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Conducta del niño en el odontopediatra

Sin la cooperación del niño es imposible realizar con éxito el tratamiento dental, por eso es fundamental comprender su conducta y la de los padres que le acompañan.

Uno de los aspectos más importantes en odontopediatría es el control de la conducta de los pacientes infantiles. Sin una cooperación por parte del niño es imposible realizar con éxito el tratamiento dental, por lo que nuestros odontopediatras ponen especial atención en este aspecto. Su principal objetivo es que el niño tenga una actitud positiva frente el tratamiento de odontopediatria que se le aplica, un aspecto que depende de muchos factores. Veamos cómo actúan nuestros profesionales para promulgar una buena actitud del niño y qué pueden hacer los padres al respecto.

Cómo obtener una conducta adecuada del niño en el odontopediatra

La mayoría de los niños aceptan nuevas experiencias como la odontológica sin mayor ansiedad, sin embargo algunos requieren una atención especial. Esto depende de distintos factores como son la edad del niño, su personalidad, la atención de los padres o la habilidad del profesional. En definitiva, el odontopediatra debe saber cómo actuar en todas las situaciones y con todo tipo de pacientes para poder realizar tu trabajo con éxito. Repasamos los factores determinantes de la conducta en la consulta:

  • Actitud de la familia y ansiedad materna: la forma de actuar de la familia en relación a la odontología parecen tener una relación directa en el tipo de reacción del niño a los tratamientos de odontopediatria. De manera que niños con madres que tienen elevados niveles de ansiedad suelen tener una conducta más negativa y menos cooperadora. Esta ansiedad suele estar provocada por experiencias odontológicas pasadas. Independientemente de cuál sea el motivo, nuestros odontopediatras se esforzaran en tranquilizar a los padres para que esto relaje también al paciente infantil.
  • Experiencias negativas previas: si ha habido experiencias traumáticas que han causado dolor u otras incomodidades en la consulta, esto puede provocar una respuesta en forma de miedo y ansiedad. La mayoría de los estudios encuentran una experiencia directa, negativa o dolorosa como el principal antecedente del miedo dental.
  • Presencia de los padres: Los niños más pequeños se encuentran más tranquilos si pueden estar con sus padres en la sala. Este es un elemento que les transmite seguridad y que será menos necesario conforme el paciente crece, hasta tal punto que puede deteriorar el contacto entre el odontopediatra y el niño.

En definitiva, el trabajo del odontopediatra en nuestras clínicas de Barcelona y en general de todos los dentistas de Propdental que tratan con niños no es otro que sentar las bases para poder aplicar el tratamiento de forma normal. Esto se basa en establecer una buena comunicación con el niño, ganarse su confianza y la de los padres,  y lograr la aceptación del tratamiento por parte de sus primogénitos.

Para ello se debe explicar a unos y otros los aspectos positivos de los cuidados bucales, y realizar el tratamiento de la manera más satisfactoria posible para que el ambiente cómodo y relajado todavía mejore más en próximas visitas.

No hay que olvidar la necesidad de una comunicación entre el clínico y los padres, ya que hoy en día tienen mucha importancia los aspectos como el consentimiento informado y la participación más activa de éstos. Y es que no hay nada que transmita más seguridad que actuar siguiendo los 3 pasos lógicos: explicar que vamos a hacer, enseñar como lo haremos y hacerlo tal como lo hemos explicado.

Al fin y al cabo, se trata de una relación de interés mutuo, ya que al niño le interesa poder someterse al tratamiento odontológico de manera efectiva y para hacerlo así el clínico necesita su cooperación. Pero en algunos casos las circunstancias ponen trabas a las visitas con los más pequeños, que pueden tener algunas de estas conductas potencialmente no cooperativas:

  • Histérica o descontrolada: se puede produce hasta los tres años y cuando se da es verdaderamente difícil llevar a cabo el tratamiento. Esto alarga los tiempos que se necesitan para llevar a cabo las curas y puede ser negativo en casos que necesitan tratarse de forma urgente.
  • Desafiante: el paciente pediátrico se niega a cooperar con el profesional desbebiendo las instrucciones. Puede tener que ver con otros aspectos que vayan más allá de su relación con la clínica dental.
  • Tímida: el niño se muestra cohibido pero es posible la realización del tratamiento si sabemos utilizar las diferentes técnicas de control de conducta.
  • Cooperativa tensa: el niño colabora con nosotros pero no puede evitar tener cierto grado de ansiedad. Digamos que se trata de la actitud que tienen muchas personas, incluso adultas, cuando se someten a tratamientos que saben que pueden conllevar algunas molestias.
  • Llorosa o compensatoria: el paciente colabora porqué entiende la necesidad del tratamiento pero llora irremediablemente para descargar tensiones.

Todas estas son algunas de las actitudes que durante años los odontopediatras de Clínicas Propdental han estado lidiando para poder aplicar los tratamientos que correspondían a cada niño. Esta experiencia ganada a fuerza de los años es la mejor garantía para afrontar cualquier situación adversa en relación a la conducta de los más pequeños en nuestras clínicas dentales.

Como hemos visto, los padres también juegan un papel fundamental en este sentido, por lo que deben intentar seguir los consejos de los profesionales para no crear una mayor ansiedad a un tipo de paciente que por sus características ya suele tener un poco de miedo. Si sois padres y tenéis alguna duda acerca del tratamiento es importante preguntar a los profesionales para resolver estas cuestiones.