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Técnicas de obturación de los conductos radiculares

Publicado por Anabel Propdental el 21 marzo 2014 en Blog Odontologia

Existen muchas técnicas de obturación de los conductos radiculares, algunas más desfasadas o antiguas, otras más nuevas, en éste caso vamos a ponernos en materia con las técnicas con mejores resultados:

Técnica de condensación lateral:

Esta es la técnica más empleada. Se trata de un procedimiento relativamente sencillo, se puede aplicar prácticamente en cualquier situación clínica, a excepción de algunos conductos extremadamente curvos o irregulares, las reabsorciones dentinarias internas, y permite un buen control del nivel apical de la obturación. Requiere una preparación del conducto con suficiente conicidad, como la que se consigue con la técnica de step-back.

Se elige una punta estandarizada del mismo diámetro que la lima maestra apical, y se prueba su ajuste en la porción apical del conducto. Se debe apreciar cierta fricción en las paredes. Si la punta quedara demasiado libre se debe seleccionar una de un diámetro superior. Si no alcanzara la longitud de trabajo, debe probarse con una de un diámetro inferior, debido a la deficiente estandarización de la gutapercha. En caso de no alcanzar el límite apical, la causa puede residir en la presencia de restos dentinarios formando un tapón apical; se elimina mediante la introducción de la lima maestra, rotándola ligeramente y traccionando. Una vez que hemos alcanzado el límite apical con la punta de la gutapercha, debemos tomar una radiografía para comprobar su situación respecto al ápice radiográfico. En caso de ser preciso, deberemos repetir las maniobras que antes mencionábamos hasta seleccionar la punta idónea.

Impregnamos ligeramente las paredes del conducto con el cemento, aplicándolo con una lima embadurnada en él y girándola en el sentido contrario a las agujas del reloj. Se debe introducir con suavidad la punta principal estandarizada, e insertar un espaciador adecuado al diámetro de la preparación apical, a ser posible cuando más flexible mejor, que deberemos haber probado con anterioridad, y que debe alcanzar el límite apical, o como máximo, quedar a menos de tres milímetros; de lo contrario no se realizará condensación apical, que es el lugar más crítico de la condensación. Con el espaciador se efectúa una presión en sentido apical, forzando la punta principal contra la pared del conducto, para deformarla y adaptarla a sus irregularidades, con lo que se crea un espacio. Mediante un movimiento de rotación recíproca se retira el espaciador y se introduce con rapidez una punta accesoria apical y se introduce otra punta accesoria. Debe repetirse esta secuencia hasta obturar por completo el conducto. Con un instrumento caliente se secciona el extremo coronal de las puntas un milímetro por debajo del suelo de la cámara, y con un condensador, se aplica una fuerza en sentido apical. Por último, debemos limpiar la cámara de todo residuo de cemento o gutapercha mediante un solvente y se coloca una restauración provisional. Se debe tomar una radiografía para así evaluar cual es la calidad de la obturación. Si no ha sido correcta, por existir o bien espacios vacíos o haber quedado suboturada, es mejor que retirmos las puntas de gutapercha en este momento, antes de que frague el cemento por completo.
Con esta técnica no se reblandece la gutapercha con calor o solventes, por lo que será estable dimensionalmente. En dientes con varios conductos se aconseja la obturación de uno en uno, y es que probablemente mejorará la calidad de la obturación.

Otras técnicas menos empleadas

Técnica de impresión apical:

Consiste en ablandar ligeramente el extremo de la punta principal de la gutapercha para que se adapte mejor a la morgología apical del conducto. Está indicada especialmente para aquellos casos en los que la porción terminal del conducto es irregular, muy amplia o en la que no se ha podido labrar un tope.
Se debe seleccionar una punta estandarizada que quedará situada aproximadamente entre dos y tres milímetros del límite apical. Se introduce el extremo de la punta en un solvente como el cloformo por espacio de 2 o tres segundos o en agua caliente, y se inserta en el conducto aplicando una presión en sentido apical. En caso de no alcanzar el límite apical, se debe repetir la operación. Cuando se alcanza, se realiza una radiografía de comprobación y se efectúa una marca para insertarla en la misma posición al obturar el conducto. Se embadurna la punta con un cemento y se introduce en el conducto. El resto del conducto debe obturarse con un espaciador y puntas accesorias siguiendo la técnica de la condensación lateral.

Técnicas con solventes.

Se han utilizado diversos solventes para reblandecer la gutapercha, como el cloroformo, el xilol, el halotano, o el eucaliptol. El problema principal surge al evaporarse el solvente, ya que entonces puede producirse una brecha entre la gutapercha y la pared del conducto.
En éste caso no podemos describir con exactitud las múltiples y variadas técnicas que han sido empleadas, como cloropercha, kloroperka, gurapercha-eucapercha. En alguna escuela se aplica la técnica de la eucapercha. En esencia consiste en diluir perqueños trozos de gutapercha en eucaliptol e introducir la punta principal en la mezcla antes de insertarla en el conducto. Se efectúa luego una condensación lateral y vertical, pudiendo impregnar los espaciadores y condensadores con la eucapercha.

Técnicas con bástagos recubiertos de gutapercha

Se reblandece la gutapercha en un calentador suministrado por el mismo fabricante. Se debe introducir una pequeña capa de cemento en las pareces del conducto. Una vez está reblandecida, se inserta con rapidez en él hasta el límite apical de la instrumentación, a continuación se secciona la porción coronaria del vástago con instrumental rotatorio, unos milímetros por encima del suelo de la cámara pulpar, para así facilitar la desobturación del conducto si fuera preciso un retratamiento. Constituye una técnica sencilla de llevar a cabo, con un buen control del límite de la obturación y una aceptable adaptación de la gutapercha a las paredes del conducto. El sellado apical es similar al conseguido con la técnica de condensación lateral en conductores estrechos y curvos, y algo inferior en conductos rectos.
Esta técnica que acabamos de explicar combina la rigidez de las puntas de plata y la capacidad de sellado de la gutapercha. Sin embargo, si se utilizan vástagos metálicos, no se pueden emplear pernos.

Como podemos ver, existen multitud de técnicas diferentes para la obturación de los conductos radiculares. En casa caso particular, el dentista escogerá la que sea más adecuada para cada uno, pudiendo así adaptarse a las necesidades del paciente en particular.

Comentarios

Un comentario para "Técnicas de obturación de los conductos radiculares"

  • El 05.09.2017 , Angie morales ha comentado:

    Me.gusta mucho este tip; Excelente!

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