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La técnica operatoria propiamente dicha

Publicado por Dr. Dario Vieira el 17 Marzo 2016 en Odontologia

La técnica quirúrgica propiamente dicha consistirá en la exéresis, plastia, restauración, evacuación, etc., que el proceso nosológico exija, y que será descrita en las correspondientes patologías que son subsidiarias de ser tratadas mediante las técnicas de Cirugía Bucal.

La técnica operatoria propiamente dicha

Este apartado ocupa la mayor parte del tiempo de cada intervención quirúrgica y aquí lo mencionamos de forma escueta ya que será tratado ampliamente en cada caso concreto. No obstante, casi siempre va precedida y se sigue de los tiempos operatorios que estamos comentando.

Al levantar el colgajo, se seccionarán ramas vasculares terminales, pero que dado su pequeño tamaño no plantearán ningún problema. Cuando se seccionan vasos más grandes durante la intervención quirúrgica, primero se deberá aplicar presión digital durante 10 minutos, y cuando es visible y accesible colocamos una pinza hemostática tipo mosquito curva sin dientes y procederemos a la ligadura del vaso con seda o catgut de 3/0 o 4/0. El electrobisturí puede resultar también muy útil para conseguir una buena hemostasia.

Toda arteria o vena cortada debe ser ligada, ya que la pérdida de sangre en estas circunstancias es muy rápida. Las pinzas hemostáticas tipo mosquito o de Halsted sirven para tomar o asir solamente el vaso seleccionado. No deben incluirse otros tejidos venosos, ya que serían traumatizados y podría inducirse su necrosis.

El bisturí eléctrico detiene la hemorragia, ya que la electrocoagulación quema el extremo de los vaso sangrante, deteniéndose la saluda de la sangre. En los vasos arteriales que no sean pequeños, existe el peligro de que esta escara coagulada pueda desprenderse con facilidad. Podemos aplicarlo directamente sobre el tejido sangrante o a través del mosquito con el que tenemos pinzado el vaso.

En las hemorragias capilares se recomienda la presión local o bien el taponamiento mediante gasa. Si se prolonga, al finalizar la intervención se substituirá la gasa por material hemostático reabsorbible (colágeno, gelatina, etc.). Si sucede en una cavidad ósea, preferimos utilizar cera de hueso.

Las gasas o compresas que se emplean en las técnicas quirúrgicas bucales y durante el postoperatorio se recomienda que estén humedecidas con suero fisiológico estéril antes de colocarlas en la boca. El uso constante de gasas secas traumatiza los tejidos y causa abrasiones de la mucosa, ya que arranca el epitelio superficial.

Con las gasas secas podeos seca el campo operatorio efectuando presión sobre el punto sangrante, lo que facilita la hemostasia espontánea o permite localizar de forma rápida el vaso que sangra.

Con las gasas húmedas con suero fisiológico a una temperatura cercana a la corporal, podemos efectuar compresión sobre cualquier zona bucal. Hay que evitar colocar las gasas en zonas que desencadenen náuseas a los pacientes.

Es imprescindible recordar que si existe sangrado del colgajo o de cualquier otra zona operatoria, debe localizarse su origen y controlarlo adecuadamente antes de suturar, siguiendo las normas y técnicas descritas en la bibliografía. Una hemotasia cuidadosa evitará una tensión excesiva del colgajo y la formación de hematomas. Estos suelen infectarse, lo que induce a la necrosis del colgajo.

Restauración, limpieza y tratamiento de la zona operatoria

Una vez que se finalice la intervención quirúrgica propiamente dicha, aunque se limite a una simple extracción convencional, deberá ejecutarse una serie de acciones con el fin de dejar un campo operatorio limpio y en óptimas condiciones para posteriormente cubrirlo con los tejidos blandos al realizar la sutura.

Los gestos indispensables a efectuar son:

  • Eliminar todos los restos de tejidos patológicos (granulomas, quistes, etc) con cucharillas de legrado.
    Retirar los cuerpos extraños de la herida quirúrgica (Fragmentos dentarios, de hueso…) con las curetas rectas o acodadas).
  • Regularizar con material rotatorio con fresa redonda de acero de los número s20 al 30 o con lima de hueso las crestas rugosas y los bordes óseos afilados. Esto permite que el colgajo descanse sobre un lecho no irritante.
  • Las zonas de hueso que han sido traumatizadas por cualquier tipo de material (botadores, fórceps, etc.) pueden necrosarse a menos que su superficie se regularice y se limpie de forma correcta, eliminando las espículas y bordes óseas que puedan lesionar la mucosa.
  • Realizar una hemostasia cuidadosa y eficaz.
  • Eliminar los fragmentos de tejidos blandos cuya vascularización sea comprometida, pueden recortarse con tijeras o bisturí.
  • En último lugar, debe irrigarse el campo quirúrgico de forma muy abundante con agua destilada o suero fisiológico estériles, para arrastrar y expulsar las virutas y espículas de hueso y cuerpos extraños cuya presencia interferiría la cicatrización normal. Esta acción debe ser especialmente cuidadosa en el fondo de la herida, formado por el hueso maxilar y el colgajo mucoperióstico.

En caso concretos que ya iremos mencionando, el tratamiento de la cavidad ósea exigirá el empleo de medicamentos (terapéutica de la alveolitis), la colocación de gasas con medicamentos (taponamiento con gasa impregnada en Bálsamo de Perú), el uso de drenajes de goma o de gasa, la colocación de prótesis especiales en la zona operatoria, etc. Pero en principio, las cavidades óseas resultantes no deben rellenarse con medicamentos, aunque en ocasiones se podrá indicar el relleno con gasas hemostáticas reabsorbibles (colágeno, etc.) si existe sangrado, con materiales fosfocálcicos (hidroxiapatita) o hueso de banco o autólogo para potenciar la regeneración ósea, etc.

Una vez finalizada la limpieza debe realizarse el cierre de la herida quirúrgica por primera intención mediante sutura, evitando que se cierre mediante la formación de tejido de granulación (segunda intención).

Seguiremos hablando en otro artículo de la sutura, sus principios generales y diferentes tipos de sutura en la cirugía bucal.

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