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Ir al dentista con niños autistas

Publicado por Dr. Dario Vieira el 10 diciembre 2015 en Odontologia

Cada paciente interpreta y vive las visitas a la clínica dental de una manera determinada. Hay quienes creen que es una responsabilidad, quienes piensan que es una rutina y quienes temen lo que allí dentro va a pasar. Las revisiones, las radiografías, las limpiezas dentales, los tratamientos de ortodoncia, las cirugías orales… Cualquier procedimiento que se lleve a cabo dentro del consultorio puede generar sensaciones desagradables. Ante esta situación, la responsabilidad de los profesionales es lidiar con las inseguridades de las personas e intentar adoptar una buena solución, para que puedan llevar a cabo correctamente su trabajo y salvaguardar la salud bucodental del paciente.

Para los niños, e incluso para algunos adultos, pues, ir al dentista puede ser una experiencia bastante estresante. Pero más puede serlo para infantes que padecen Trastorno del Espectro Autista (TEA), que pueden vivir situaciones realmente traumáticas. Estudios clínicos recientes exponen estrategias y métodos de prevención que ayudan a los profesionales y familiares –a todos los implicados– a tratar con ellos. Los dentistas en Clínicas Propdental creen que la prioridad es cuidar la salud bucodental de estos niños autistas y ayudarles a superar cualquier problema que podría surgir.

Actitudes de un niño con TEA

Los niños no suelen entender la importancia que tiene la higiene oral, ni tampoco las consecuencias que acarrearía no ir al dentista de forma regular. Por ello, son los padres quienes han de transmitirles esa importancia que realmente tiene. Los niños autistas puede desarrollar miedo y experiencias traumáticas en el consultorio si no se sienten comprendidos o bien si se vuelven especialmente sensibles con el trabajo del odontólogo:

  • Falta de comprensión: cuando ven una bata blanca, los materiales expuestos en el consultorio, cuando oyen los ruidos de los aparatos, la mascarilla del profesional… Estos factores pueden alterar la actitud del paciente. Si incrementan sus nervios, el dentista y los padres deben intentar tranquilizarlo, tanto en la clínica como fuera de ella. La mejor manera de evitar episodios traumáticos es preparando al infante de antemano.
  • Sensibilidad: la boca es un lugar extremadamente sensible y, para un niño con TEA, el hecho de que alguien introduzca instrumentos fríos en su interior resulta algo doloroso. También el sabor del enjuague bucal puede causar problemas, puesto que no les ni familiar ni agradable. Si se detecta qué es aquella herramienta que le provoca rechazo, lo mejor es buscar un sustitutivo o bien familiarizarle con ella. Cuando conozca sus implicaciones, cogerá más confianza cada vez que el odontólogo la utilice.
  • Invasión del espacio personal: un dentista tiene que invadir el espacio personal si lo que quiere es revisar correctamente la cavidad oral. De hecho, a muchos pacientes les resulta algo incómodo, y lo es especialmente para los niños autistas.

Preparación de la visita al dentista

Para evitar las consecuencias que se pueden derivar de estos hechos, hay una serie de estrategias que nos pueden ayudar:

  • Preparar la visita: es importante que los padres preparen a su hijo antes de acudir a la clínica dental. Es comprensible que prefieran evitarlo para no inquietar al niño antes de tiempo, sobre todo si ya han vivido experiencias desagradables con anterioridad. Sin embargo, siempre es mejor prevenir e informarle de lo que va a hacer y suceder dentro del consultorio.
  • Utilizar recursos visuales: los dibujos o las fotografías pueden ser muy útiles para suavizar la visita al dentista. De este modo, el infante estará más distraído y no se dará cuenta de lo que hace el dentista.
  • Objetos relajantes: el odontólogo puede dejar que los niños autistas lleven algún objeto que les mantenga ocupados y distraídos. A algunos les sirve escuchar música, que puede actuar como un buen distractor y relajante.
  • Controlar el tiempo: si establecemos un tiempo limitado a la visita al dentista, el paciente autista se distraerá controlándolo. Así, no estará tan pendiente de la labor del odontólogo y de las sensaciones que les está creando un procedimiento determinado. Disponer de un reloj bien grande en el consultorio puede ser de lo más útil.
  • Sedación consciente: si ninguno de los métodos anteriores es efectivo, es posible recorrer a la sedación consciente. No obstante, es mejor hablarlo con el dentista y decidirlo de forma conjunta.

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