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Análisis Volumétrico y Clínico de Defectos Intraóseos

Análisis Volumétrico y Clínico de Defectos Intraóseos de 3 Paredes tras OFD por Becker et al.,1986

En 1958, Goldman y Cohen clasificaron los defectos intraóseos según el número de paredes alrededor del defecto.

En 1957, Prichard sugirió el diagnóstico y criterios terapéuticos para el tratamiento de defectos intraóseos de 3 paredes. Rosling et al. (´76) y Polson & Heijl (´ 78) mostraron buenos resultados en cuanto al relleno óseo tras realizar el desbridamiento quirúrgico de los mismos.

El presente artículo reporta los cambios producidos tras el desbridamiento de defectos intraóseos. Además,  se presenta un nuevo método para el análisis de los cambios volumétricos en los defectos intraóseos.

Material y Métodos

  • Parámetros clínicos evaluados: IP e IG de los dientes afectados. Se tomaron 3 medidas del nivel de inserción en cada diente donde se sospechaba de un defecto adyacente de tres paredes. Dos de las medidas fueron tomadas en la línea ángulo y una en el punto de sondaje más profundo interproximal. En los defectos asociados a un diente terminal, las medidas se tomaron en las líneas ángulo y en el punto medio entre la cúspide V y L. Por último, en los defectos asociados al aspecto V o L, una medida se tomó en el punto más profundo bucal o lingual, otra en la línea ángulo asociada con el defecto y la tercera en interproximal.
  • Antes de la cirugía se realizaron IHO y 1-3 sesiones de RAR, excepto en los dientes con el defecto intraóseo, para no afectar la profundidad de sondaje.
  • Se realizó una incisión a bisel interno y se elevó un colgajo de espesor total; si el defecto se localizaba a distal de un diente terminal se realizaba una cuña distal. Se desbridó el defecto y se eliminó al cálculo. Se midieron los defectos mediante los tres puntos señalados, desde la LAC a la cresa alveolar y desde la LAC a la base del defecto.
  • Los defectos se clasificaron en: estrecho: 1-2mm, medio: 3-4mm y ancho > 4mm.
  • Se limpió la superficie radicular con CHX 0.2% durante 3 minutos.
  • Se posicionó el colgajo y se suturó con seda 4-0 dejando los márgenes del colgajo abiertos
  • Se instruyó al paciente para que limpiara el área quirúrgica con una gasa embebida en CHX al 0.2% y se pautó eritromicina o tetraciclina (1 g al día durante 4 días).
  • Retirada de sutura a los 7-10 días.
  • Control a los 3 o 4 meses para mantenimiento hasta la reentrada quirúrgica que se realizó entre los 9 y 16 meses.
  • Se tomaron modelos de impresión al inicio (en el momento de la cirugía) y en la reentrada y se tomaron medidas en los mismos sitios que a nivel clínico. De esta forma, mediante los modelos se determinó la cantidad de relleno óseo, la profundidad del defecto residual y la reabsorción crestal.

Resultados

  • Los IP e IG se redujeron significativamente de 1.3 a 0. 46 y de 1.28 a 0.47, respectivamente (Tabla 1).
  • Localización del defecto y anchura: La mayoría de los defectos se encontraron adyacentes a los 2M mandibulares. Un defecto era estrecho, 6 medios y 7 anchos.
  • Niveles óseos radiográficos: el nivel óseo inicial medio fue de 16.15, mientras que en las RX realizadas en el momento de la reentrada fue de 13.61; así, se observó un aumento postoperatorio de la altura ósea (Tabla 1).
  • Cambios en el nivel de inserción: El nivel de inserción medio inicial fue 7.48mm mientras que la recesión fue de 0.78mm. En el momento de la reentrada, la ganancia media era de 2.76mm y la recesión media de 1.62mm (Tabla 2).
  • Comparación de las medidas tomadas clínicamente y a partir de los modelos: la mayoría de defectos intraóseos estaban asociados a los 2M mandibulares y eran medios (3-4mm). Se registró una disminución de la profundidad postoperatoria del defecto en los 14 defectos tratados. La Tabla 3 muestra los cambios en la profundidad del defecto en la reentrada y a partir de las medidas tomadas en los modelos. Hubo una fuerte correlación entre las medidas tomados intraquirúrgicamente y las de los modelos de estudio. La cantidad media de reparación en los modelos de estudio fue de 2.56mm, mientras que en las mediciones directas fue de 3.26mm. La reabsorción crestal media en los modelos fue de 9,7% y el relleno del defecto de un 61%; en las medidas directas la reabsorción fue de un 7.7% y el relleno del defecto de un 63.9%.

Discusión

Los 14 defectos óseos tratados en este estudio curaron con cantidades variables de nuevo hueso. La mayoría de los defectos se encontraron en distal de los M mandibulares, ya que debido a la anatomía de ésta es más susceptible a la formación de dichos defectos. En esta área el hueso tiende a ser grueso y tiene cantidades sustanciales de hueso esponjoso entre las corticales. Saari et al. (1968) y Tal (1984) observaron en cráneos una elevada incidencia de defectos verticales en distal de los M mandibulares.

La mayoría de los defectos tratados fueron medios (3-4mm) o anchos (>4mm). Los resultados indican que los defectos medios y anchos con un componente vertical profundo se pueden reparar igual que los defectos estrechos.

Los defectos se trataron de manera similar a la descrita por Prichard (1957, 1983). Los dientes adyacentes al defecto no fueron instrumentados, ya que el estado de inflamación puede facilitar la curación posterior a la cirugía, ya que muchas de las células necesarias para la curación están presentes en lesiones no instrumentadas. Sin embargo, esto puede afectar la toma del nivel de inserción, ya que la sonda, en este estado, suele penetrar apical al epitelio de unión.

Hubo una ganancia significativa del NIC entre el desbridamiento inicial y el momento de la reentrada. El NI medio inicial apical a la LAC fue de 7.48 mm, mientras que en el postoperatorio el nivel medio fue de 4.72mm, con una ganancia de inserción de 2.76mm.

Las medidas tomadas a partir de las RX no es un método muy preciso para evaluar los cambios en la altura ósea. Sin embargo, los niveles óseos pueden ser usados para complementar otros parámetros clínicos.

La reparación del defecto consistió en una combinación de reabsorción crestal y relleno desde la base del defecto. La cantidad de relleno fue de 2.56mm a partir de los modelos y de 3.26mm cuando se midió directamente. Estos resultados son similares a los reportados por Polson & Heijl (1978). Sin embargo, Rosling et al. reportaron una reparación completa de defectos intraóseos poco profundos. Una posible razón para que no se observaran defectos residuales en el estudio de Rosling et al. es que los cambios en la altura ósea fueron determinados mediante trazos en las RX (antes y después del tratamiento). Este método, posiblemente, sobreestima la cantidad de reparación y puede fallar en la detección de defectos residuales sutiles. Renvert et al. (1981) reportaron 4 métodos de evaluación de resultados en el tratamiento de defectos verticales. Las medidas RX obtuvieron la menor correlación cuando se compararon con los niveles de inserción, PS y medidas en la reentrada. En le presente estudio las medidas tomadas a partir de modelos de estudio proporcionaron datos más precisos en relación a los cambios en los defectos.  Las medidas tomadas en boca fueron 1mm más profundas que las medidas tomadas en los modelos. Esta discrepancia puede ser debida a la dificultad en el acceso y visibilidad cuando se toman en las medidas en el área posterior de la boca.

En este estudio, 7 de los defectos tratados tuvieron un ≥ 50% de disminución del volumen del defecto,  mientras que 7 de los defectos tuvieron < 50%.

Conclusión

Los defectos intraóseos se deben tratar, no sólo controlar o instrumentar. Los resultados de este estudio confirman las observaciones de Prichard, entre otros, en diagnosticar estos defectos y tratarlos con colgajo de acceso, ya que tienen un potencial predecible de reparación.