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Tratamiento ortodóncico de una sobremordida

Publicado por Janepropdental el 2 Octubre 2013 en Ortodoncia

En ocasiones, cuando se comienza el tratamiento ortodóncico de una sobremordida profunda inclinando los incisivos superiores labialmente, podemos observar inmediatamente un brote importante de crecimiento mandibular en una dirección favorable, lo cual otorga cierto crédito a la hipótesis que indica que la interferencia que la oclusión supone para el crecimiento de la mandíbula puede ser un factor etiológico en el desarrollo de este tipo de problemas.

Tratamiento de ortodoncia de la sobremordida en Propdental

Por supuesto, esto no explica cómo se produjo la sobremordida profunda en un principio, ni sirve para explicar la situación de la mayoría de los pacientes con potencial de crecimiento que no muestran este tipo de reacción cuando se corrige en ellos la sobremordida.

Por otra parte, aunque se trate de problemas de desarrollo radicalmente distintos, la teoría que indica que la sobremordida atrapa a la mandíbula e impide su normal crecimiento y evolución no puede ser invocada en los casos de sobremordida profunda con resalte negativo que pueden observarse formando parte de algunas de las maloclusiones de Clase III, fundamentalmente en las que aparece un componente funcional de avance y de exceso de cierre vertical, aunque más raramente también puede presentarse sobremordida profunda en las maloclusiones de Clase III esquelética sin ningún componente funcional.

Aunque podamos concluir que parece que en la etiología de estos problemas se encuentre implicada una combinación de tendencias hereditarias e influencias ambientales, tal conclusión no es especialmente satisfactoria, dada nuestra falta de conocimiento real acerca de los detalles relativos a la contribución específica de unas u otras en cada caso concreto.

Ciertamente, los niños con sobremordida profunda de origen esquelético, deficiencia mandibular y cara corta pueden ser identificados y diagnosticados a una edad muy temprana. Como se ha indicado, el análisis cefalométrico demuestra que la excesiva sobremordida que presentan estos pacientes es más frecuentemente debida a una infraerupción de los dientes posteriores que a una supraerupción de los incisivos, pero esto puede variar en los diferentes sujetos y debería ser valorado individualmente.

No obstante, en casos de maloclusión de Clase II (y también de Clase I), pueden producirse situaciones de sobremordida profunda sin el componente esquelético de sobremordida profunda antes mencionado, es decir, con altura facial inferior normal o aumentada, en las que se observa una supraerupción de los incisivos tanto superiores como, más frecuentemente, inferiores debido a que los incisivos tienden a erupcionar en exceso al no existir una adecuada relación interincisiva (por un excesivo resalte). Es lo que se denomina sobremordida profunda de origen dentoalveolar.

Obviamente, ante una sobremordida profunda de origen dentoalveolar, sobre todo si excepcionalmente la sobremordida profunda se asocia a una cara larga, es necesaria la corrección de la supraerupción de los incisivos, lo cual se consigue habitualmente mediante nivelación de una excesiva curva de Spee en la arcada inferior o nivelación de una reducida curva de Spee en la arcada superior como parte de una terapéutica ortodóncica con aparatos fijos.

Sin embargo, en un paciente adolescente con suficiente crecimiento remanente y un patrón esquelético vertical normal, posiblemente sea sólo necesario evitar una posterior erupción de los incisivos conforme continúa el crecimiento facial normal para conseguir una intrusión relativa de los mismos y una corrección de la sobremordida profunda. No obstante, incluso en este tipo de situaciones, cuando ya ha cesado el crecimiento o éste no ha servido para disminuir la sobremordida hasta niveles aceptables, puede ser necesario realizar una intrusión ortodóncica de los incisivos inferiores (y posiblemente también superiores) mediante aparatos fijos, habitualmente mediante mecánica de arcos segmentados.

Por otro lado, según veníamos haciendo referencia, más frecuentemente es la erupción deficiente de los dientes posteriores la que acompaña a un patrón esquelético de sobremordida profunda, con cara corta, junto a la característica deficiencia mandibular en sentido sagital. Hoy día se admite que la máxima distancia anteroposterior (medida cefalométricamente) entre la proyección de los puntos A y B sobre la horizontal verdadera, compatible con una oclusión y una estética facial razonables, está alrededor de los 8-9 mm, medidos a una dimensión vertical normal. Por 1o tanto, valores superiores debieran ser reducidos como mínimo a ese nivel, bien fuese por técnicas de modificación del crecimiento, bien mediante cirugía ortognática.

Según lo expuesto hasta ahora, la corrección de una sobremordida profunda esquelética del tipo descrito necesitaría que la mandíbula rotase hacia abajo y atrás, en sentido opuesto al mecanismo patogénico que la desarrolló, incrementando a su vez en ángulo del plano mandibular y la altura facial anterior, al tiempo que se proyecta hacia delante. En este punto deberemos considerar la interacción de la dimensión vertical con la dimensión anteroposterior, puesto que es bien sabido que una discrepancia esquelética en sentido anteroposterior del tipo de la Clase II, a una dimensión vertical dada, se ve agravada (o se hace manifiesta si no existía anteriormente) cuando la mandíbula se desplaza hacia abajo y, atrás, para colocarla en otra dimensión vertical mayor, pero más adecuada para corregir la sobremordida profunda esquelética en pacientes con cara corta.
Por lo tanto, las técnicas de modificación del crecimiento necesarias para resolver este problema de sobremordida profunda esquelética son básicamente las mismas que las empleadas para corregir la deficiencia mandibular en un sentido amplio.

sobremordida profundaEsta aproximación sería, evidentemente, radicalmente distinta del tipo de tratamiento indicado para corregir una sobremordida profunda en sujetos con resalte negativo y maloclusión del tipo de la Clase III, el cual queda obviamente fuera de los objetivos de este capítulo.
Por último, debemos referir que la sobremordida profunda anterior tiene capacidad para producir dos problemas funcionales diferentes: a) irritación de los tejidos gingivales situados por palatino de los incisivos superiores, situación denominada sobremordida traumática; si los incisivos superiores se encuentran inclinados lingualmente, como sucede en el patrón de Clase II, división 2ª, también puede verse traumatizado el tejido gingival situado por labial de los incisivos inferiores, e incluso producirse la abrasión del propio esmalte vestibular de los incisivos inferiores y/o la abrasión del esmalte de la cara palatina de los incisivos superiores: y b) problemas en la articulación témporo-mandibular, probablemente relacionados con una situación condilar excesivamente retruida al ocluir en máxima intercuspidación.

La prevalencia e importancia de este segundo tipo de problemas es todavía desconocido, a pesar de haber sido altamente debatido. Algunos investigadores han descrito una correlación modesta pero esta dísticamente significativa entre una sobremordida profunda anterior y la presencia de signos articulares, como clicking, mientras que otros refieren que no existe un aumento de este tipo de signos y síntomas en pacientes con sobremordida profunda.

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