CLÍNICAS DENTALES EN BARCELONA
PIDE CITA AHORA
934 914 914
Español Français English
Inicio » Posibles complicaciones durante la preparación de conductos radiculares

Posibles complicaciones durante la preparación de conductos radiculares

Publicado por Dr. Dario Vieira el 2 Agosto 2015 en Odontologia

Podemos sufrir ciertas complicaciones y accidentes durante la preparación de los conductos radiculares. Algunos tienen mayor facilidad de solución que otros, depende del tipo que sean:

Fracturas radiculares verticales

La fractura vertical de la raíz constituye uno de los problemas diagnósticos más compoejos y frustrantes, obligándonos generalmente, una vez que conseguimos su diagnóstico, a la extracción de la pieza dentaria, si esta es uniradicular, o a la hemisección y radioculectomía en piezas multiradiculares,

La fractura radicular se define como la rotura de los tejidos duros de la raíz debido a una fuerza o impacto que actúa sobre ella afectando al cemento, dentina u pulpa, incluyendo el término vertical cuando la línea de fractura es paralela al eje longitudinal del diente o como aquellas en las que hay afectación del esmalte, dentina y cemento con afectación pulpar, clasificándolas en el grupo de fracturas complicadas de la corona y raíz.

La aplicación exagerada de fuerzas ejercidas durante la condensación alteral de un conducto subpreparado o sobrepreparado es sin duda, la principal causa de fracturas verticales, incluyendo inclusive la fuerza ejercida de forma vertical para alcanzar la parte más apical de la raíz durante la instrumentación.

Los procedimientos de restauración realizados posteriormente a la endodoncia, especialmente la colocación de posters intrarradiculares cónicos, son motivo en muchas ocasiones de la aparición de este accidente de procedimiento.

Diagnóstico

Una vez que sospechamos la presencia de fracturas radiculares verticales, disponemos de una serie de parámetros que nos ayudan a confirmar el indeseable diagnóstico.

La evidencia clínica externa de la fractura suele consistir en una línea marginal que se extiende dentro de una fisura prominente o bien en un margen aislado u poco uniforme de una restauración. La presencia de movimiento o separación de fragmentos dentales confirman de forma evidente el diagnóstico.
Otro dato revelador es la presencia de dolor cuya intensidad y tipo suele ser variable; en ocasiones se manifiesta de forma aguda y transitoria, lo que motiva que el paciente no acuda al especialista al haber alivio total del mismo, simplemente con la ausencia de masticación en la zona afectada, indicativo, en estos casos de que la rotura suele ser mínima, extendiéndose hasta la dentina sin llegar a la cámara pulpar. Este tipo de lesiones suele progresar hacia la pulpa con inflamación del ligamento periodontal y hueso periapical.

La fractura vertical producida durante la condensación con gutapercha fue puesta de manifiesto por Pitts, evidenciando la presencia de un “crack” audible por el especialista junto con un dolor punzante acusado por el paciente.

Otro dato significativo, durante la obturación del conducto, es el decremento repentino de la resistencia a la presión del espaciador o condensador, unido a la aparición de sangre en el interior del conducto.

Indicador de gran utilidad diagnóstica es la fibra óptica; el cemento y la dentina en contacto directo con la misma funcionan como una continuación de haz de luz emitido por la fibra; la interrupción de dicho haz nos orienta sobre la presencia de la fractura. Los colorantes como el azul de metileno o la tinta lavable nos ofrecen poco interés de diagnóstico.

Las pruebas radiológicas suelen aportar poca ayuda; el trayecto de la fractura paralelo a la placa nos dificulta la visualización de la misma; la presencia de una zona radiolúcida en forma de lágrima constituye, sin embargo, un motivo de sospecha, acompañándose generalmente de una bolsa periodontal profunda y angosta por vestibular o lingual e incluso por ambos lados a la vez.

La presencia de una fístula nos permitirá introducir una punta de gutapercha la cual se dirigirá hacia la imagen en forma de lágrima, confirmándose el nefasto diagnóstico.

A pesar de estos síntomas y signos de sospecha, el diagnóstico de certeza se logrará mediante el levantamiento de un colgajo que permita que podamos visualizar de forma directa la lesión.

2.- Tratamiento

dado que la fractura vertical constituye uno de los accidentes de procedimiento con peor pronóstico, procuraremos evitar su aparición realizando una preparación e instrumentación cuidadosa del conducto radicular unido a una presión equilibrada ejercida durante la obturación radicular.

Su aparición nos exigirá adoptar un tratamiento agresivo y poco conservador, en piezas dentarias uniradiculares optaremos por la extracción como única solución, mientras que en piezas multirradiculares realizaremos hemisección de la raíz afectada, lo que motivará no solamente una complicación terapéutica para el profesional sino someter al paciente a una intervención que posiblemente él no desee.

B.- Subobturación

Accidente de procedimiento que consiste en la obturación del conducto lejos de la longitud de trabajo, determinada con la conductometría, condidionando en muchas ocasiones un fracaso endodóncico al quedar residuos orgánicos dentro del conducto.

La existencia de un a barrera natural en el interior del conducto, la creación durante la conformación canalicular de un stop artificial corto o la falta de penetración del material de obturación hasta la longitud de trabajo previamente determinada son las causas que con más frecuencia se dan en la obturación.

Las obturaciones radiculares cortas son fácilmente diagnosticables mediante la radiografía, siendo sin duda la desobturación del conducto, la nueva determinación del largo de trabajo y correcta obturación, la actitud terapéutica más aconsejable.

El empleo de solventes, tales como son el cloroformo, el disulfuro de carbono, el benceno, xileno y aceites esenciales con especial énfasis en el eucaliptol, nos facilitarán la disolución y el reblandecimiento de la gutapercha, procurando no extruir el solvente a los tejidos periapicales debido a su capacidad irritativa.

El uso del cloroformo pese a ser el solvente más potente, de gran utilidad por su rápida evaporización, está restringido por su posible acción carcinógena y su toxicidad, pudiendo dañar de seriedad a los tejidos periapicales.

El eucaliptol menos irritante que el anterior, alcanza una efectividad semejante a la del cloroformo, acentuando su efecto al calentarse.

El pronóstico de la subobturación estrá condicionado por la total eliminación del contenido del conducto radicular y por una posterior obturación a la longitud de trabajo correcta.

Sobreobturación

Extrusión del material de obturación más allá de la unión cemento – dentinaria impidiendo la reparación biológica en la región periapical.

La determinación incorrecta de la longitud de trabajo o la perforación operatoria del agujero apical y ausencia posterior de un tope apical, son las causas principales de sobreobturaciones.

El dolor durante la condensación del conducto radicular y la presencia en la radiografía de materiales extruídos hacia los tejidos periapicales constituyen un claro diagnóstico de sobreobturación.

El tratamiento consistirá en intentar desobturar el conducto, siendo en muchas ocasiones necesario el realizar un curetaje apical o una apiceptomía con obturación retrógrada.

Estos son algunos de los problemas y complicaciones que pueden surgir durante la preparación de los conductos radiculares. En su gran mayoría, pueden ser evitados siguiendo una buena praxis. En definitiva, escoger a un buen odontólogo no debe ser una opción sino una prioridad.

Comentarios

Aún no hay comentrarios para "Posibles complicaciones durante la preparación de conductos radiculares"

    Deja tu comentario