CLÍNICAS DENTALES EN BARCELONA
PIDE CITA AHORA
934 914 914
Español Français English
Inicio » Examen radiográfico y tipos de fractura

Examen radiográfico y tipos de fractura

Publicado por Dr. Dario Vieira el 27 Julio 2015 en Odontologia

las radiografías son necesarias y tienen un carácter indispensable en la traumatología dental. Sin embargo, una fractura radicular puede no apreciarse a menos que se hagan varias proyecciones o haya pasado cierto tiempo y haya tejido de granulación o líquidos tisulares entre los fragmentos.

Podemos conocer el lugar de la fractura en relación con la cresta alveolar. También la presencia o no de fractura ósea. En la radiografía, observamos el estado de desarrollo del conducto radicular y grado de cierre del ápice, que dictarán el plan de tratamiento. Además, nos ayudan a localizar cuerpos extraños y fragmentos dentarios, que pueden estar incluidos en los tejidos blandos.

Clasificación de las fracturas de los dientes

Un traumatismo puede dar lugar a una lesión pulpar, con o sin afectación de la corona del diente y/o raíz, o puede haber un desplazamiento completo o incompleto del diente, de su alvéolo. El diagnosticarla y por lo tanto, clasificarla, ayudará al dentista a realizar un plan de tratamiento que comience con alivio del dolor de dicción del desplazamiento del diente y a mejorar el pronóstico.

La clasificación de la Organización Mundial de la Salud modificada por Andreasen, nos servirá, para realizar mejor un tratamiento sencillo y bien organizado.

Fracturas coronarias sin exposición pulpar: No complicadas

1.- De esmalte

Es la fractura coronaria que afecta sólo el esmalte. También pueden haber fisuras, grietas, astillas, que no suelen influir en la vitalidad pulpar. Por lo tanto, su pronóstico es bueno, y sólo será necesario pulir las aristas que puedan herir los tejidos blandos.

2.- De esmalte y dentina

Son aquellas que afectan al esmalte y al dentina, sin llegar a exponer la pulpa, aunque puede haber una luxación con lesión del ligamento periodontal o del paquete vasculonervioso, que puede terminar en una necrosis pulpar.

El tratamiento consistirá en proteger la dentina expuesta, y es que por cada milímetro de dentina expuesta hay más de 20.000 túbulos dentinales, lo que puede favorecer que las bacterias, las toxinas bacterianas, los irritantes químicos y térmicos, tengan acceso directo a la pulpa.

La reconstrucción de la corona fracturada se hará mediante la técnica del grabado ácido, con un composite. Otros autores recomiendan el pegar el fragmento de esmalte – dentina fracturado, si no está perdido, a su sitio original. Con esto se consigue una anatomía casi igual al diente adyacente intacto.

La protección pulpar indirecta, permite que la pulpa se cure y se repare, aunque puede acelerar su envejecimiento y tener menos posibilidades de defensa ante nuevos irritantes. Por lo tanto, la pulpa del diente lesionado deberá examinarse en las visitas posteriores.

Pero si se observa, a la hora de explorar la vitalidad, que la respuesta del diente sigue siendo negativa, o la corona del diente cambia de color, existen signos de pulpitis irreversible o de necrosis pulpar o de patología periapical, comenzaremos el tratamiento de conductos.

También puede observarse, después de un traumatismo mínimo, cómo la cámara pulpar o el conducto se rellenan de dentina y la corona aparece como amarillenta. Esta calcificación metamorfórica, ocurre a lo largo de los lechos vasculares, sin cerrarse de forma completa, lo que nos puede ayudarnos a tratarlos en el caso de que haya patología apical y se plantea una reconstrucción extensa.

Se dice, que de un 7 a un 16% de dientes que han sufrido una fractura coronaria no complicada, desarrollan problemas periapicales después de una restauración extensa.

En general, el pronóstico de estas fracturas, no complicadas, es bueno, aunque también pueden existir complicaciones en el caso de que haya habido una luxación, con lesión del paquete vasculonervioso del diente.

Fracturas coronarias con afectación pulpar: Complicadas

Son aquellas fracturas que afectan al esmalte, la dentina y además de esto existe exposición pulpar.

No cabe duda de que el tratamiento más predecible en un diente ya maduro, formado, con una pulpa expuesta por un trauma, es el tratamiento de conductos. Epetro si el diente es inmaduro, nuestro tratamiento tendrá por objetivo el mantener la vitalidad pulpar hasta que el desarrollo radicular finalice.

El tipo de tratamiento vendrá, por lo tanto, determinado por los siguientes factores:

  • El tamaño de la fractura
  • Estado de desarrollo de la raíz
  • Tiempo desde el traumatismo

Pasemos a explicar con mayor detalle cada uno de estos apartados:

Tamaño de la fractura

Cuando la fractura es pequeña es posible recurrir a la técnica del recubrimiento pulpar y restaurarse mediante un composite y grabado ácido. Peor en el caso de que la fractura tuviese un mayor tamaño, el diente puede necesitar una reconstrucción mayor con un poste o espiga, después de un tratamiento de conductos. Todo esto dependerá de la edad del paciente y por lo tanto, del estado de maduración de la raíz.

Estado de maduración de la raíz y tipo de restauración posterior

En dientes formados, con una gran pérdida de estructura dentaria y para poder restaurarlos, será necesaria hacer una pulpectomía y tratamiento de conductos.

En el caso de que el diente sea inmaduro, trataremos de mantener viva la pulpa, mediante un recubrimiento o pulpotomía superficial (Shallow Pulpotomy) descrita por Cvek o profunda (Pulpotomía clásica), para que continúe el desarrollo radicular.

Tiempo

Cuanto menos tiempo haya transcurrido entre la lesión y el tratamiento, más posibilidades hay de mantener la vitalidad pulpar.

En general, dicen Heide, Cveck y otros autores, que en el caso de que el tiempo transcurrido sea inferior al de una semana, será posible hacer una pulpotomía superficial. Sin embargo, para Cvek, el tiempo que ha pasado entre el accidente y el tratamiento, no es tan importante ni crítico, en tanto en cuanto se elimine el tejido inflamado de la superficie, antes de comenzar el tratamiento.

Durante los primeros días la respuesta inicial del tejido pulpar es de tipo proliferativo. Hay una zona de inflamación superficial que no se extiende más allá de dos milímetros, desde el punto de la exposición. Existen ocasiones en las que hay una necrosis localizada, es posible encontrar una pulpa sana a 4 milímetros de profundidad, aunque el lugar de la amputación dependerá del juicio clínico del operador.

Debe de extirparse todo el tejido pulpar inflamado, para así colocar la medicación sobre una pulpa sana y que no esté inflamada.

El pronóstico, será peor cuanto más tiempo esté la pulpa expuesta a la contaminación bacteriana, lo que impedirá la cicatrización y reparación, por lo que hay que recubrirla con la mayor celeridad que sea posible.

En caso de sufrir un traumatismo dental, deberá saber que una radiografía es la primera herramienta que se usa para emitir un correcto diagnóstico. En las Clínicas Propdental podremos ayudarle siguiendo todos los pasos para restaurar la salud en su diente traumado, siempre pensando en su bienestar como paciente y sacando todo el partido a nuestra tecnología, para que su calidad de vida no se vea mermada.

Comentarios

Aún no hay comentrarios para "Examen radiográfico y tipos de fractura"

    Deja tu comentario