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Trastornos del aparato masticatorio: trastornos funcionales

Publicado por Imma Roca el 15 noviembre 2017 en Odontologia

En la mayoría de casos de alteraciones miógenas, los ejercicios son un gran aliado. Este busca conseguir una acción muscular simétrica y coordenada, lo que estimulará la circulación y restaurará la función muscular normal.

La presencia de dolor en el aparato estomagnático suele limitar la amplitud de los movimientos mandibulares, motivo por el que el paciente deberá evitar este tipo de movimientos.

Para esto, deberemos aconsejar el restringir su dieta a alimentos blandos. Además deberá dar bocados pequeños y deberemos recomendarle que mastique de forma pausada.

Los hábitos parafuncionales como comer chicle deberán ser evitados. Asimismo, también deberemos indicarle el problema que supone morderse las uñas o realizar una apertura excesiva de la boca. Estos movimientos no hacen más que aumentar la fuerza con la que se presenta la sintomatología, produciendo además una hiperalgia secundaria.

El programa de ejercicios se deberá realizar de forma individualizada a fin de que los ejercicios propuestos sean los más indicados para él. El paciente deberá realizar los movimientos de forma lenta, pausada y suave, incrementando siempre de forma paulatina la intensidad.

El ejercicio no debe provocarnos dolor, ya que esto reforzaría el dolor muscular cíclico y sólo empeoraría la situación. Si aparece dolor se deberá suspender la terapia.

Encontramos diferentes tipos de dolor que enumeramos en diferentes grupos:

Trastornos funcionales del aparato masticatorio: Tipos de ejercicio

  • Ejercicios de relajación

Este tipo de fisioterapia busca una reducción en la actividad muscular. La hiperactividad crónica nos lleva a un acúmulo de productos de deshecho en el tejido muscular que estimula a los nociceptores (los receptores del dolor)

Los ejercicios de relajación nos ofrecen un aumento del flujo sanguíneo de los tejidos musculares comprometidos, lo que nos favorece la eliminación de estos productos de deshecho.

Encontramos diferentes técnicas de relajación, como la de Jacobson.

El paciente deberá concentrarse y relajarse. A continuación, el paciente deberá tensar la musculatura para pasar a relajarla. De esta forma, percibirá un estado de relajación que paulatinamente se irá haciendo más profundo.

Otra técnica consiste en realizar una extensión pasiva y suave de los músculos de la cavidad masticatoria para después relajarlos.

También es recomendable usar métodos de relajación más tradicionales y que no requieren necesariamente de un profesional para realizarlos, como el yoga o la meditación.

  • Estiramiento muscular

Los ejercicios de estiramiento muscular se usan cuando se necesita recuperar una longitud muscular normal. Este tratamiento nos ayuda a vencer ciertas disyunciones, como la contractura de los músculos elevadores.

La distensión no se deberá realizar nunca de forma distorsionada o brusca, sino mediante una fuerza suave e intermitente que vaya aumentando gradualmente.

Este tipo de ejercicios se pueden contraindicar en aquellos caso que el paciente presente alteraciones crónicas morfológicas degenerativas en las articulaciones, por lo que en caso de presentarse adherencias o anquilosis tendremos que evitar el tratamiento.

Los ejercicios de estiramientos también mejoran cuando se combinan con un spray de vapor frío. Aplicamos el spray sobre el músculo afectado a unos 60 centímetros de distancia durante 5 segundos para seguidamente observar como se produce la distensión muscular.

Los ejercicios de estiramientos se pueden clasificar en dos grupos: estiramiento asistido y estiramiento pasivo.

El estiramiento muscular pasivo es el que conseguimos cuando el paciente abre la boca hasta su límite, para a continuación realizar una distensión suave más allá de la restricción. Para esto colocamos los dedos entre los dientes aplicando una fuerza suave, para así momentáneamente permitir la distensión de los músculos elevadores.

Otra técnica para producir el estiramiento del músculo masetero que realiza el fisioterapeuta consiste en introducir los pulgares en la boca y el resto de dedos de forma extraoral, manteniendo el masetero fijo.

Los músculos se activan durante 3 o 4 segundos, pidiendo al paciente que cierre con fuerza la boca, mientras el terapeuta extiende los dos músculos maseteros de forma lateral. Este ejercicio se debe repetir un par de veces cada día.

Los ejercicios de estiramiento asistido se realizan mediante unos aparatos que se diseñan de forma específica para tal fin. Estos pueden ser clasificados en dos grupos: aparatos activados externamente y los aparatos activados internamente.

Las técnicas seguidas para conseguir un estiramiento muscular usando estos aparatos pueden tener severas y dolorosas consecuencias, si estos no se usan de forma adecuada.

Ejercicios de resistencia: este tipo de ejercicios son conocidos también bajo el nombre de relajación refleja. Los músculos elevadores y represores de la mandíbula actúan de forma recíproca.

Cuando encontramos un dolor muscular en alguno de estos grupos, el alargamiento pleno es complicado. Esto quiere decir que cuando los músculos elevadores no se relajan, la contracción de los represores evitará que la boca se abra.

En este ejercicio el paciente colocará el puño debajo del mentón, pidiéndole que abra la boca. El paciente deberá luchar contra la resistencia que ofrece el puño.

Este hecho reduce la tensión de los músculos elevadores, lo que permite una apertura más pronunciada. De la misma forma, cuando encontramos limitaciones laterales usamos ejercicios de resistencia lateral consistentes en colocar un dedo en el lado de la mandíbula, desplazando así el mentón hacia donde se encuentra el dedo, venciendo la resistencia que ofrece.

  • Ejercicios de apretamiento dentario

Determinados autores han descrito que los ejercicios de apretamiento dentario pueden reducir la actividad parafuncional. Este es un tratamiento consistente en apretar los dientes durante 5 segundos para seguidamente relajar los ,músculos. Esta secuencia deberá ser repetida tres veces al día.

El mecanismo de acción del ejercicio es simple: el paciente, al apretar los dientes, sufre una sensación molesta. Cuando relaja los dientes vuelve a una situación cómoda.

Mediante esta técnica y de forma subconsciente, el paciente aprende a relajarla musculatura cuando está realizando de forma involuntaria la parafunción.

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