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Diagnóstico de la maloclusión

Antes de empezar la ortodoncia en Clínicas Propdental, la ortodoncista realiza un diagnóstico de la maloclusiones Clase II división 1 para establecer una correcta planificación del tratamiento.

Diagnóstico maloclusión de Clase II división 1

Los factores de diagnóstico a valorar en la planificación del tratamiento de ortodoncia son:

  1. Edad del Paciente. La edad es importante debido a las implicaciones que tiene respecto al crecimiento de los maxilares y para determinar si ese crecimiento es favorable o no para el tratamiento de ortodoncia.
  2. Dificultad del tratamiento de ortodoncia.
  3. Probable estabilidad de la reducción del resalte. Los tejidos blandos son los factores que más influyen más en el mantenimiento del resalte dentro de valores normales tras su reducción por el tratamiento. Antes de planificar el tratamiento suele ser de gran ayuda determinar qué factores ambientales y hábitos anómalos pueden haber contribuido al desarrollo de la maloclusión de Clase II división 1 que estamos observando, y consecuentemente en qué grado podrían ser modificados o eliminados por nuestro tratamiento.
  4. Aspecto facial del paciente. En algunos casos, la consideración de la estética del perfil facial puede ayudarnos a tomar una decisión entre dos alternativas de tratamiento.
  5. Aspectos en la planificación del tratamiento de ortodoncia. Una característica importante que debe ser considerada en la planificación del tratamiento de ortodoncia de las maloclusiones de Clase II división 1 es la frecuente existencia de una sobremordida profunda, cuya reducción debe ser planificada y conseguida antes de poder reducir el resalte presente. La reducción de la sobremordida necesita espacio (alrededor de 1-2 mm en la arcada inferior para un caso de aumento de sobremordida promedio), y deberemos contar con esta cantidad en nuestro análisis de espacio para la reducción de la curva de Spee aumentada en la arcada inferior. Cuando la arcada inferior está bien alineada, la relación molar es de Clase II, y siempre que no perjudiquemos gravemente la estética facial podemos obtener espacio para la reducción del resalte mediante movimiento distal de los segmentos posteriores superiores o bien mediante extracciones únicamente en la arcada maxilar.