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Odontología de la Época Bizantina

Publicado por Laura Manonelles el 21 Octubre 2013 en Odontologia

En el mundo romano aparecieron ciertas patologías dentales resultado de los abusos constantes de su sociedad de ciertos alimentos, tales como los hidrocarbonados, los vinos dulces, las mieles y diferentes dulces. Esta civilización daba gran importancia a la comida y tras los excesos de ésta, se preocupaban de su bienestar, intentando solucionar sus problemas de salud.

Historia de la odontología: Época Bizantina

El Imperio romano empezó su declive gradual en los siglos II-III d.C. La causa de su decadencia se justifica tradicionalmente por diversas razones tales como el excesivo número de esclavos del Imperio y el coste económico del mantenimiento de este; el boom de la cristiandad que debilitó el poder del estado al negar el carácter divino del emperador;  la cuantía desproporcionada que comportaba el ejército, el cual tenía la función de proteger el Imperio frente a los pueblos germánicos y otras tribus limítrofes al Imperio.

El emperador Diocleciano, el año 285 dividió el Imperio en dos grandes regiones, la oriental y la occidental, con el fin de mejorar la organización territorial; éste fue el fin del gran Imperio tal y como se conoció por su grandeza. La ciudad más magna de la zona oriental era la antigua metrópoli de Bizancio, bautizada el año 330 por Constantino el Grande con el nombre de Constantinopla, nueva capital oficial del Imperio de oriente; y así se mantuvo más de 1000 años hasta que los otomanos la conquistaron en el 1453.

La época bizantina es pobre en descubrimientos y avances en el mundo médico y científico, podríamos afirmar que su sociedad se limitó a vivir en el pasado.

En referencia al mundo dental podemos encontrar diferentes aportaciones. Mientras que el norte de África Vindiciano, en su libro “Gy Naecia”, se equivocaba en algunas consideraciones tales como que los hombres presentaban 32 dientes mientras que las mujeres y los castrados solamente tenían 28 dientes; otras como Caelsius Aurelianus, padre del “Tratado de enfermedades agudas y crónicas” nos invita a la reflexión sobre determinados tratamientos ya establecidos, narrando por ejemplo que la exodoncia o extracción dental es una operación delicada y peligrosa, que podía conllevar daños en el hueso, en músculos y en el ojo, por ello aconsejaba la preinscripción de aceite de lentiscus, agua de lluvia y leche de burra para la post-extracción y el polvo de coral y miel para tratar la posterior posible hemorragia.

Oreibasio fue el médico privado del emperador Juliano de Apostata; éste erudito sobresale por su obra de setenta volúmenes titulado “Collectiones medicae”, donde es narrada la anatomía dental, la articulación temporo-mandibular y numerosos procesos bucodentales.

Pablo de Egina

Pablo de Egina, destaca por su obre “Epitome” de siete volúmenes. Fue capaz de resumir el conocimiento médico de los antiguos y dar una imagen fiel de la situación de la cirugía dental de su tiempo. En lo que respecta a las afecciones de la cavidad oral, hace una clara diferencia entre un párulis inflamatorio y una epúlide tumoral, diferenciando claramente cada uno de sus tratamientos.

Algunas de sus teorías fueron aceptadas hasta en siglo XVIII. Asimismo este autor, realizó un repaso de cómo se debía actuar en el proceso de extracción de un diente; él aconsejaba que si la pieza dental presentaba una caries muy profunda era mejor restaurarla previamente con hilo de lino con el fin de evitar su fractura.

También nos ilustra cómo realizar un tallado selectivo limando los dientes que sobresalen respecto a los dientes adyacentes a su vez, él fue el primero es escribir sobre la necesidad de rascar los dientes para extraer o arrastrar el sarro.

Pablo de Egina recomendaba una buena higiene oral continuada tras la ingesta de alimentos y hacia hincapié en no utilizar los dientes para cortar o desgarrar ciertas cosas u objetos de dureza considerable.

Nicolas Myrepse

Destaca por su trabajo de preparador de drogas. Escribió  el libro de “Composición de los medicamentos” donde recoge más de 2656 formulas. Entre éstas formulas cabe destacar algunas como por ejemplo: contra los dientes sucios o negros.

Asimismo contra los dientes sucios indica lentejas, vinagre. Azafrán, cangrejos quemados, rosas y hojas secas, entre otros. En cambio, para los dientes negros, es necesario aplicar piedra pómez, sal folium y miel. Todos estos ingredientes nos pueden parecer anecdóticos, pero hay que saber que la piedra pómez, el polvo de cangrejo quemado, la miel y el cureno de ciervo fueron sustancias empleadas hasta el siglo XX para realizar todos los dentífricos.

En referencia a las restauraciones protésicas prácticamente no existen en este período. El ambiente escéptico que se respiraba en la sociedad bizantina, de rechazo al bienestar y a la belleza del cuerpo dominará el mundo occidental y conducirá a la odontología a la oscuridad de la Edad Media.

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