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Principios clínicos para la regeneración ósea

Publicado por Dr. Dario Vieira el 8 noviembre 2015 en Odontologia

Existen diversos factores que podemos considerar como indispensables para la obtención del éxito, estos son la inmovilidad del injerto, la vascularización suficiente, y la ausencia de infección. Estos tres principios se deben tener siempre en cuenta, y es que de otra forma, el fracaso del injerto será inevitable.

Si bien la mayoría de las técnicas de injertos intraolrales se pueden realizar bajo anestesia local, existen algunos pacientes y ciertas técnicas quirúrgicas, sobre todo si se prevé una duración mayor a las dos horas, que se benefician del empleo de técnicas de sedación endovenosa o inhalatoria, siendo en algún caso necesario el empleo de anestesia general. No existen normas estrictas al respecto, y será el buen hacer del cirujano y el consejo del anestesista quien indique cuál será el proceder anestésico a seguir (de cualquier modo, ante caso de duda, siempre se debe imponer el abordaje más seguro).

Regeneración ósea: El acto quirúrgico

Si bien no existe una unianimidad, usualmente se aborde en primer lugar el lecho receptor, mediante la incisión y despegamiento a espesor completo, teniendo sumo cuidado con los tejidos bandos: El despegamiento debe siempre ser amplio, tanto para una correcta observación del área en cuestión, como para el posterior manejo de los tejidos blandos a la hora del cierre sin tensión de la incisión.

Se debe proceder a la preparación del lecho, siendo conveniente pero no imprescindible la realización de perforaciones corticales. Se realizan las mediciones pertinentes y se aborda el área donante, con cualquiera de las técnicas existentes. Una vez que el injerto se ha obtenido se debe colocar en medio salino refrigerado estétril.

El tamaño del injerto debe ser suficiente, y una vez que se ha preparado se procederá a su posterior colocación, bien en forma de bloque o bien particulado, según proceda.

Atornillado: En caso de los injertos en bloque, en general resulta necesario el atornillado de los mismos, si bien en determinados casos es suficiente su encaje físico y en algunas situaciones tan sólo pueden ser fijados mediante ligaduras de alambre (entre 0’4 a ‘6 milímetros) u otro material.

Se debe conseguir un contacto íntimo entre el injerto y el hueso subyacente. Se recomienda el empleo de tornillos de entre 1’2 a 2 milínetros de diámetro, con compresión sobre el lecho receptor. El tornillo tiene que ser pasante por el injerto, y tan sólo hacer presa en el hueso subyacente. Si un turnillo quedara flojo la opción es clara: Retirarlo, ya que su función es nula y lo único que hará es facilitar una infección local.

En el caso de injerto particulado: Es necesaria la cobertura del mismo, mediante el empleo de membranas de ROG, para evitar su dispersión.

Manejo de los tejidos blandos: El cierre sin tensión es un requisito inviolable. En caso de injertos pequeños puede que no sea necesario realizar ninguna técnica especial pero en injertos con tamaños moderados a grandes, en especial con ganancia en sentido vertical, suele ser necesario un despegamiento amplio, la realización de una incisión contínua en el periostio, la prolongación de las incisiones liberadoras en la mucosa alveolar (Extendiéndose inclusive a mucosa labial) y en ciertas ocasiones la disección a espesor parcial a través de la incisión perióstica, separando la capa superficial de epitelio msucular y tejido conectivo de la subyacente musculoperióstica.

En cualquier caso, es imprescindible la correcta hemostasia previa a la sutura, para la cual no se deben emplear como métodos hemostáticos el anestésico local o adrenalina, dado a que su acción es pasajera, debiendo optar por métodos de duración más estables (cauterización, ligaduras de vasos sangrantes…)

Sutura: Se recomienda el empleo de materiales que no retengan placa bacteriana de entre 4 a 6 ceros, empleando usualmente puntos de colchonero y puntos simples. La aguja debe penetrar en un ángulo superior a 90 grados para revertir los border y ganar por lo tanto área de contacto. Se procederá a su retirada una vez hayan pasado entre 7 a 14 días.

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