CLÍNICAS DENTALES EN BARCELONA
PIDE CITA AHORA
934 914 914
Español Français English
Inicio » Tipos de hueso y su influencia en la osteointegración

Tipos de hueso y su influencia en la osteointegración

Para entender un poco mejor el proceso de osteointegración, es necesario en primer lugar, conocer la biología del hueso. Existen dos tipos de hueso: el hueso compacto o cortical y el hueso esponjoso.

Tipos de hueso en osteointegración de los implantes dentales

Existen dos tipos de hueso: el compacto o cortical y el esponjoso. El hueso compacto está formado por varias capas de células (osteocitos) y por una matriz de hidroxiapatita, cristal de apatita de calcio y fosfato.

Los osteoblastos y osteoclastos del periostio participan en el remodelado, resorción y aposición de hueso.

El hueso esponjoso está dentro del cortical y está formado por trabéculas óseas. Éstas hacen que sea mucho menos denso y compacto que el anterior, y de esta manera no es una base estable para la fijación primaria del implante dental, sino que es mejor el hueso cortical para esta fijación primaria.

Hueso compacto o cortical

Está formado por capas de células y una matriz formada de componentes orgánicos e inorgánicos. Los osteocitos son las células del hueso que están situadas en lagunas y tienen procesos celulares para la difusión de nutrientes dentro de pequeños canales.

La matriz osteoide está formada por hidroxiapatita, cristal de apatita de calcio y fosfato. El hueso compacto está cubierto de periostio y posee fibras de colágeno, osteoblastos y osteoclastos.

El periostio está unido de manera potente a la superficie del hueso y sirve de protección para el mismo. Los osteoblastos y osteoclastos del periostio participan en el remodelado, la resorción y aposición de hueso.

Hueso esponjoso

Se encuentra en el interior del hueso compacto, formando una red tridimensional denominada trabéculas óseas, que son atravesadas por grandes vasos sanguíneos.

En comparación con el hueso cortical, es menos denso y menos duro. Existe una abundante presencia de osteoblastos y osteoclastos, los cuales participan en la formación y resorción ósea.

Respecto a la osteointegración, el hueso esponjoso no es una base estable para la fijación primaria del implante dental, ya que es de menor densidad y dureza.

Únicamente el hueso compacto puede proporcionar una base estable para dicha fijación. Cuando la cicatrización del hueso progresa bien, las células óseas presentes en el hueso esponjoso, forman un hueso de alta entidad a lo largo de la superficie del implante, proceso que conocemos como osteointegración.

El hueso esponjoso del maxilar inferior es más denso que el del maxilar superior. Con la fijación primaria en el hueso compacto, la osteointegración requiere en el maxilar superior un período de osteointegración más largo, debido a la diferencia del hueso esponjoso.

Por este motivo, cuando colocamos implantes dentales en el maxilar superior, es imprescindible que obtengamos una estabilidad primaria adecuada, para alcanzar una osteointegración exitosa.