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Métodos preventivos de las maloclusiones

Publicado por Dr. Dario Vieira el 24 abril 2014 en Odontologia

Las maloclusiones no solo se caracterizan por una incorrecta relación entre los dientes, sino también por la relación que éstos tienen con los tejidos blandos y duros que los rodean, además de otros elementos. Asimismo, incluye los factores que se asocian con el crecimiento y el desarrollo, así como aquellos vinculados a la estética facial del paciente.

Para evitar comprometer cualquiera de estos aspectos, existen una serie de métodos preventivos que el dentista puede llevar a la práctica cuando un paciente presenta riesgo de maloclusión.

Los diferentes niveles de prevención

Teniendo en cuenta los niveles de prevención generales en odontología, que se identifican como nivel primario, secundario y terciario, los dentistas establecen medidas específicas para el padecimiento de maloclusiones. En este sentido, en cada uno de los niveles preventivos se intenta incluir un factor característico de las maloclusiones.

En la prevención primaria, se incluyen los factores hereditarios, el embarazo, el parto y después del nacimiento. Las situaciones expuestas pueden presentar riesgos de maloclusión, por lo que los dentistas actúan de forma precoz en este sentido. En el caso de los factores hereditarios, se recorre a la detección precoz y el consejo genético para prevenir la alteración. Durante el embarazo, la educación sanitaria de la futura madre es esencial, siendo la dieta equilibrada el aspecto más relevante para evitar ciertas anomalías dentofaciales. Por otro lado, cabe destacar que la buena asistencia durante el parto permite evitar lesiones derivadas del mismo, así como una posible maloclusión. Sin embargo, una de las medidas más eficaces en esta etapa es promover la lactancia materna por los beneficios que aporta en el desarrollo de la musculatura perioral y de la mandíbula.

En la prevención secundaria, se incluyen causas específicas y desencadenantes de forma directa de posibles maloclusiones, que deben ser controladas de forma prioritaria en las etapas de desarrollo evolutivo del niño. Las causas que pueden originar la alteración son diversas:

  • La alimentación: cuando el infante ya está capacitado para masticar alimentos más duros, es importante sustituir la dieta blanda que le era asignada hasta el momento por una dieta más sólida. Continuar con una dieta blanda podría suponer un obstáculo para el correcto desarrollo de las estructuras óseas y para el crecimiento del maxilar.
  • Caries dental y fracturas: al prevenir la caries dental, una de las afecciones más comunes entre la población infantil, es necesario seleccionar el cepillo dental adecuado, usar flúor y controlar la placa bacteriana periódicamente, entre otros. Durante la época de recambio dentario, el niño es propenso a padecer malestar bucal, por lo que sus encías están especialmente sensibles e inflamadas. En este sentido, instruir al niño con unos buenos hábitos de higiene oral le permitirá conservar los tejidos sanos, así como mantenerlos en un futuro. En cuanto a fracturas dentales, es importante actuar de forma precoz para la reducción de las mismas. Esto es, confeccionar protectores bucales específicos para la práctica de deportes de alto riesgo.
  • El mantenimiento del espacio y la longitud de la arcada: cuando se produce la pérdida de uno o varios dientes de forma antinatural, es preciso mantener el espacio y la longitud de la arcada con la utilización de mantenedores de espacio, entre los cuales existe una gran variedad de aparatos.
  • La succión digital: ante esta situación, en primer lugar se debe dar una oportunidad al niño para que deje el hábito de forma voluntaria antes de la erupción de los dientes permanentes. De no ser así, existen varias medidas preventivas que evitarán dañar los dientes, tales como dispositivos especializados que complican la introducción del dedo en la boca.
  • El bruxismo: para revertir el hábito de apretar o rechinar los dientes primero deben tomarse medidas sencillas, como identificar y ajustar interferencias oclusales existentes. Si el problema no se elimina, puede considerarse la aplicación de una férula de descarga para proteger los dientes y evitar maloclusiones.
  • El uso prolongado del chupete: retirar el chupete en la edad adecuada contribuye al correcto desarrollo de su cavidad bucal. Por otro lado, se debe evitar introducir sustancias en el mismo, como por ejemplo miel, para prevenir la aparición de caries dentales.

En la prevención terciaria, se incluyen el diagnóstico y el tratamiento precoz de las anomalías causantes de la maloclusión establecida. Los procedimientos precoces pueden llevarse a cabo a través de técnicas ortodoncicas sencillas o bien mediante técnicas odontológicas específicas, como la cirugía o las prótesis. Algunos autores hacen también referencia a un cuarto y quinto nivel de prevención, que incluye la limitación del daño y la rehabilitación de la función perdida a través de la ortodoncia.

En Clínicas Propdental creemos esenciales los niveles de prevención expuestos entorno las maloclusiones. De hecho, velar por el correcto desarrollo de las estructuras bucales y conservar su adecuada funcionalidad natural es uno de los factores más importantes a considerar durante la etapa de crecimiento del paciente.

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