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Traumatología dentaria: Exámenes

Publicado por Dr. Dario Vieira el 14 enero 2016 en Odontologia

En el momento en el que la pieza dental comienza a erupcionar, la formación de la raíz todavía no es completa, por lo que tampoco lo será su desarrollo apical. Como sabemos, la erupción de la dentición permanente comienza allá por los 6 años de edad y ésta dura, sin contar los terceros molares, hasta los 12 años, la raíz sigue continuando su desarrollo por un periodo aproximado que está comprendido entre un año y dos años y medio después de erupcionar. Esto quiere decir que aquellas lesiones de la boca, lo que incluye la traumatología dentaria en paciente que tienen entre los 6 y los 14 años tienen un alto potencial de ver cómo su desarrollo dental se detiene, se altera o se interrumpe.

Exámenes de la traumatología dentaria

Andreasen demostró en sus estudios que las lesiones que ocurren en los dientes tienen una mayor frecuencia entre los 7 y los 15 años de edad. Como apunta Backland, esto posee un doble significado, tanto favorable como desfavorable.

En el lado positivo encontramos que las pulpas de los niños presentan un mayor tamaño que en los adultos, esto significa que tienen un mayor aporte sanguíneo, y por ende, un mayor potencial de reparación.

En el lado negativo, tenemos que decir que las raíces inmaduras de los dientes que tienen pulpas lesionadas podrían ver como su crecimiento se detiene, por lo que terminaríamos con unas paredes finas y débiles.

Por lo tanto, cuando los niños terminan sufriendo una lesión dental, todo nuestro esfuerzo y nuestros conocimientos tienen que ir encaminados siempre a mantener el diente, y preservar siempre que nos sea posible, la vitalidad de la pulpa.

Pese a que las lesiones que sufren los más jóvenes ocurren a cualquier edad, el objeto que tiene este artículo siempre debe ser describir y tratar las lesiones en dientes permanentes jóvenes.

Etiología e incidencia

Las lesiones dentales tienen un incremento en su incidencia jugando, por caídas, mientras practicamos deporte y por accidentes de tráfico. Normalmente la prevalencia de edad se estima en niños de entre 7 y 12 años, e inclusive en infantes cuando estos están empezando a aprender a andar, y por consiguiente, éstos dan sus primeros pasos.

La gran mayoría de estos niños suelen presentar una maloclusión con protusión (Clase II, División I) y los labios tienden a no amortiguar el impacto.

Lamentablemente, pese a que son infrecuentes, también podremos hallar algunas lesiones dentarias en aquellos niños que sufren de malos tratos independientemente de quien sea el agresor, que empleará la fuerza de los golpes sin tener en cuenta que sus consecuencias podrían ser altamente negativas.

Examen Clínico

Los pacientes que han sufrido una lesión dental traumática tendrán que examinarse todo lo rápido que sea posible. En la anamnesis resulta muy importante que conozcamos “¿Cuándo, cómo y dónde?” ha ocurrido este accidente, y cuál será el tratamiento previo que se le ha dado, si es que éste se hubiera realizado.

En el caso de presentar sintomatología como dolor al juntar los dientes, hemorragia, así como movilidad e interferencia oclusal por el desplazamiento de un diente es muy probable que se esté presentando una luxación con extrusión ya que se da con una frecuencia muy alta, pese a que podrían haberse afectado diferentes dientes, mediante la fractura de la maxila o de la mandíbula.

A la vez que escuchamos al paciente, deberemos observar si existiera algún tipo de complicación neurológica o de otro tipo médico. Comenzaremos a explorar las posibles lesiones extraorales, si existe o no desviación del contorno normal del hueso, si al abrir o cerrar la boca vemos como se desvía la mandíbula, o sentimos alguna anormalidad mientras palpamos la articulación temporomandibular. También deberemos ver si encontramos sensibilidad a la palpación: Inflamación o hematomas faciales, tanto en cuello como en labios.

En el caso de que exista una fractura coronaria o una lesión de los tejidos blandos adyacentes, lo primero que deberemos hacer es examinar las heridas tanto visual como radiográficamente, por la posible presencia de fragmentos dentarios, sobre todo en los labios.

A continuación, deberemos examinar los tejidos blandos intraorales: Labios, mejillas, lengua, paladar y suelo de la boca.

Examen de dientes y estructuras de suporte

Debemos saber que cada pieza dental deberá ser observada de una forma cuidadosa mediante signos y sintomatología.

Es posible que encontremos desde una exposición mínima a una fractura coronaria a nivel del cuello del diente. Es posible que exista movilidad del diente en sentido horizontal, que evaluaremos de 1 a 3, según los milímetros de desplazamiento. Esta también puede ser vertical. En el caso de que se trate de un grupo de dientes, podemos pensar que se trata de una fractura alveolar.

La movilidad de la corona tiene que diferenciarse de la del diente, aquella puede estar móvil, pero no el diente. Esto puede sentirse en el caso de que coloquemos un dedo sobre la mucosa oral y movamos el diente.

En una luxación existirá desplazamiento acompañado de inflamación y hemorragia en el ligamento periodontal, así como sensibilidad a la percusión.

Pruebas de vitalidad pulpar

Estas pueden ser térmicas o eléctricas. Todo el mundo sabe que estas pruebas son empleadar para conocer de una forma general cuál es el estado que presenta la pulpa, y pese a que nos dicen cuál es el estado del nervio, no nos indican la ausencia o la presencia de circulación sanguínea en la pulpa. Además, después de sufrir un trauma, las terminaciones nerviosas pulpares se sienten como dormidas, por lo que no transmiten los impulsos de un estímulo eléctrico o térmico, lo que hace que pueda darnos unos falsos negativos.

Sin embargo, estas pruebas de las que estamos hablando tendremos que realizarlas y repetirlas de forma periódica. Siempre las más fiables, además de las eléctricas, son el lápiz de dióxido de carbono o la pequeña esponja saturada de cloruro de etilo, el hielo podría confundirnos y es que este, al descongelarse el agua fría, podría llegar a varios dientes. DE este modo, conseguiremos evaluar cuál es el estado pulpar y cuál es su evolución.

Es posible que esta sea positiva y pase a negativa, mantenerse positiva o bien ser negativa y pasar a positiva. Es por ello que no debemos olvidar que para que la circulación se pueda normalizar en la zona coronaria de un diente completamente formado será necesario que pase cierto tiempo, inclusive un periodo superior a nueve meses. En el caso de mantenerse negativa, sin embargo, tampoco puede decirse que esta sea una lesión irreversible.

Examen radiográfico

Las radiografías son necesarias, y tienen un carácter indispensable como prueba dentro de la traumatología dental. Sin embargo, una fractura radicular puede que no se aprecie correctamente a menos que se consigan diferentes proyecciones o haya pasado cierto tiempo, y por ende exista tejido de granulación o líquidos tisulares entre los fragmentos.

Podemos conocer cuál es el lugar de la fractura en relación con la cresta alveolar. También la presencia (o no) de fractura ósea. En la radiografía, también observaremos cuál es el estado de desarrollo del conducto radicular y el grado de cierre del ápice dental, que dictará cuáles serán las directrices a seguir en el plan de tratamiento.

Además de esto, también nos ayudarán a localizar diferentes cuerpos extraños y fragmentos dentarios que pueden estar incluidos en los tejidos blandos.

En el caso de que suframos un traumatismo dental, tenemos que saber que deberemos acudir al dentista con la mayor celeridad que nos sea posible. De esta forma, un especialista cualificado podrá evaluar los daños sufridos para determinar cual es el tratamiento a seguir. En las Clínicas Propdental, el equipo médico le ayudará en todo lo que sea necesario, acompañándole y realizando un asesoramiento personalzado de lo que requiera para que no le queden dudas. El equipo médico de Propdental siempre busca cómo puede maximizar el bienestar de sus pacientes, a fin de que consigan recuperar la mejor de sus sonrisas con la mayor celeridad que sea posible.

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