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Los piercings y la salud bucal

Publicado por Dr. Dario Vieira el 4 Junio 2014 en Odontologia

Los piercings están de moda, y es que estos ornamentos cada día están más presentes en las bocas de más adolescentes y jóvenes adultos, pero ¿Puede un piercing comprometer mi salud bucodental? ¿Cómo puedo tener uno sin ponerme en riesgo? Estas ornamentaciones tienen una incidencia directa sobre la salud bucal, y es que las estructuras anatómicas como la lengua, los labios, las mejillas, los frenillos o la úvula son los lugares más comunes donde se suelen poner, pero independientemente de donde sea el lugar de su colocación, esta termina repercutiendo en dientes y encías.

Efectos perjudiciales de los piercings

Los dientes son los grandes perjudicados cuando se ponen este tipo de ornamentos en la boca, y es que es muy frecuente el terminar sufriendo traumatismos o fracturas dentarías, justamente por la costumbre de “jugar” con el ornamento en cuestión contra los dientes mediante la lengua. También pueden ocasionarse de forma natural, por el hecho de terner este “cuerpo extraño” en la cavidad oral, y durante el desempeño de acciones cotidianas de la zona, como comer, beber o hablar.

Las lesiones que podemos encontrar con mayor frecuencia son las fracturas, fisuras abrasiones o desprendimientos de espículas de esmalte y dolor. Uno de los problemas que vienen de la abrasión y el desprendimiento de espículas es tener una mayor sensibilidad en el diente a la hora de ingerir sustancias, ya sean frías o dulces. De entre todos los tipos de ornamentos , los piercings que son colocados en la lengua son los que más probabilidades tienen de crear cualquier tipo de lesión dental, sobre todo en la zona de los molares y los incisivos inferiores, en comparación con los piercings en el labio.

En cuanto a lesiones periodontales provocadas por un piercing que se tratan, un 64% de los casos se dan por el uso de piercing bucal y un 35% por los que se colocan en un labio inferior. Este tipo de alteraciones suelen tener su origen en la acción de forma reiterada de la ornamentación metálica contra el periodonto, lo que causa la llamada recesión gingival (ya sea en grado leve, moderado o severo), o un traumatismo en los tejidos adyacentes. También existe la posibilidad de que los piercings causen un acumulo de placa bacteriana.

Según varios estudios realizados sobre las lesiones en los tejidos duros que se producen con más frecuencia, primero de todo encontramos la fisura (con un 96%) de incidencias. Le siguen después las abrasiones, con un 10% de incidencia, y finalmente las pigmentaciones en los dientes, con un 3’5%.

Encontramos también daños en las partes blandas en las lesiones más comunes como en las encías, la lengua y el resto de la cavidad oral. Según la universidad Rey Juan Carlos de Madrid, se destaca que el 85% de los sujetos investigados presentan algún tipo de daño en estas partes de la cavidad oral.

Se entre las lesiones en tejidos blandos que aparecieron en el ensayo, debido al contacto entre el ornamento en cuestión y estas zonas, la impronta es la que con más frecuencia se repite, hasta en un 72% de las ocasiones, seguida de la depilación con un 15%, queloides con un 7% y la úlcera con un 6% de incidencia.

Hablando también de la enfermedad periodontal tampoco salen resultados demasiado halagüeños para aquellas personas que porten un piercing en la cavidad bucal, y es que prácticamente la mitad de los pacientes padecen esta enfermedad que afecta a las encías y a la estructura dental. Los investigadores también han señalado que los casos aumentan cuando el piercing es de metal y la colocación es extraoral.

Así que ya sabemos, si bien el hecho de llevar un piercing no es de forma implícita una condena para nuestra boca, sí que es potencialmente recomendable que tengamos especial cuidado en ciertos aspectos, y deberemos también tener mucho cuidado en quién debemos ponernos en manos a la hora de realizarnos el piercing, para que no se nos desencadene ninguna infección.

En caso de sentir síntomas de haber contraído infección de algún tipo, deberemos ir rápidamente al médico para que nos indique cual es el tratamiento más adecuado para la afección que estemos sufriendo, y deberemos seguir con mucha atención todas las pautas que nos indique para preservar nuestra salud bucal, y es que un piercing mal hecho puede terminar resultando un capricho muy caro.

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