el más adecuado para su caso.

En caso de que la patología siga libremente sin atajarla mediante tratamiento, esta seguirá progresando y al final mostrará una sintomatología mucho más agresiva que al principio, lo que puede terminar por ocasionar un problema de mucha mayor gravedad.

Dolor dental: causas más comunes

Caries dental: Esta patología es, de largo, la más conocida. Provoca un fuerte dolor en los pacientes que la padecen. Entre los problemas que esta crea encontramos la descomposición esmaltaria.

Hay diferentes tipos de caries, pese a que todas ellas si no son tratadas terminan por comprometer la integridad de la salud del paciente. A medida que la caries va evolucionando y termina por extenderse el dolor dental que esta provoca va en aumento, así como la propia sensibilidad tanto al tacto como a la temperatura.

Pulpitis: Esta problemática se define en odontología como la inflamación de la zona pulpar del interior del diente. Causa una importante presión en la zona y además también afecta a los tejidos que la rodean.

Dependiendo de la gravedad de la inflamación, los síntomas que presente la pulpitis se pueden presentar tanto de forma leve como de formas más acentuadas, pudiendo llegar a ser extremas. Naturalmente, el dolor dental es el síntoma que se da con una mayor frecuencia.

Absceso dental: Un absceso dental es una acumulación de pus en el centro del diente. Esto está causado por una infección de las bacterias, y suele aparecer por culpa de una complicación en una caries dental. También puede hacer acto de presencia debido a una rotura dental o después de un traumatismo. La presión que ejerce la infección causa un dolor intenso que además se puede acentuar con un hinchazón.

Si este no se trata de forma adecuada y rápida, la infección puede terminar por propagarse desde la raíz hasta el propio hueso alveolar, que hace de sostén de la pieza dental.

Fracturas dentales: Aunque encontramos muchos motivos por los que un dientes se puede fisurar o fracturar, sencillamente un momento de mala fortuna suele ser la más común, así como el propio paso del tiempo y el desgaste propiciado.

Los dientes tienden a debilitarse cuando masticamos y mordemos, y esta situación puede ser dada a consecuencia de un diente agrietado. Los síntomas de una fractura dental, independientemente del tipo que sea pueden incluir dolor dental cuando mordemos o masticamos así como sensibilidad a la temperatura fría o caliente, así como a los alimentos dulces o a amargos.

El tratamiento que se recomienda ante esto dependerá de la ubicación del problema, así como del tamaño y la dirección de la grieta. También debemos tener en cuenta la magnitud de los daños que se han causado en la boca del paciente

Dientes impactados: Entendemos por ‘diente impactado’ aquellos que no han conseguido salir de la encía por completo. La peculiaridad que estos presentan es que permanecen clavados en el tejido blando de la encía o en el propio hueso, y esta situación puede venir motivada por diferentes motivos.

Cuando ocurre este problema la retención puede causar dolor dental a la presión del diente afectado, además del dolor mandibular en sí.

Las muelas del juicio suelen ser las que más problemas tienen, ya que estas son las últimas que comienzan a salir, causando multitud de problemas, motivo por el que suelen ser retiradas con una exodoncia.

Como hemos visto hay muchos ejemplos de motivos por los que podemos sufrir dolor dental, de todo tipo e intensidad. A fin de evitar malestares y el desarrollo de patologías que cursen de forma silenciosa debemos acudir a nuestro dentista de confianza, quien nos dirá si realmente estamos haciendo bien las cosas o, si por el contrario, tenemos algún problema que solucionar.

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