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Valoración de la higiene bucal y la enfermedad periodontal

Publicado por Dr. Dario Vieira el 30 marzo 2015 en Odontologia

El dolor dental es, sin duda, una de las causas mas comunes de consulta tanto al médico de cabecera como como al farmacéutico, frecuentemente debido a que le miedo, temor o fobia que siente el paciente hacia todo lo relacionado con el dentista (odontoestomatólogo) le retrae de tal forma que descuida por completo su boca.

Obviamente, el primer objetivo del farmacéutico en este aspecto es combatir dicho retraimiento y encauzar debidamente a estos pacientes hacia la consulta del dentista, para lo que es preciso que el farmacéutico explique con claridad los importantes riesgos que dicha intervención odontológica evitaría. Ello no obsta para que desde la farmacia puedan, adicionalmente, facilitarse algunas medidas para paliar el dolor y, especialmente, realizar un mantenimiento permanente de la higiene dental, fundamental para la prevención e la enfermedad periodontal. Por su parte, son los pacientes con caries, enfermedad periodontal e infecciones odontógenas los que suelen visitar al odontólogo. A partir de los 35 años de edad, el 92-94% de la población adulta tiene caries, y entre le 85% y el 94% de la población española mayor de 35 años presenta algún problema relacionado con las encías.

En todo caso, la higiene oral es una medida fundamental para la eliminación de la placa bacteriana y la prevención del proceso cariógeno y la patología periodontal. Entre las medidas de higiene oral o bucal mas importantes y asequibles se encuentra el cepillado dental con o sin uso de la seda dental

El paciente debe ser instruido sobre la técnica correcta de cepillado dental, que puede incluid el cepillado dorsolingual. El tipo de cepillo (tamaño y forma, consistencia de las cerdas, uso personal estricto para evitar contagios, renovación aproximada mensual), las maniobras de cepillado tanto para cepillos manuales como eléctricos en algunos pacientes con dificultades motoras, el tipo de pasta dentífrica (anticaries, de blanqueamiento, antihipersensibilidad dentaria, etc.) y el uso de seda dental (grosor y tipo) u otros sistemas de higiene dental dependen de las características del paciente y deben ser aconsejados por el facultativo, el cual puede también recomendar medios auxiliares de higiene (como los colutorios), así como la conveniencia de higiene bucal por el dentista para realizar por ejemplo una tartrectomia mecánica (remoción mediante curetaje, ultrasónica, etc.) del tártaro o sarro dental, es decir, la placa bacteriana calcificada que se forma en la superficie dental y resulta visible cuando es supragingival, indicando al paciente la frecuencia o periocidad con que debe someterse a limpieza dental (por ejemplo cada 6 o 12 meses) en función de sus características individuales, sobre todo según lo aconseje el resultado del examen de las encías (coloración normal o, por el contrario, enrojecimiento o sangrado) y del espacio subgingival (atención a la aparición de sarro). Debemos recordar que le uso indiscriminado o no controlado de antisépticos puede enmascarar la progresión de periodontitis coexistente con otras infecciones bucales leves.

El colutorio es un lavado o enjuague de la boca con un medicamento en solución destinado a este uso. El enjuague bucal puede completarse o no con un gargarismo, maniobra que permite mantener un liquido en la garganta, con la cabeza echada hacia atrás, agitándolo por la contracción de los músculos del velo del paladar y la acción del aire espirado, aunque el gargarismo esta mas específicamente indicado en las afecciones de la garganta, es decir, faringoamigdalitis o incluso laringitis. No es infrecuente la impresión de una patología “bucofaríngea” en la que la afección de la cavidad orofaríngea tiene un carácter general y el objetivo es por tanto mejorar la infección y/o inflamación de la mucosa que tapiza esta cavidad de modo global mediante enjuagues y gargarismos.

Aunque el colutorio es una forma de administración de medicamentos bien conocida, conviene recordar y realizar algunas recisiones. Debe insistirse al paciente sobre el carácter tópico o local de la medicación y, por tanto, que no debe ingerirla o tragársela de forma voluntaria- Sin embargo, es inevitable la deglución de una pequeña cantidad de colutorio, lo cual no debe ser motivo de preocupación. El paciente debe comprender que para favorecer el contacto del producto con las superficies a tratar, el enjuague debe tener una duración mínima de 30 segundos antes de expulsarlo. Durante ese tiempo, el liquido debe movilizarse por la boca utilizando la musculatura de los carrillos. En ocasiones, si la adhesividad del producto es baja, se puede recomendar que el enjuague bucal se retenga durante un tiempo de hasta tres minutos (según las indicaciones de la ficha técnica y del prospecto). Alternativamente, puede recomendarse una mayor frecuencia de enjuagues al día.

Otro aspecto sobre el que debe llamarse la atención del paciente es la dilución o no de la solución tópica para enjuagues. Hay colutorios que pueden ser utilizados directamente para el enjuague bucal porque ya están preparados a la concentración apropiada, mientras otros deben diluirse a la mitad o incluso en mayor proporción de agua. Por tanto, hay que leer y seguir las instrucciones del fabricante, pero el farmacéutico debería ofrecer su cooperación en este aspecto que puede no ser fácilmente comprensible para el paciente, explicándole si es necesario las equivalencias volumétricas de medidas vulgares pero practicas como la cucharada, el vaso de agua, etc. El uso del colutorio a una concentración inapropiada puede ocasionar reacciones indeseables como irritación, sobre todo para ciertos antisépticos (v.g., formaldehído, pero también clorhexidina y otros). Aquellos colutorios preparados en solución alcohólica también pueden resultar irritantes, sobre todo en determinados pacientes como niños y ancianos, y debe advertirse que el uso prolongado de soluciones alcohólicas es perjudicial para la mucosa oral.

Con el enjuague se pretende una actuación amplia en la cavidad oral. Si por el contrario interesa una actuación mas puntual, se indicara su aplicación en el sitio d la lesión mediante “toques” utilizando una espátula, o ben una torunda o palito con algodón en la punta. Si se usa espátula debe limpiarse antes de reintroducirse en el frasco para así no contaminar la solución y, si se usa un aplicador de algodón, debe ser desechado tras su utilización y no introducirse una vez usado en la solución de nuevo. En ocasiones, los producto tópicos viene en forma de aerosol para utilizar con un spray dirigido al sitio de la lesión. También es frecuente la presentación en forma de gel para aplicar sobre la lesión, intentando mejorar con esta forma farmacéutica la adhesividad y permanencia del producto.

Otro aspecto es el del control o seguimiento del paciente. Algunos productos están indicados para paliar síntomas leve y, por ello, es preciso indicarle al paciente que el producto debe ser utilizado solo temporalmente, con al advertencia expresa de que debe consultarse a un odontoestomatólogo, ya que en ocasiones el uso de antisépticos, antiinflamatorios o analgésicos-anestésicos puede enmascarar y dificultar el diagnostico de un absceso dental, una periodontitis y otro cuadro subyacente.

Es importante preguntar a las mujeres de edad madura ( a partir de los 55-60 años) sobre la utilización de tratamientos para la osteoporosis y, en particular, sobre el uso de bifosfonatos (alendronato, etc.), debido a las complicaciones que se han presentado con su uso en odontología. Ya en 2003 aparecieron los primeros casos de osteonecrosis en los maxilares en pacientes tratados con bifosfonatos. Esta complicación aparece con mas frecuencia cuando se efectúan extracciones o cirugía oral con exposición del hueso y heridas que no cicatrizan. Después de 3 años de tratamiento con bifosfonatos por vía oral o 3 meses pro vía intravenosa se considera que el paciente entre en periodo de riesgo de producirse osteonecrosis si se efectúan el tipo de intervenciones ya comentadas.

En los pacientes que toman estos fármacos, son cruciales las medidas de odontología preventiva, las revisiones periódicas cada poco tiempo y tratar de evitar las cirugías. Además manteniendo una adecuada higiene bucal conseguiremos evitar ciertas enfermedades periodontales provocadas por la falta de higiene o uso incorrecto de los instrumentos y productos de limpieza dental.

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