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Hipoclorito de sodio

Los irrigantes como el hipoclorito de sodio en endodoncia se utilizan en el tratamiento de endodoncia y reendodoncia para limpiar los conductos radiculares mientras dura el tratamiento de odontología.

Es necesario que el endodoncista irrigue frecuentemente para limpiar y eliminar los residuos generados por la acción mecánica de los instrumentos. Las propiedades de un irrigante ideal son las siguientes, aunque todavía no existe ninguna solución que cumpla todos los requisitos:

  1. Capacidad para disolver los tejidos orgánicos e inorgánicos.
  2. Poseer acción antimicrobiana para eliminar todas las bacterias.
  3. No tener efectos tóxicos para el cuerpo humano.
  4. Tener baja tensión superficial.
  5. Ser lubricante.

Hipoclorito de sodio en endodoncia

El hipoclorito sódico es el irrigante más utilizado en endodoncia, también conocido como lejía doméstica. Este producto permite al endodoncista limpiar mecánicamente los residuos que quedan en el conducto, disolver el tejido vivo y necrótico, eliminar las bacterias presentes y lubricar el conducto.

El cloro libre del hipoclorito disuelve el tejido necrótico porque rompe las proteínas en aminoácidos. El efecto de la solución irrigante depende de la cantidad de cloro libre, y se puede aumentar el volumen para compensar la disminución de la concentración. También se puede potenciar la eficacia del irrigante calentando la solución.

El mayor inconveniente del hipoclorito de sodio en endodoncia es su elevada toxicidad para los tejidos vivos.

Por este motivo, hay que evitar al máximo su salida a través de la aguja a cualquier parte de la mucosa oral, y también la infiltración de hipoclorito dentro del ápice (sobretodo cuando el ápice está abierto).

La técnica que realiza el endodoncista (dentista especialista en endodoncia de clínicas Propdental) consiste en introducir la aguja usada para irrigar el conducto sin que se trabe. Mientras dura la irrigación, saca y mete constantemente la aguja para producir agitación y evitar que se quede trabaja o encajada.

Aun así, el hipoclorito de sodio en endodoncia o sigue siendo el irrigante más utilizado, ya que puede eliminar todos los microorganismos de los conductos radiculares, incluidos virus y bacterias que se forman por esporas.

Para evitar cualquier problema o incidente, el especialista siempre utilizará el dique de goma para aislar el diente a tratar cuando realice tratamientos de conductos. De esta manera evitará el contacto de los irrigantes con la mucosa oral, en el caso de que salgan gotas del producto.