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Injerto de hueso en maxilares

El injerto de hueso en maxilares para colocar implantes dentales esta indicado para crestas alveolares de menos de 3 mm de anchura vestíbulo-palatal.

Técnica quirúrgica de injerto de hueso en bloque para implantes dentales

La cirugía para obtener el injerto de hueso en bloque empieza tras realizar la infiltración anestésica, se efectúa una incisión en le cresta alveolar con dos descargas, mesial y distal, en los dientes adyacentes, que queden suficientemente alejadas de la región a reconstruir.

La disección subperióstica permite exponer el hueso atrófico. Puede diseñarse un modelo del tamaño del injerto necesario, mediante cera de hueso estéril, que se irá recortando a medida del área a reconstruir.

Las zonas donantes suelen ser intraorales (mentón o rama ascendente). Teniendo en cuenta las dimensiones del defecto a reconstruir, se delimita con una fresa el tamaño deseado para el injerto, perforando la cortical de la zona donante en todo su perímetro.

Posteriormente, mediante escoplos curvos, se desprende el hueso de la zona donante. Una vez obtenido el injerto de hueso, se tallará con la forma y medidas del patrón de cera construido. La preparación del lecho receptor se hará mediante numerosas perforaciones, de pequeño diámetro, que atraviesen la cortical vestibular y lleguen hasta la medular.

El injerto de hueso para los implantes dentales se fijará con varios tornillos de titanio teniendo la precaución de colocar el hueso esponjoso del injerto en contacto con la zona donante, para facilitar el proceso de revascularización del mismo.

Para que se produzca la osteointegración del injerto, éste debe estar en íntimo contacto con la zona receptora. Se deberán rellenar las zonas donde no exista contacto estrecho mediante pequeños fragmentos de esponjosa.

Se procederá a realizar una incisión en el periostio de la base del colgajo para facilitar un cierre sin tensión.

Finalmente se suturará el colgajo con puntos sueltos y de colchonero, para garantizar un cierre estanco.

En ocasiones es posible colocar el implante dental y el injerto hueso de forma simultánea.

Complicaciones del injerto de hueso en maxilares

Pueden encontrarse complicaciones en la zona donante y en la zona receptora.
Las complicaciones de los injertos de hueso tomados del mentón pueden incluir lesión del nervio mentoniano (con anestesia del mentón y labio inferior), daño en las raíces de los dientes adyacentes, dehiscencia de la incisión y exposición de lso incisivos inferiores (por mala reposición de los músculos del mentón).

La incidencia de complicaciones nerviosas y dehiscencia de la sutura es más reducida si se realiza la toma del injerto de la región de la rama ascendente, aunque el tamaño de los injertos suele ser inferior al de los obtenidos del mentón.

Las complicaciones en la zona receptora derivan sobretodo de la exposición del injerto en medio intraoral, con la consiguiente infección y pérdida del mismo.

Para minimizar la posibilidad de esta complicación es muy importante el diseño del colgajo (con descargas alejadas de los bordes del injerto), que la sutura se haga sin tensión, que la mucosa no sufra traumatismos de la prótesis provisional (que deberá ser rediseñada o recortada para que no tenga contacto con la mucosa que recubre el injerto).

La incidencia de estas complicaciones es superior en pacientes con problemas de cicatrización de los tejidos, como los fumadores.

Se debe aconsejar a los pacientes cesar el hábito del tabaquismo antes de la intervención. A todos los pacientes se les aconseja que utilicen un colutorio con clorhexidina desde la semana antes de la intervención.