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Éxito en el tratamiento de ortodoncia con brackets linguales

El logro de excelentes resultados con la técnica de ortodoncia con brackets linguales es posible siempre que se tenga en cuenta un riguroso y cuidadoso protocolo de tratamiento ortodoncico.

Con propósitos didácticos, este protocolo puede dividirse en varias etapas, si bien hay que recordar que todas ellas están íntimamente relacionadas entre si.

El diagnóstico, el pronóstico, el plan de tratamiento con brackets linguales y el plan de retención son similares a los que se aplican en el caso de los brackets de zafiro de la ortodoncia estética, pero la experiencia indica que es altamente recomendable realizar un diagnóstico dinámico de la oclusión, estudiando todos los casos en un articulador total o parcialmente programable, para determinar la presencia o no de discrepancia entre la oclusión habitual y la relación céntrica que tiene el paciente al comienzo del tratamiento de ortodoncia lingual.

La preparación de la boca antes de la toma de impresiones desempeña un papel preponderante. Es necesario normalizar todas las convexidades y concavidades que presentan las caras palatinas o linguales, tanto de los dientes anteriores como de los posteriores, ya sea agregando o sustrayendo material dentario o de restauración.
Además, el material de impresión, así como la densidad utilizada para el vaciado de los modelos, deben ser de alta calidad a fin de disminuir errores en el proceso de laboratorio y su posterior transferencia a la boca.

Los tejidos gingivales deben estar sanos y la higiene bucal debe ser adecuada. No es posible tomar impresiones en tejidos gingivales inflamados e hipertrofiados pues esto impide obtener un modelo correcto. Lo cual influye negativamente en el resultado final. Este control de la higiene bucal debe continuar durante todo el tratamiento de ortodoncia lingual. Se recomienda realizar una cuidadosa profilaxis cada 30 a 45 días.

Como se ha demostrado, es aconsejable y en algunos casos con brackets linguales, imprescindible, realizar la adhesión de los brackets, en especial en la zona anterior, con técnica indirecta para lograr mayor precisión, dado que la distinta y variada anatomía de las caras linguales y palatinas de las piezas dentarias superiores e inferiores dificulta en grado sumo la adhesión directa correcta, tal como es posible realizarla sobre las caras vestibulares de esas mismas piezas dentarias.

Al igual que cuando se utilizan brackets adheridos a la cara vestibular de los dientes, la inclusión de los segundos molares superiores e inferiores es altamente aconsejable para lograr un mejor control del anclaje y la correcta nivelación del plano oclusal. La experiencia indica que deben incluirse desde el inicio del tratamiento, lo cual evita tener que renivelar el plano oclusal meses más tarde.

Un set up muy cuidadoso, teniendo en cuenta el resultado final, es de suma importancia, ya que pequeñas diferencias en la posición de los brackets linguales dan como resultado grandes discrepancias en el torque, y su normalización es uno de los procedimientos que exige más tiempo y esfuerzo.

Otra de las claves fundamentales para lograr el éxito en el tratamiento es disminuir al máximo posible el recementado de los brackets como consecuencia de su despegado. Tanto la preparación previa de la boca como seguir un cuidadoso protocolo de adhesión son pasos relevantes para evitar inconvenientes en el futuro que prolonguen la duración del tratamiento de ortodoncia.

El paciente debe estar consciente de los cuidados que debe tener para evitar los problemas inherentes al recementado de los brackets, no sólo por la incomodidad que ello acarrea sino por el aumento en el tiempo de tratamiento. Es conveniente informar por escrito mediante indicaciones ciaras el tipo de alimentación aconsejada y el cuidado de ciertos hábitos para evitar interpretaciones erróneas.
En casos de extracciones, el cierre de los espacios puede realizarse con mecánica de deslizamiento o por medio de ansas, según el plan de tratamiento previsto.

El cierre de espacios con cadenas elásticas y arcos redondos puede traer aparejada la rotación distolingual del último molar si el anclaje posterior no está consolidado.

La correcta ubicación e inclinación de los dobleces distocanino y mesiomolar ayudan a compensar los distintos espesores vestibulopalatinos o vestibulo-linguales que se presentan en incisivos, caninos, premolares y molares. Estos dobleces deben individualizarse para cada hemiarcada del paciente de acuerdo con las distintas características que presentan.

No puede predeterminarse una medida para todos los casos clínicos de ortodoncia y es necesario realizarlos desde los primeros arcos de alineación y nivelación. De lo contrario, la respuesta es a vestibulización de los premolares y molares.

La corrección de apiñamientos con brackets linguales en el sector anteroinferior debe regirse por los mismos principios que cuando se utilizan los aparatos de ortodoncia convencional. La decisión de extraer un incisivo inferior o de realizar desgaste proximal no tiene relación directa con la superficie donde se colocan los brackets.

El futuro de la ortodoncia lingual está en nuestras manos y el éxito dependerá de nuestra perseverancia y dedicación.