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Mitos dentales

Publicado por Anabel Propdental el 16 Diciembre 2014 en Actualidad

Los mitos son algo inherente a cualquier sociedad. Los hay sobre cualquier tema, pero abundan los relacionados con la salud en general y también la odontología. Estos mitos se pasan de generación en generación y se presentan como hechos reales, aunque suelen ser inexactos o incluso falsos.

La verdad de los mitos dentales

Esto supone un riesgo de salud para las personas que se los creen, por eso hemos querido desvelar la realidad que se esconde detrás de los mitos más extendidos.

Mito: No es importante que los niños cuiden de sus dientes de leche
Realidad: Aunque los dientes de leche no son permanentes, de no cuidarse pueden comportar consecuencias perjudiciales para los dientes permanentes. La malposición de los dientes definitivos, problemas de alineación o necesidad de tratamiento ortodóntico son solo algunas de las preocupaciones relacionadas con la pérdida de dientes de leche por culpa de la caries. Además, es clave que los niños aprendan los fundamentos de la higiene oral cuando son pequeños, no solo para cuidar de sus bocas entonces, sino para incorporar unos buenos hábitos orales que les acompañen durante toda la vida.

Mito: Si no tienes problemas con tus dientes no hace falta que vayas al dentista.
Realidad: La mayoría de problemas dentales no son evidentes en sus fases iniciales. Solo cuando han progresado en su afectación empiezan a mostrar signos y síntomas que son fácilmente detectables por el propio paciente que los padece. En muchos casos, el dentista es el único capaz de detectar que existe un problema. Acudir a la clínica dental dos veces al año para someterse a chequeos dentales regulares y limpiezas dentales profesionales es de vital importancia para mantener una buena salud oral. De este modo, los problemas dentales pueden ser tratados antes de que se conviertan en serias complicaciones que requieran tratamiento más invasivo, caro e incómodo.

Mito: Debes evitar cepillarte los dientes y pasarte el hilo dental si te sangran las encías.
Realidad: El sangrado de tus encías es un aviso de que sufres enfermedad periodontal o gingivitis. Precisamente por este motivo debes continuar cepillándote los dientes y pasándote el hilo dental de manera suave, ya que la gingivitis está causada por una pobre higiene oral y dejar de limpiarte los dientes solo empeoraría la situación. Si el sangrado no para al cabo de unos días o empeora con el tiempo, no dudes en contactar con tu clínica dental de cabecera.

Mito: El chicle sin azúcar es un buen sustituto para el cepillo de dientes.
Realidad: Aunque masticar chicle sin azúcar ofrece beneficios para conseguir un aliento fresco, promocionar la secreción de saliva y limpiar mínimamente tus dientes tras la comidas, no debe considerarse como un sustitutivo del cepillado ni del uso del hilo dental. La placa dental y las partículas de comida solo pueden removerse por completo con el cepillo y el hilo dental.

Mito: Las caries dentales son un problema que solo afecta a los niños.
Realidad: Las caries dentales pueden aparecer en cualquier edad. Existen muchas situaciones y condiciones que provocan que tanto los adultos como las personas de la tercera edad estén en riesgo de sufrir caries dentales. Como adulto, eres más propenso a sufrir recesión gingival, lo que aumenta el riesgo de sufrir caries radicular (en las raíces de los dientes que quedan expuestas). Además, muchos adultos y personas mayores toman medicamentos que les secan la boca. Esta sequedad facilita también la aparición de caries, ya que la falta de saliva reduce la capacidad de la boca de limpiar las bacterias y neutralizar los ácidos.

Mito: Todos los dientes que sufren caries dental y se tratan, volverán a sufrir caries en el futuro.
Realidad: No es imposible que un diente que ha sido tratado de caries vuelva a sufrir una infección, pero esto se puede evitar mediante el correcto cepillado y utilización del hilo dental. En caso que el empaste se rompa o se agriete, aumentan las posibilidades de volver a sufrir una caries dental, pero esto puede evitar restaurando de nuevo el empaste. Así pues, realizar un control periódico de los empastes evita que los dientes que han sufrido caries se vuelvan a infectar.

Si oyes cualquier mito dental del que no estás seguro, coméntaselo a tu dentista para que te diga si es o no verdad.

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