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¿Cuáles son las herramientas de un dentista?

Publicado por Dr. Dario Vieira el 17 diciembre 2015 en Odontologia

¿Cuáles son las herramientas de un dentista?

Hoy vamos a hablar acerca de tres puntos que resultan determinantes a la hora de alcanzar el éxito en cualquier tratamiento odontológico, como son la iluminación, el asistente dental y el equipo del dentista. Estas tres facetas son la que, de estar bien coordinadas, hacen que el trabajo del odontólogo sea mucho más simple y mucho más cómodo para el paciente.

Los factores determinantes para el éxito de un dentista

Con el fin de que el cirujano odontológico tenga una mejor visibilidad del campo en el que opera, en el cual ya de por sí es una zona oscura y pequeña, éste deberá estar bien iluminado. El grado de iluminación del área quirúrgica, ya sea mediante la luz natural o artificial, no tiene que ser mayor de la que se requiere en situaciones normales. La iluminación del campo de operación deberá ser mayor a la que tiene el área circuncidante, sin resultar demasiado brillante para el dentista y su paciente.

Una ventaja lo suficientemente grande que esté orientada hacia el norte resulta la luz natural más eficaz, pero es muy habitual que en gran multitud de climas y entornos urbanos, muchos trabajos dentales tengan que realizarse empleando, cuanto menos, una lámpara operatoria. La eficacia de las mejores lámparas que podemos encontrar es tal, que a día de hoy muchos son los operadores que optan por evitar la luz natural mientras trabajan.

La lámpara operatoria deberá adaptarse con facilidad a fin de proporcionar la iluminación sobre lo que el dentista necesite observar, y a su vez con un pequeño ajuste quedar bien fijada. Esto podría lograrse mediante un rayo de luz que sea coaxial con la línea de visión, por ejemplo, con una lámpara frontal, o colocando la fuente de iluminación de forma que no se oscurezca el haz de luz por la cabeza del operador mientras esté trabajando.

La lámpara frontal es el método de elección de algunos dentistas cirujanos, pese a que su uso no resulta muy común debido a las pequeñas desventajas prácticas que ofrece, ninguna de ellas insuperable, pero ciertamente limitan el uso continuo en conjunto. El hecho de que el rayo de luz sea completamente coazul con la línea de visión, hace que se eliminen casi todas las sombras visibles; asimismo, también evita la obstrucción del rayo de luz, y además proporciona un pequeño campo de intensa iluminación que se puede situar de la forma que más convenga en el centro del campo visual; éste es un recurso que de buen seguro se puede aprovechar en gran multitud de ocasiones.

La lámpara operatoria que se sitúa a la izquierda de la línea central representa una solución para los problemas de iluminación. Resulta de fácil acceso para el ajuste de la posición, y se puede colocar de manera que se obtenga una buena iluminación, pese a que la obstrucción del rayo de luz puede resultar molesta.
Otro factor a tener en cuenta es que las manos del dentista no tienen que obstruir la iluminación. Este problema es de fácil resolución, mediante la disposición de diversas fuentes de iluminación, o por una sola fuente que se refleje al colocar espejos en circunferencia, las así denominadas lámparas sin sombra. A la práctica, estas son usadas con una mayor frecuencia.

La lámpara de cuarzo – halógeno, nos proporciona una pequeña pero potente fuente de luz, que puede ser empleada con un reflector dicrónico, el cual es una superficie de vidrio metalizado, transmitiendo una alta calor incidente, pero refleja una potente proporción de la luz incidente. De esta forma, una eficaz lámpara operatoria resulta una fuente luminosa de alta temperatura, que genera un rayo de luz relativamente fría.
El área que se ilumina deberá tener la amplitud suficiente para permitir un pequeño límite de movimiento a la cabeza del paciente sin tener que realizar un ajuste de la luz, pero demasiado deslumbrará al paciente. Es decir, el haz de luz debe tener un alto margen de penetración, de forma que los dientes de la arcada superior estén iluminados, no así sus ojos.

La iluminación con espejo bucal resulta otro ejemplo de instrumento útil para dar una buena intensidad de luz en un punto preciso, pese a esto, al igual que con la lámpara frontal, este presenta unas pequeñas desventajas que lo convierten en un candidato inadecuado para un uso continuado y exclusivo. El principio de la fibra óptica se adaptó para así dar un alto grado de iluminación compacta al campo de operación. En la pieza de majo y el espejo bucal, se emplea salida de 1 a 2 milímetros de diámetro, pero por motivos de diseño técnico todavía no tiene una gran aceptación.

Las condiciones adecuadas para el dentista

Proporcionar unas condiciones adecuadas de espacio y equipo, así como realizar una cuidadosa organización del trabajo de un asistente de cirugía y su integración con los procedimientos del dentista están basados en las siguientes consideraciones: Al igual que el cirujano dentista tiene que conservar una posición libre de tensión cuando trabaja sobre un banquillo móvil, el poder tener un rápido acceso a instrumentos y materiales de uso común y al gabinete de trabajo, dentro de la mayor comodidad posible. Tendrá que estar capacitado para auxiliar en todas las operaciones, y es que una de las funciones principales que éste tiene es la de proporcionar visibilidad del campo operatorio, para los que necesitan una jeringa triple, un eyector y la lámpara operatoria a su alcance. Posteriormente, requerirá además un fácil acceso para la esterilización y lavado.

Para lograr estos objetivos generales resulta conveniente que el asistente se pueda mover libremente alrededor de todo el área operatoria. Un pequeño gabinete móvil sobre el lado izquierdo y que se coloque en la mitad del campo del paciente resulta una distribución adecuada para su trabajo. De esta forma, podrá ver al odontólogo y al paciente, ayudar tanto con una como con las dos manos y proporcionar todos los materiales e instrumentación necesaria para la preparación y aplicación.

Cada vez hay un mayor interés para emplear los servicios del asistente dental como parte del equipo operatorio. Dentro de sus funciones se sitúa a la izquierda del paciente. Puede retraer y controlar tanto lengua como carrillos, irrigar y secar el campo, proporcionar y recibir instrumental, preparar materiales y hacer diversas tareas menores pero de importancia, coordinadas con el dentista operador.

Este procedimiento integrado entre el dentista y el asistente está descrito frecuentemente bajo la denominación de “técnica a cuatro manos”, debido al minucioso entrenamiento y disciplina que se deben adquirir, lo que conduce a una gran eficiencia.

La distribución del equipo debe estar también sujeta a las variaciones de preferencia personal. Nosotros, considerando el uso efectivo, fatiga del odontólogo y comodidad del paciente, recomendamos la siguiente: Lo primero es que el equipo que emplea el cirujano se tiene que colocar a la derecha del paciente, y moverse fácilmente a fin de permitir su uso en diversas posiciones operatorias, de las 3 a las 12 horas. El equipo incluye, al menos, una turbina de aire, compresora y una jeringa triple. En segundo lugar, el equipo que emplea por el asistente quirúrgico deberá estar a la izquierda del paciente, como comentábamos anteriormente. Finalmente, por supuesto el paciente tiene que ser capaz de sentarse por él mismo, y levantarse nuevamente sin problemas, por lo que su acceso al sillón dental no deberá estar obstruido.

Lo recomendable es que no se coloque instrumental sobre el paciente, ni dentro del campo visual, quizás a excepción de una charola ligera que, cuando sea necesaria, se podrá acercar al campo operatorio.

Una vez que el procedimiento lo permita, deberemos efectuar la técnica quirúrgica con el paciente en posición supina, ya que es tolerada por muchos pacientes, encontrando en esta un rápido descanso. Resulta importante que se coloquen al paciente gafas protectoras, ya que en esta posición tiene un riesgo considerable de sufrir lesión ocular, a consecuencia de gotas contaminadas o al dirigir mal la instrumentación y material. La posición mostrada da al odontólogo comodidad, buena visibilidad y acceso operatorio tanto para él como para su asistente. Estos métodos nos conducen al diseño y la distribución ergonómica del equipo de cirugía. Los gabinetes de instrumental, que sean fáciles de lavar, deberán estar agrupados usualmente atrás y a la derecha del paciente, para así estar inmediatamente disponibles al cirujano.

Una solución aceptable para muchos dentistas es la siguiente: La compresora, irrigador, la turbina de aire y la jeringa de aire caliente estarán en el lado derecho del operador, sobre un gabinete móvil. La escupidera y el eyector también se podrán mover, y estarán cerca del asistente dental, que se encontrará en el lado izquierdo.

Sin embargo, y por la variedad de equipo de la que se dispone, resultan posibles otro tipo de colocaciones. Hace algunos años se alcanzaban progresos considerables en el diseño ergonómico, de acuerdo con los principios que se exponen en este artículo.

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