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Clasificación del bruxismo

La clasificación del bruxismo dental se puede hacer según el grado de intensidad (grado I, II o III), según el movimiento (céntrico o excéntrico) y el momento en el que se realiza la parafunción (diurno o nocturno).

Clasificación del bruxismo según momento, intensidad y movimiento

Según el momento en el cual el paciente lo realiza, el hábito de bruxismo se puede clasificar en nocturno o diurno.

  • Bruxismo diurno: También llamado de esfuerzo. Generalmente adopta la acción o forma de presión. Afecta a los músculos masetero y temporal
  • Bruxismo nocturno: Se produce durante el sueño. Éste adopta generalmente la forma de rechinamiento, implicando los músculos masetero, temporal, pterigoideo lateral y medial. También encontramos casos en que el bruxismo se presenta de forma diurna y nocturna a la vez.
  • Si el bruxismo se da también de día, el control es más complicado ya que el uso de la férula de descarga se ve limitado a momentos puntuales por motivos bien sea funcionales (hablar) o estéticos (empleos de cara al público).

Éste acto puede aparecer y desaparecer en cualquier momento de la vida. Podemos clasificar, de acuerdo a su agresividad y establecimiento en el paciente, tres grados de intensidad o de hábito de bruxismo. Éstos son

  • Grado I: Hábito incipiente. La presentación no es agresiva. Su reproducción es por un corto período de tiempo y a veces, de forma ocasional. Aunque puede ser inconsciente para la persona, es reversible ya que aparece y se desvanece por sí solo. Puede no tener relación con la ansiedad.
  • Grado II: Hábito establecido. En este grado la ansiedad ya se encuentra presente. La presentación es inconsciente para la persona y desaparece cuando ésta lo vuelve consciente. En esta etapa podemos encontrar lesiones en las estructuras dentofaciales por lo que se requiere un tratamiento integral clínico para asegurar su eliminación. El hábito del Grado II puede ser reversible, si no es tratado puede desarrollarse en un hábito Grado III
  • Grado  III: Hábito poderoso. El hábito de apretar y/o rechinar los dientes es constante, de forma consciente e inconsciente por la persona. Las lesiones en las estructuras dentofaciales son de considerable magnitud y en algunos casos las lesiones son permanentes.

Resulta muy complicado controlar éste hábito y los resultados del tratamiento son a largo plazo y bajo un constante control clínico. Asimismo, según el movimiento de desgaste, diferenciamos:

  • Céntrico: Se refiere a apretar en un punto determinado ambas arcadas dentarias con un mínimo movimiento excéntrico.
  • Excéntrico: Se produce una destrucción del borde incisal, que suele ser uno de los primeros signos de la patología, al desarrollar movimientos parafuncionales más amplios que interesan en su recorrido a los determinantes de la guía anterior.