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¿Qué es una afta bucal?

Publicado por Dr. Dario Vieira el 27 Febrero 2016 en Odontologia

Una afta bucal es, básicamente, una úlcera dolorosa que se puede formar en cualquier parte de la boca. Este representa el tipo más común de llaga o úlceras entre las que se forma en la cavidad oral. Por lo menos, un 20% de las personas de este país sufrirá una llaga en algún momento de su vida. Al igual que en muchas enfermedades orales, las mujeres tienen una mayor propensión que los hombres a sufrir este problema.

Podemos resumirlo en que existen 3 tipos de aftas diferenciadas:

Las aftas menores:
Representan el tipo de llaga más común, el que se da en 8 de cada 10 casos. Son pequeñas, ovaladas o redondas, y tienen un diámetro inferior a 10mm. Usualmente tienen un aspecto amarillo pálido, con el área bordeante de color rojizo e inflamado. Existen ocasiones donde sólo se formará una úlcera, pero hay momentos donde la formación puede multiplicarse hasta el punto de llegar a tener 5 al mismo tiempo. Aproximadamente cada úlcera dura entre 7 y 10 días, desapareciendo por norma general sin dejar ningún tipo de marca. No suelen ser muy dolorosas, si bien son molestas.

Las aftas mayores

Aproximadamente tienen una incidencia de 1 entre cada 10 casos. Su diámetro suele ser de 10 milímetros o más. Normalmente aparece una, o como mucho dos a la vez. Estas úlceras tienen una duración comprendida entre 2 semanas y 7 meses, pero cuando ésta se va termina dejando cicatriz. Este tipo de afta puede llegar a ser muy dolorosa, y complicar mucho la ingestión de alimentos.

Úlceras herpetiformes

También tiene una incidencia de 1 en cada 10 casos. Estas úlceras tienen forma de grano de pus. Su diámetro suele ser entre 1 y 2 milímetros, y suelen aparecer en grandes grupos al mismo tiempo. Ocasionalmente pueden llegar a juntarse, formando figuras irregulares. Cada úlcera suele durar aproximadamente entre una semana y dos meses. Pese a su nombre, que da lugar a error, nada tiene que ver con el herpesvirus.

Las úlceras aftosas generalmente hacen acto de aparición entre las edades comprendidas entre los 10 y los 40 años. Normalmente suele ser recurrentes, pero no se puede decir si entre un brote u otro pasarán días, meses, semanas o años. De cara a la llegada a la segunda mitad de la vida, estas llagas, sencillamente, dejan de aparecer. Existen algunas personas que, antes de que esto ocurra, notan un quemazón o una especie de calor.

Hoy en día no se tiene una explicación clara del porqué de su aparición. No son de carácter infeccioso, y en la gran parte de los casos se producen en aquellos pacientes que, aparentemente, no presentan ningún motivo para estar enfermos; los pacientes pueden contar con una salud adecuada y una buena higiene oral y aún y así ocurre esto.

En otros casos, se relaciona la aparición de úlceras con otro tipo de causas o accidentes, como es por ejemplo una herida. Estas pueden ser producidas por una dentadura postiza que no está bien encajada, por el uso de un cepillo de dientes demasiado duro, por una mordedura accidental…

Asimismo, también se relaciona con cambios en los niveles hormonales. Muchas son las mujeres que sufren úlceras justo antes de que su periodo menstrual empiece. En algunas mujeres, las úlceras se desarrollan únicamente durante la menopausia.
También se pueden producir al dejar de fumar. Pese a que esto no debería ser un inconveniente para dejar de fumar, algunos pacientes exfumadores desarrollan este tipo de úlceras una vez que dejan el tabaco.
No sólo esto, sino que falta de vitaminas como la B12 o el hierro también puede hacer que suframos de aftas bucales.
Las alergias a algunas comidas también son causantes de esta problemática.
Algunas enfermedades como el Chron, el HIV y Behcet también son factores de propensión a estas llagas.
Usar fármacos cuentan con el efecto secundario de la provocación de úlceras. Estas son el nicorandil, el ibuprofeno…
Para terminar, los factores genéticos también son importantes. Si encontramos que en la familia han existido casos previos de forma notoria, es probable que tarde o temprano nosotros también suframos de esta dolencia.

En caso de sufrir alguno de los síntomas que comentábamos más arriba, lo ideal será realizar una visita al dentista de confianza para que realice las revisiones que crea oportunas. En algunos casos es posible que no se requiera de ningún tratamiento para su curación. No obstante, sí que deberemos seguir unas pautas recomendables para que sanemos de esta patología lo más rápidamente posible.

Deberemos evitar las comidas picantes, ya que éstas podrían ser abrasivas y sería un error terrible que permitamos que un alimento muy picante toque la úlcera, ya que esto nos ocasionaría un pronunciadísimo dolor. Es recomendable también que usemos una pajita para evitar que aquellos alimentos que consumamos no entren en contacto con las úlceras, evitando también la molesta sensación de dolor.

Si por el contrario, crees que tus úlceras pueden tener relación con algún tipo de consumo de fármacos, deberás acudir tanto a tu dentista como a tu médico de cabecera. En ocasiones, resulta posible reducir la dosis o cambiar la marca del medicamento, lo que frenará el nacimiento de más úlceras. Por ejemplo, este tipo de problemática se suele presentar con la ingesta de caramelos de nicotina para superar la adicción al tabaco. Para frenar esto, será ideal que tratemos de cambiarlos por otro tipo de tratamiento que resulte menos abrasivo para la piel.

Algunos medicamentos también pueden ayudar a frenar este tipo de sintomatología. Los que se usan con una mayor frecuencia para este menester es el Corsodyl o el Chlorohex. Suele funcionar de un modo bastante eficaz si nos referimos reducir el daño. También, suele ayudar a que las úlceras se curen más rápido, y además previene que las úlceras se infecten, o que daría lugar a unas complicaciones mayores. Desgraciadamente, si bien este es un fármaco eficaz de cara a lo que mencionábamos anteriormente, esto no reducirá la formación de nuevas úlceras. Este medicamento suele ser administrado una o dos veces al día, ya que podría hacer que nuestros dientes terminen adquiriendo un tono amarronado si lo usamos con demasiada frecuencia. No obstante, no hay por qué alarmase. Esta tonalidad no es permanente, y únicamente será así mientras estemos con el tratamiento. Además, puede ser aminorada en el caso de que demos esquinazo a bebidas como el café, el vino tinto o el té, y realizando un cepillado dental después de la aplicación. Si nos realizamos el cepillado dental, tendremos que enjuagarnos la boca perfectamente y a consciencia, ya que algunos de los compuestos de determinadas pastas dentales son capaces de activar este efecto.

Las pastillas esteroideas de las marcas como Corlan o las tabletas de Betsenol, también hacen su función reduciendo el dolor y además tienen un efecto acelerante para la curación de las aftas. Usando la lengua, podemos mantener una pastilla esteroidal en contacto con la úlcera hasta que la pastilla se haya disuelto totalmente, con lo que lograremos una aplicación inmediata.

Este tipo de fármacos funcionan mejor usándose cuanto antes, ya que lo ideal es que los apliquemos en cuanto detectemos la formación de la úlcera, y es que pueden hacer que la formación de la úlcera se detenga. El tratamiento habitual pasa por la toma de una pastilla durante cuatro veces al día hasta haber logrado la eliminación de la úlcera. En niños, resulta importante que no prolonguemos el tratamiento por más de cinco días.

También contamos con remedios menos agresivos, como los enjuagues analgésicos bucales, además de sprays o geles que también pueden colaborar a aminorar el dolor. La gran mayoría de estos incluyen la bencidamina, como por ejemplo los sprays de Difflam. También la lidocaína, como el gel Bonjela. Éste antes usaba distintos compuestos que limitaban su uso a pacientes mayores de 16 años pero ahora, gracias a su nueva fórmula, el problema se resuelve totalmente.

Todos los productos que mencionábamos anteriormente resultan de fácil acceso en cualquier farmacia sin necesidad de prescripción médica, pero desde las Clínicas Propdental desaconsejamos rotundamente que se opte por la automedicación. Lo ideal será acudir al dentista de confianza, para que sea él quien, tras una evaluación oral, determine cuál es el tratamiento que meterse la situación a fin de controlar la patología y usar los fármacos que correspondan.

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