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Las herramientas del dentista

Publicado por Dr. Dario Vieira el 14 enero 2016 en Odontologia

Hoy hablaremos sobre los tres puntos determinantes a fin de alcanzar el éxito en todo tratamiento odontológico. Estos son la iluminación, el asistente deltal y el equipo del dentista. En el caso de encontrar un equipo con estas tres facetas de forma correcta, el odontólogo tendrá una carga de trabajo más ligera y simplificada, lo que se traducirá en una mayor comodidad para el paciente.

Factores determinantes para el éxito de un dentista

A fin de que el cirujano odontológico goce de una mayor visibilidad del campo operatorio, el cual ya de por sí se trata de un entorno oscuro y pequeño, éste deberá encontrarse perfectamente iluminado. El grado de iluminación del área de cirugía, ya sea a través de luz natural o artificial, no deberá ser mayor de la que se necesita en cualquier situación normal. La iluminación del campo de operación tiene que ser mayor que el área circuncidante. La luz no deberá ser demasiado brillante, para que no resulte molesta para el dentista ni al paciente.

Tener una ventana posicionada al norte que sea del tamaño suficiente brindará una luz natural más eficaz, pero es muy habitual que en ciertos climas o entornos (como el urbano) muchos dentistas tengan que optar por apoyarse en una lámpara operatoria, vista la imposibilidad de conseguir una fuente de luz natural que sea óptima para el desempeño quirúrgico.

La lámpara operatoria tiene que adaptarse fácilmente y ser versátil. De este modo, logrará proporcionar la iluminación justo sobre lo que el dentista requiera observar, y a su vez, mediante un pequeño ajuste, ésta deberá quedar correctamente fijada. Esto se puede lograr a través de un rayo de luz que sea coaxial hacia la línea de visión, por ejemplo, mediante una lámpara frontal, o colocando la fuente de luz de modo que el haz de luz no se oscurezca por la cabeza del operador mientras éste se encuentre trabajando.

La lámpara frontal es elegida por algunos dentistas cirujanos, pese a que el uso de ésta no resulta muy habitual, ya que ofrece algunas desventajas que, si bien ninguna es insuperable, puede dificultar el uso en conjunto. Que el haz de luz sea totalmente coazul con la línea de visión hace que prácticamente se elimine cualquier sombra visible. Asimismo, también evita obstrucción del rayo de luz, y como añadido, también nos otorga un pequeño campo de intensa iluminación situable del modo que mejor convenga en el centro del campo visual. Este recurso seguro que puede ser aprovechado en muchos casos.

Los tipos de lámpara operatoria situados a la izquierda de la línea central son una solución para aquellos problemas de iluminación que puedan surgir. Son de fácil acceso para ajustar su posición y pueden colocarse de modo que se obtenga una óptima iluminación, pese a que la obstrucción del haz de luz pueda resultar incómoda.

Otro factor que debemos tener en cuenta es que las manos del dentista cirujano no pueden obstruir la iluminación. Este problema es fácilmente resoluble, mediante la disposición de diferentes fuentes de iluminación, o por una fuente que refleje cuando se colocan espejos en circunferencia, las llamadas “lámparas sin sombra”. Estas se usan con una mayor frecuencia.

La lámpara de cuarzo- halógeno nos ofrece una fuente de luz que, si bien es pequeña, también es muy potente, por lo que la hace apta para ser usada con un reflector dicrónico, el cual es una superficie de vidrio metalizado, transmitiendo una fuerte calor incidente, pero también proporciona una proporción muy importante de la luz que incide. De este modo, una eficaz lámpara operatoria nos resulta una fuente luminosa de alta temperatura que genera un rayo de luz bastante fría.

El área que se ilumina tiene que tener una amplitud lo suficientemente grande como para que permita un pequeño límite de movimiento a la cabeza del paciente sin que se tenga que realizar un ajuste de la luz, pero demasiado deslumbraría al paciente. Esto quiere decir que el haz de luz deberá tener un alto margen de penetración, de modo que los dientes de la arcada superior estén iluminados; no así sus ojos.

Iluminar con espejo bucal es otro ejemplo de instrumento útil para ofrecer una buena intensidad de luz en el punto justo. Pese a esto, al igual que comentábamos respecto a la lámpara frontal, tiene algunas desventajas, lo que lo hacen una opción desfavorable si nuestra idea es usarlo de horma continuada y exclusiva. EL principio de la fibra óptica se adaptó para ofrecer un buen nivel de iluminación compacta al campo de operación. En la pieza de majo y en el espejo bucal se usa una salida de entre 1 y 2 milímetros de diámetro, pero, fundamentalmente por motivos de diseño, todavía no cuenta con una gran aceptación.

Las condiciones adecuadas para el dentista cirujano

Propiciar las mejores condiciones tanto de espacio como de equipo, además de realizar una organización milimétrica del trabajo de un asistente de cirugía así como la integración con los procesos que el dentista lleva a cabo está basado en las consideraciones que aquí se exponen: Al igual que el cirujano dentista debe conservar una posición libre de tensión al trabajar sobre un banquillo móvil, el poder contar con un acceso rápido a materiales e instrumentación de uso común así como al gabinete de trabajo, dentro de la mayor comodidad que se pueda. Deberá estar capacitado para auxiliar en todas las operaciones, ya que una de las funciones principales que éste tiene es la de ofrecer visibilidad del campo operatorio, para los que necesitan un eyector, una jeringa triple y la lámpara operatoria a su alcance. Posteriormente, se requerirá adicionalmente un fácil acceso para el lavado y la esterilización de materiales.

A fin de lograr estos objetivos generales es convincente que el asistente pueda moverse libremente por todo el área de operación. Un gabinete móvil sobre el lado izquierdo y que se coloque en la mitad del campo del paciente puede ser una distribución adecuada para el trabajo. De este modo, será capaz de ver al dentista y al paciente, y ayudar tanto con una como con ambas manos, y de este modo, proporcionar todos los materiales y lainstrumentación que se requiera para la preparación y la aplicación.

Existe un interés creciente para usar los servicios del asistente dental como parte del equipo operatorio. Entre sus funciones, debe situarse a la izquierda del paciente. Podrá retraer y controlar tanto la lengua como los carrillos, así como irrigar y secar el campo, proporcionar y recibir instrumental, hacer tareas menores pero de importancia, preparar los materiales, y en definitiva, estar coordinado con el dentista operador.

Este procedimiento integrado entre el dentista y el asistente se describe con frecuencia bajo la denominación de “Técnica a cuatro manos”, ya que se requiere un minucioso entrenamiento y una enorme disciplina que se tiene que adquirir, lo que conduce, llevado a buen puerto, a una eficiencia inmejorable.

La distribución del equipo también deberá estar sujeta a las variaciones de preferencia personal. Nosotros, considerando el uso efectivo, fatiga del odontólogo y la comodidad del paciente, recomendamos lo siguiente: El equipo usado por el cirujano se colocará a la derecha del paciente, y podrá moverse fácilmente a fin de que se pueda permitir su uso en diferentes posiciones operatorias, de las 3 a las 12 horas. El equipo incluye, por lo menos, una turbina de aire, compresora y una jeringa triple. En segundo lugar, el equipo que usa el asistente de cirugía deberá estar a la izquierda del paciente, como decíamos un poco más arriba. Para terminar, el paciente deberá ser capaz de sentarse y levantarse por sí mismo sin problemas, por lo que el acceso al sillón dental no deberá estar obstruido.

Se recomienda que no se coloque instrumental sobre el paciente, ni debtro del campo visual, quizás a excepción de una charola ligera que, en el momento de ser necesaria, podrá acercarse al campo operatorio.

En el momento en el que la técnica lo permita, deberemos efectuar la cirugía con el paciente en posición supina, ya que esta es tolerada por muchos pacientes, encontrando en ella rápidamente un descanso. Es importante que se coloque al paciente gafas protectoras, debido a la posibilidad de sufrir daño ocular, a consecuencia de gotas contaminadas o dirigir mal el instrumental o el material. La posición mostrada dará al dentista comodidad, un buen campo de visibilidad y acceso operatorio, tanto para él como para su asistente. Estos métodos nos llevan al diseño y a la distribución ergonómica del equipo quirúrgico. Los gabinestes de instrumental, que sean fácilmente lavables, tiene que estar agrupados detrás y a la derecha del paciente, para, de esta forma, estar rápidamente disponibles para el cirujano.

Sin embargo, por la enorme variedad de equipo del que se dispone, se pueden encontrar otras colocaciones. Algunos años atrás se alcanzaron progreso considerables en el diseño ergonómico, como vemos reflejado en los principios que aquí exponemos.

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