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Teorías sobre la aparición de la Disfunción Craneomandibular

Publicado por Dr. Dario Vieira el 5 octubre 2015 en Odontologia

En un intento de esclarificar el origen de la Disfunción Craneomandibular, pasaremos a clasificar las teorías etiopatogenias en 4 grupos plenamente diferenciados: 

Estos grupos serán los siguientes:

  • Teorías mecánicas
  • Teorías psicofisiológicas
  • Teorías miógenas
  • Teoría multifacial

Teorías mecánicas de la Disfunción Craneomandibular

Estas fueron las primeras teorías etiopatogénicas que surgieron, y dentro de ellas incluiremos a aquellas que implican alteraciones en la posición condilar o del disco articular y las alteraciones oclusales.

Inicialmente muchos autores, entre los que se encuentran Costen, Schultz, Sicher, Ricketts, Weimberg, Martínez Ross o Dawson, defendieron la génesis de los síndrome de DCM se debía a una posición anómala de los cóndilos mandibulares, en general en una posición distocraneal. Sin embargo, en la actualidad esta teoría ha perdido vigencia siendo muchos sus detractores y habiéndose demostrado que no existen diferencias significativas entre la posición condilar de pacientes afectados de síndrome de DCM y los sujetos sanos.

Asimismo, también se ha implicado como factor etiológico el desplazamiento anteromedial del disco articular, aunque Hansson considera que ésta no sería una causa sino una consecuencia de situaciones patológicas previas.

Las maloclusiones son otro factor etiológico claro para algunos autores, mientras que otros demuestran los contrario.

Factor controvertido es el tratamiento ortodóncico y así mientras para unos autores podría ser un factor contribuyente al síndrome de disfunción craneomandibular, otros consideran que puede ser una medida preventiva de este, existiendo también quienes demuestran que no existen diferencias respecto a los signos y los síntomas en pacientes sometidos a tratamiento ortodóncico o sin él.

También se implicó en la etiología del síndrome de DCM el número de contactos en los dientes posteriores y la pérdida del soporte molar, pero quizás el factor etiológico más controvertido y objeto de mayor número de estudios sea las interferencias oclusales.

Un hecho cierto es que el patrón de contacto oclusal influye en la función del aparato masticatorio y según esto, podría pensarse que el patrón de contacto oclusal también influye en los trastornos funcionales. Sin embargo, esta relación no es tan clara a la luz de los diferentes estudios realizados.

Muchos son los autores que implican a las interferencias oclusaes como un claro factor etiológico del síndrome de DCM, pero estudios más recientes como demuestran esta correlación, siendo incluso consideradas más como un resultado que una causa de DCM, pero sin embargo, sí se vio la importancia de una oclusión estable en la disminución de los síntomas.

Aunque cada vez está más en descrédito que las alteraciones oclusales sean un factor etiológico del síndrome de DCM, sí que es clara la relación que existe entre las interferencias oclusales y la función muscular, influyendo el carácter de las mismas (agudo o crónico) y su tipo (prematuridades, interferencias en el lado de no trabajo, interferencias en el lado de trabajo). Por otro lado, el estado oclusal también tiene relación con algunos trastornos intracapsulares cuando genera una inestabilidad ortopédica.

Así pues, el estado oclusal puede influir en el síndrome de DCM básicamente de dos formas distintas: Una es la introducción de modificaciones agudas del estado oclusal y la otra es en presencia de una inestabilidad ortopédica.

Dentro de estas teorías mecánicas incluimos también la aseveración para algunos autores de que las alteraciones posturales y ciertas anomalías esqueléticas y musculoesqueléticas a nivel vertebral u de las extremidades inferiores son un factor etiológico.

Teorías psicofísicas

En la década de los años 60 y la de los 70 cobraron fuerza las teorías introducidas por Laskin y Bell, que consideraban que el principal factor etiopatogénico en la DCM es la tensión psíquica.

El estrés como describe Selye es la respuesta inespecífica del organismo ante cualquier demanda que se le plantee, y es algo que forma parte integrante de nuestras vidas. Las respuestas ante el estrés pueden ser muy variadas dependiendo de los sujetos, peor entre ellas se cita el aumento de la tonicidad de los músculos de la cabeza y el cuello, o el aumento de la actividad muscular parafuncional, como el bruxismo.

Hoy en día no se cuestiona la importancia del factor emocional en la génesis de la DCM, pero no como factor etiológico único, sino asociado a otros factores.

También se ha implicado al estado psicológico del paciente como factor etiológico, demostrando algunos estudios que los pacientes que sufren DCM presentan hasta un 70% de alteraciones psiquiátricas, siendo las más frecuentes depresiones moderadas a severas, asociadas a síntomas de ansiedad.

Teorías miógenas

Aunque para algunos autores el factor muscular tiene importancia en la etiología de la DCM, teniendo en cuenta los síntomas asociados a la misma su origen el la hiperfunción y/o disfunción de los músculos masticatorios, son más los partidarios que lo consideran secundario a la presencia de interferencias oclusales en conjunción con el estrés emocional.

Teorías multifactoriales

En la actualidad cada vez son más los partidarios y entre los cuales nos contamos, de un factor etiológico multi o pluricausal.

El aparato masticatorio consta de varios componentes entre los que se encuentran los músculos masticatorios, ambas articulaciones temporomandibulares, el sistema nervioso, y los dientes y su periodonto, estando todos ellos en íntima relación para el desarrollo de la función.

Por otro lado, cada vez son más las aportaciones que relacionan este síndrome con signos síntomas extramasticatorios, bien aislados o asociados a otros problemas, o bien formando parte de un cuadro más complejo de afectación general.

En general, los defensores de una etiología multifactorial implican una gran variedad de factores tanto locales como sistémicos en la génesis de la DCM.

Así para Ash podrían influir factores externos como los accidentes, ciertos traumatismos en deportes, procedimientos quirúrgicos con intubación, la alteración entre la postura normal craneocervical y mandibular, síndrome cervical, alteraciones endocrinas o tratamientos dentales y factores internos, como son los siguientes: centrales como el estrés emocional., o locales como las interferencias, que inducen una hiperactividad muscular debido a la parafunción. Sin embargo, la evidencia científica sobre la mecánica mandibular alterada, disfunción biomecánica y alteración en el equilibrio ortostático todavía no está aseverada.

Se han implicado algunos factores como el mental, así como enfermedades sistémicas, junto con ciertas condiciones oclusales (interferencias, pérdidas dentarias).

Para otros serían la hiperactividad muscular, interferencias oclusales, maloclusiones, estrés emocional. Predisposición local y general, procesos degenerativos o inflamatorios de las A>TM, macro o microtraumatismos y desarreglos internos en las mismas, o bien una interrelación entre factores oclusales, neurofisiológicos y psicológicos.

Lo cierto es que son muy diversos como podemos ver, los factores que pueden estar implicados en mayor o menor grado, con mayor o menor preponderancia en la génesis del síndrome del DCM, siguiendo en el momento actual las investigaciones al respecto en busca de más factores implicados. Así, Moss y cols. encuentran que los hábitos orales como el apretamiento dentario o el mordisqueo de los labios y las mejillas juegan un papel importante y De Boever y Keersmaekers ponen de relieve la importancia de los macrotraumatismos en la TM y la mandíbula como factor iniciador del síndrome.

Coincidimos con Okeson al afirmar que durante la función normal del aparato estomagnático pueden surgir algunos eventos que van a influirla directamente, pero va a ser la tolerancia fisiológica de cada individuo lo que determine la aparición o no de la sintomatología.

El aparato estomagnático tiene como funciones básicas la masticación, la deglución y la fonación, reguladas por el control del sistema neuromuscular. Pero durante la función normal pueden surgir alteraciones de origen local, como son los cambios en el estímulo sensitivo o propioceptivo, así como traumatismos locales, aprafuncionales, estímulos dolorosos profundos o de carácter sistémico, fundamentalmente el estrés emocional, que pueden afectarla.

El hecho de que concurran estas alteraciones no implica de forma necesaria la aparición de sintomatología, sino que dependiendo de cada individuo aparecerá o no. Esta tolerancia fisiológica a su vez también puede verse influida por factores locales, básicamente la inestabilidad ortopédica, debida a alteraciones en el estado oclusal, las articulaciones o ambas, o sistémicos (factores constitucionales, enfermedades sistémicas, tono simpático o estrés emocional).

Cuando se supera la tolerancia fisiológica es cuando comienzan a aparecer los trastornos y estos tendrán diferentes manifestaciones dependiendo de la tolerancia estructural de cada uno de los componentes del aparato estomagnático, siendo las posibles localizaciones: los músculos, las ATM, las estructuras de soporte de los dientes y los dientes en sí mismos.

La aparición de la sintomatología es variable, pues para cada sujeto y va a depende de cual sea el eslabón más débil de su aparato estomagnático, de ahí lo complicado de la descripción del síndrome de DCM en cuanto a su presentación clínica y su tratamiento.

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