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Fracturas radiculares y coronoradiculares

Publicado por Dr. Dario Vieira el 27 Julio 2015 en Odontologia

Las fracturas radiculares son aquellas fracturas de la raíz del diente que pueden ser horizontales, transversas y oblicuas. Afectan mayormente a jóvenes varones, de edades entre los 7 y los 20 años, y clínicamente, el fragmento coronario suele estar desplazado hacia lingual, es móvil y está ligeramente extruido.

fracturas radiculares

Su diagnóstico se basa en la movilidad del diente, el desplazamiento del fragmento coronario y la sensibilidad a la palpación sobre el diente puede ser difícil, al no apreciarse bien en la radiografía, sobre todo inmediatamente después de ocurrir, a menos que el haz de rayos sea paralelo o coincida con la línea de fractura. Por esto, es conveniente ante la sospecha de una fractura radicular, el realizar diversas radiografías en distintas proyecciones, cambiando la angulación del cono de rayos X.

La normal, paralelizando y la acortada, a unos 45 grados. Sobre todo, ocurren en los incisivos centrales maxilares, y clínicamente presentan cierta movilidad, desplazamiento y dolor al morder y al ocluir. La movilidad y el desplazamiento del fragmento coronario aumentan, cuando la fractura es más cervical y de peor pronóstico cuando hay contaminación salivar, a través del surco gingival, y en cuyo caso hay que pensar en una extrusión radicular. Pero si el plano de fractura está por debajo de la cresta alveolar, será posible conseguir una cicatrización y mantener el diente. Por tanto, la fractura deberá reducirse y el diente inmovilizado, tan pronto como sea posible. El éxito en el tratamiento dependerá de un acertado diagnóstico y una ferulización correcta y rápida.

El tratamiento, viene dado por la movilidad del diente y lugar de la fractura: reposición del fragmento coronario, si hay desplazamiento, con una ligera presión digital o por medio de bandas ortodóncicas y ferulización rígida. Esta puede hacerse con un alambre y un grabado ácido o con bandas ortodóncicas y debe de mantenerse durante un mínimo de 8 a 12 semanas, dependiendo de la separación de los fragmentos, de la gravedad de la lesión y de la capacidad de cicatrización. Si después de 4 a 6 meses, el diente está móvil y no se aprecia ningún defecto periodontal que llegue hasta la línea de fractura radicular, lo ferulizaremos a los dientes adyacentes. La mayoría de los dientes con fracturas radiculares suelen mantener la vitalidad de la pulpa.

Después de reducir y ferulizar, pueden ocurrir cuatro tipos de cicatrización (o no – cicatrización), como describen Andreasen y Hjörtin – Hansen:

  • Formación de un callo, con cierre total o parcial de la cámara. Esta cicatrización ocurre cuando hay poca o ninguna dislocación del fragmento y es frecuente en dientes que presentan un desarrollo radicular incompleto. En general pueden tener una movilidad ligera, respuestas normales a la percusión y a las pruebas eléctricas.
  • Interposición de tejido conectivo. Con este tipo de cicatrización, hay, a menudo, una reabsorción inicial de las superficies fracturadas, seguidas por la deposición de un cemento.

Radiográficamente, es a menudo evidente, un redondeamineto periférico de los fragmentos, con una línea negra de separación de los segmentos apical y coronario. También puede apreciarse un ligero crecimiento de hueso hacia el interior.

Estos dientes tienden a ser ligeramente móviles y sensibles a la percusión. Pueden responder con normalidad a las pruebas pulpares eléctricas.

Es común encontrar una calcificación metamórfica parcial o total de la cámara y del conducto.

  • Interposición de hueso y tejido conectivo. Este tipo de cicatrización consiste en un puente óseo completo entre los fragmentos, que quedan separados, con un ligamento periodontal radiográficamente normal.

Cuando el diámetro del conducto radicular es ancho el hueso puede introducirse en su interior.

  • Interposición de tejido de granulación entre los fragmentos. Esta no – cicatrización se caracteriza por una inflamación de baja intensidad, similar a un granuloma periapical.

Este proceso, se inicial generalmente, con la pérdida de vitalidad del segmento coronario, mientras que el segmento apical permanece vivo.

Radiográficametne el plano de fractura comienza a ensancharse o se desarrolla y una rarefacción adyacente a la fractura. Clínicamente, el diente está “suelto”, ligeramente extruido y sensible a la percusión. Puede aparecer una fístula que llega a la línea de fractura. En este caso de no – cicatrización, el método conservador más predecible es el tratar el fragmento coronario, mediante una instrumentación y obturación aceptables del conducto. El segmento apical está generalmente vivo y mantiene alguna capacidad de cicatrización.

Debido a que los planos de fractura suelen ser oblículos y el punto exacto de salida del conducto radicular del fragmento coronario no puede ser determinarlo radiográfica o electrónicamente, la instrumentación y la obturación de este segmento deberá ser más corta de lo que parece ser la línea horizontal que divide los fragmentos radiculares para evitar la extrusión de los materiales de obturación. Si en un control posterior se aprecia la aparición de una lesión periapical, el fragmento apical puede ser eliminado quirúrgicamente y colocarse una obturación a retro. Intentar instrumentar y obturar ambos fragmentos, lleva por norma general a la extrusión de los materiales de obturación por el plano de fractura y mayor separación de los fragmentos. Por esta misma razón, la ferulización interna con posters tampoco da buenos resultados.

Fracturas coronoradiculares

Cuando afectan la corona y la raíz del diente. Son las fracturas en pico de flauta u oblicuas, que se extienden de forma subgingival por debajo de la unión amelocementaria. Primero, deberemos de comenzar por eliminar los fragmentos sueltos para hacer un buen diagnóstico y un plan de tratamiento correctos. A continuación, para poder determinar si el diente remanente es restaurable, hemos de conocer hasta donde llega, apicalmente, la fractura. Según el grado de maduración de la raíz haremos una pulpotomía o una pulpectomía.

Y si la fractura llega muy gingivalmente, necesitaremos conseguir un buen margen para la restauración, para lo cual podemos hacer:

  • Cirugía periodontal gingival y ósea, para conseguir una buena estructura dentaria, en donde hacer el margen coronario de la restauración.
  • Extrusión radicular hasta que la línea de fractura sea supragingival.
  • Combinar una extrusión ortodóncica con una remodelación del peridonto y el hueso gingival hasta conseguir un buen margen, y como último recurso,
  • Dejar la raíz, manteniendo la vitalidad o hacer un tratamiento del conducto en el caso de que hubiera necrosis pulpar. Y diseñar la prótesis fija sobre dicho espacio con la raíz incluida.

El pronóstico dependerá de la calidad de la restauración, tipo de oclusión y presencia o no de una bolsa periodontal.

En caso de sufrir la fractura de un diente no debemos esperar ni un solo segundo, y deberemos acudir con la máxima celeridad a nuestro dentista de confianza; él será quien nos emita un diagnóstico y nos guíe sobre cuál será la mejor terapéutica para el problema en cuestión. En las Clínicas Propdental, contará con profesionales de primera línea dispuestos a ayudarle en todo aquello que necesite, para mejorar así su salud bucodental y terminar con su problema con la mayor celeridad que sea posible.

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