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Pulido dental

Publicado por Imma Roca el 11 Septiembre 2013 en Odontologia

Tanto los dientes naturales como los protésicos que incorporamos a los pacientes presentan cierta rugosidad que es necesario eliminar para obtener superficies lisas, sin recovecos y pulidas. Existen diversas técnicas para ello que aportan no solo un beneficio estético sino también higiénico y funcional. Todas estas ventajas han hecho de el pulido dental un tratamiento muy recurrente entre las clínicas dentales de referencia.

Se ha demostrado que el hecho de tener unos dientes bien pulidos es beneficioso para la sonrisa en todos los sentidos.

Para qué sirve el pulido dental

La presencia de superficies rugosas en la cavidad bucal, que en muchas ocasiones se trata de una consecuencia natural, trae consigo una serie de inconvenientes que podemos erradicar con la aplicación del pulido dental. Este procedimiento sirve para mejorar los dientes a cuatro niveles distintos: de salud, de placa, de preparación para albergar prótesis y también a nivel estético, tal como lo veremos a continuación.

Saludable

Cuando decimos que el pulido de los dientes actúa mejorando la salud bucodental nos referimos en este caso a la salud de las estructuras que se encuentran a su alrededor. Los odontólogos hemos observado que la rugosidad del material de los dientes provoca molestias, irritaciones, ulceraciones o decúbitos en la mucosa, es decir, la membrana que recubre la cavidad bucal por dentro. El roce repetitivo de los dientes con la mucosa de las mejillas, por ejemplo, puede incluso llegar a ser el origen de lesiones crónicas susceptibles de tener un carácter premaligno. Puliendo los dientes, pues, evitaremos tanto las molestias como otras posibles complicaciones.

Contra la placa bacteriana

El segundo aspecto que mejoraremos con el pulido dentario es la retención de la placa dental bacteriana. Estudios de laboratorio confirman que una superficie poco pulida provoca un aumento de retención de alimentos y, por tanto, una mayor colonización bacteriana. Si alisamos la estructura conseguimos hacerla menos receptiva a los gérmenes y de este modo prevenimos la caries, las alteraciones periodontales y la halitosis provocada por una retención de placa.

Prótesis dentales

La tercera función del pulido dental está relacionada con la instalación de prótesis dentales. Cuando estamos preparando el diente para recibir una estructura protésica es importante minimizar al máximo su estructura áspera con el objetivo de hacer encajar a la perfección la cobertura artificial. Si aplicamos una prótesis en una superficie rugosa le estaremos dando peor calidad de impresión a la prótesis, ya que encajará con inexactitud y habrá un sellado marginal. Mientras que si por el contrario alisamos el diente pilar, esto favorecerá a la precisión de la impresión y al sellando marginal, obteniendo mejores resultados finales.

Blanqueamiento dental

La última función del pulido es su condición de exigencia estética dental. Quizá algunos de nuestros lectores se hayan realizado algún tratamiento de blanqueamiento que, sin saberlo, incorporaba un pulido dental entre sus fases. Su funcionamiento es muy sencillo: las superficies rugosas no solo disminuyen el brillo de los dientes sino que la placa depositada entre las rugosidades llega a alterar el color natural por pigmentación y corrosión. Así pues, al alisar la superficie de los dientes no solo estamos liberándonos de las bacterias cromógenas para conseguir un color más blanco, sino que además nos aseguramos mantener el tono deseado por más tiempo.

La técnica del pulido de realiza tanto en el laboratorio, en el caso de las estructuras protésicas, como en la clínica. Encontramos dos métodos de pulido que aplicaremos en función del material o en tejido en que se va a realizar. Hablamos de la abrasión y el corte.

La primera se aplica cuando una superficie áspera y dura de desliza sobre una suave y más blanda provocando ranuras, hendiduras o gritas, obteniendo una superficie un poco irregular. Mientras que con el corte se remueve una estructura por una acción tangencial (como un cepillo de carpintero) de manera que las hojas del instrumento consiguen una eliminación de material más regular que con la abrasión.

Según la cantidad y la forma de la eliminación de la estructura estaremos hablando de devastado (forma inicial de eliminar materia), tallado (cuando se elimina ésta tratando de dar una forma determinada) o pulido (suele ser el paso final en el que se llega a una superficie lisa y brillante).

En definitiva, hemos visto que el pulido dental tiene una serie de ventajas que lo hará muy útil tanto a nivel estético como a nivel funcional e higiénico, por lo que los odontólogos de Clínicas Propdental recurrimos a él siempre que lo creemos necesario. Su carácter multifuncional nos permite no solo conseguir unos dientes más sanos, sino también más bonitos, haciendo converger precisamente las dos características principales que buscamos en todos nuestros tratamientos. Así pues, podemos afirmar que el pulido dental es un buen aliado para la salud y la estética de la sonrisa de nuestros pacientes. Déjate aconsejar por nuestros profesionales.

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