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Fisioterapia de los trastornos funcionales del aparato masticatorio

Publicado por Dr. Dario Vieira el 23 Febrero 2015 en Odontologia

 

Ya habíamos hablado con anterioridad acerca de la farmacología relacionada con los trastornos funcionales del aparato masticatorio, en este caso, vamos a hablar de la fisioterapia de los trastornos funcionales del aparato masticatorio. Existen diversos tipos de fisioterapia, pasemos conocerlos con mayor profundidad:

Termoterapia

La termoterapia es un procedimiento consistente en la aplicación de calor o frío por diversos métodos, según lo que el tratamiento requiera en ese momento. Pasemos a explicar las diversas formas de la terapéutica en cuestión:

  •  Calor húmedo

Este procedimiento terapéutico consiste en la aplicación de calor sobre la piel de la zona que está afectada. Su mecanismo de acción está basado en la hipertermia producida en la zona, lo que favorece una vasodilatación, un aumento del riego sanguíneo, y, por lo tanto, del metabolismo muscular.

La terapia local con calor superficial puede aplicarse de tres formas distintas: por conducción, radiación o terapia eléctrica de alta frecuencia. De todas ellas, las más utilizadas en las alteraciones temporomandibulares es la conducción, colocando el calor directamente sobre la zona de la piel dolorosa (calor superficial).

El calor superficial se aplica mediante paños o toallas mojadas en agua a 70 grados durante 20 minutos, en intervalos de 3 o 4 veces al día. Existen actualmente en el mercado unas lamohadillas automáticas de calor húmedo, cuya principal ventaja es la comodidad de uso para el paciente.

Actualmente, está muy discutida la profundidad de penetración del calor en la zona afectada, y por ende su eficacia. Lo cierto es que el calor sí que ayuda a controlar los síntomas que están asociados a ciertas alteraciones temporomandibulares, aliviando así el dolor.

Cuando el caro debe ser llevado a zonas profundas, se deben utilizar otros métodos que ya requieren una capacitación específica por parte del profesional. Estas técnicas son las siguientes: A. Inyecciones, B. Diatermia de onda corta, c. Microondas, que son radiaciones electromagnéticas, y por último D. ultrasonidos.

existe una cierta controversia con respecto al uso de este tipo de terapia de calor profundo, puesto a que puede presentar un cierto riesgo para el paciente.

  • Crioterapia

Consistente en la aplicación e frío sobre la zona dolorida. Aunque estos resultados no son duraderos, sí que es cierto que el frío contribuye a la reducción de síntomas relacionados con lesiones agudas del sistema masticatorio.

El frío tiene la propiedad de reducir la excitabilidad muscular y el espasmo, de forma que ayuda a la relajación muscular, y por tanto, al alivio del dolor. Además de esto, reduce el flujo sanguíneo local y, en consecuencia, las reacciones inflamatorias, edema e inclusive la hemorragia.

El frío se aplica mediante hielo o compresas frías sobre la piel de la zona afectada con un movimiento circular sin presionar los tejidos. Este mecanismo se realiza durante 5-7 minutos, descansando otros 5 y repitiendo nuevamente la maniobra.

La aplicación de frío también puede realizarse mediante nebulizadores de vapor para interrumpir los ciclos dolorosos en casos de espasmos y de limitación de movimientos, pero su resultado es de corta duración. Los sprays más utilizados son el de cloruro de etilo y el de fluorometano. La utilización del nebulizador suele ir acompañada de un estiramiento muscular mediante ejercicios para distender los músculos afectados.

Tratamientos con ultrasonidos

Los ultrasonidos son una terapia que se encarga de aumentar la temperatura de los tejidos profundos. Su mecanismo de acción consiste en el aumento del flujo sanguíneo separando las fibras colágenas por lo que mejora la extensibilidad y flexibilidad del tejido conjuntivo. Su uso se recomienda de forma conjunta con el calor superficial.

Iontoforesis

La iontoforesis es una técnica mediante la cual algunos fármacos (anestésicos locales y antiinflamatorios normalmente) se pueden introducir en los tejidos deseados sion afectar a otros. Para esto, deberemos colocar sobre la piel de la zona afectada una almohadilla con la medicación y se hace pasar una corriente eléctrica a través de ella, de forma que el fármaco penetra en los tejidos.

Láser frio

El láser frío acelera la síntesis del colágeno, aumenta la vascularización de los tejidos de cicatrización , reduciendo el número de organismos y también el dolor.

Aunque los resultados sean satisfactorios es necesario más estudio para poder integrarlo como un tratamiento habitual en odontoestomatología.

Acupuntura

La acupuntura ha sido utilizada en algunos casos de la afección cráneo-mandibular como tratamiento de apoyo con resultados satisfactorios.

Hay diferentes estudios que explican el efecto analgésico de esta terapia. El estímulo provocado por la acupuntura produce una inhibición de las vías aferentes del dolor. Los neutotransmisores que participan en esta inhibición son las endocrinas y las encefalinas, neuropéptidos que pertenecen al grupo de sustancias opiáceas endógenas.

El estímulo intermitente de dos pulsos por segundo es la forma más eficaz de controlar el dolor de los trastornos temporomandibulares mediante este procedimiento.

Biofeedback

La biorretroalimentación externa, es una técnica terapéutica que se basa en hacer conscientes, ciertas funciones o reacciones de nuestro organismo, que de forma normal realizamos inconscientemente, para que el paciente pueda controlarlas y así evitar sus efectos nocivos. Este tipo de terapia, ha sido probada en diferentes campos de la medicina.

En odontología, la biorretroalimentación que es más usada, es la electromiográfica. Se realiza mediante un sencillo aparato de registro electromiográfico, que lleva conectados unos electrodos de superficie. dichos electrodos, se colocan sobre los músculos que se desean controlar, normalmente maceteros o músculo frontal, y envían una señal al aparato, informando del grado de actividad eléctrica y por tanto, de su contracción. El aparato lleva incluído una escala luminosa, una señal acústica, o, en ciertas ocasiones, ambas. El tratamiento se basa en lograr que el paciente aprenda a relajar su musculatura. Para lograr este objetivo, se debe tumbar al paciente en un sillón o en una camilla, y se le indica que intente relajar su musculatura. Cuanto mayor es la relajación que va logrando el paciente, la escala luminosa es menor, y la señal acústica se vuelve más leve. De esta forma, y después de un tratamiento que puede variar según el caso aproximadamente entre dos o cuatro semanas, en sesiones diarias de aproximadamente media hora, el paciente logra encontrar su propio método de relajación, y es capaz de realizarlo, sin ayuda externa,

Una variante de gran utilización de este sistema es el biofeedback negativo. El aparato es básicamente igual que el que describíamos con anterioridad, pero tiene la posibilidad de que podamos regular a partir de qué actividad eléctrica se conecta la alarma luminosa o la alarma acústica. De esta forma, lograremos que el paciente pueda ser consciente sólo de las actividades eléctricas de su musculatura, consideradas como anómalas o nocivas. En este caso, el aparato es de pequeñas dimensiones, y puede ser portado por el propio paciente constantemente. Cada vez que se produzca una contracción muscular, que no entre dentro del campo de las funciones normales, (fonación, masticación, deglución), el aparato emite una señal, con lo cual el paciente se hace consciente de que está contracturando su musculatura, y puede procurar la relajación de la misma. Este sistema resulta especialmente útil en los pacientes bauxitas nocturnos, ya que al perder el control consciente durante el sueño perdemos la capacidad de defendernos de los hábitos parafuncionales. Mediante el uso de este aparato, el paciente se despierta cada vez que entra en el ámbito de actividad parafuncional, y puede frenar la misma.

De estas dos formas de Biofeedback que acabamos de exponer, parece que la que trata de enseñar un sistema de relajación al paciente, resulta más efectiva a la larga que el feedback negativo, ya que si bien es cierto que este último tiene una gran efectividad en el momento en el cual se acompaña del aparato, al prescindir de este, el paciente termina volviendo nuevamente a la actividad parafuncional.

Estimulación eléctrica transcutánea

Esta técnica, llamada estimulación eléctrica transcutánea, es una terapéutica relativamente nueva en el campo de la odontoestomagología. Su origen residen en las llamadas “unidades del dolor” de los grandes centros hospitalarios, donde fueron surgiendo distintas aplicaciones para campos más específicos como la odontoestomatología.

Aunque su mecanismo de acción no ha sido aclarado de forma completa, sí que existen dos grandes teorías al respecto. Una de ellas sostiene que la estimulación eléctrica transcutánea es capaz de activar a las fibras nerviosas gruesas (A Alfa y A beta) que normalmente comunican estímulos como el tacto y la posición, enmascarando la información dolorosa que transportan las fibras nerviosas delgadas (A delta). La segunda teoría sostiene que la estimulación eléctrica de las terminaciones nerviosas por debajo del umbral doloroso, producen contracciones tónicas de los músculos afectados, lo cual se traduce en un efecto de masaje, en los que algunos autores implican a la liberación de endorfinas.

El tens se trata, en esencia, de un aparato que emite corrientes de alta frecuencia (ondas cuadradas en el rango de impulsos de 500 a 100 Hz), pero con una baja intensidad y a un pulso de 2mseg de duración con un intervalo de 0’5 a 1’5 segundos; aunque también existen aparatos que emiten corrientes de baja frecuencia (2 Hz), pero con corrientes de alta intensidad (superiores al nivel de 90 volts y 60 ma.) generadas a través de pulsos de uno a dos por segundo. Dicho aparato, va conectado a unos electrodos (dos activos o dos activos y uno dispersan) que son aplicados a la zona dolorosa del paciente.

En la actualidad, existen unidades de TENS portátiles, que pueden ser controladas por el mismo paciente en su propia casa, y que suelen dar unos resultados más que satisfactorios; por otro lado, también deberíamos tener en cuenta que la estimulación eléctrica transcutanea ha demostrado su actividad analgésica, pero no una restaurativa de la función normal ante patologías, por lo que su utilización debería ser como coadyuvante en el tratamiento de la enfermedad del paciente.

Masajes

El masaje es un tratamiento fisiológico que consiste en la movilización de los tejidos blandos.

Existen dos tipos de masajes: El superficial y el profundo.

El masaje superficial, se aplica por el propio paciente realizando suaves movimientos circulares sobre el área dolorosa en repetidas ocasiones durante el día. Esto produce una estimulación leve de los nervios sensitivos cutáneos, produciendo una influencia inhibidora sobre el dolor. Si apareciera un aumento del dolor, se debe suspender el tratamiento.

El masaje profundo es útil para reducir el dolor, y restablecer la función muscular normal. Su acción se basa en que la movilidad de los tejidos produce un aumento del flujo sanguíneo. El masaje es eficaz cuando se aplica de 10 a 15 minutos después de preparados los tejidos mediante el calor húmedo, el calor relaja los músculos reduciendo el dolor y potenciando el masaje.

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