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Criptococosis

Publicado por Dr. Dario Vieira el 15 Enero 2013 en Odontologia

Las lesiones bucales provocadas por criptococosis son raras y ocurren en la forma diseminada.

Manifestaciones bucales de la Criptococosis

Cuando exploramos en la clínica dental la boca de los pacientes podemos observar aunque en raras veces, lesiones provocadas por este tipo de hongos.

En la boca la Criptococosis se presentan como una ulceración crónica, usualmente con una superficie vegetante, como granulomas o como nódulos violáceos.

Se localizan en la encía, paladar duro y blando, faringe, mucosa oral y alvéolos postextracción.

La criptococosis es la micosis producida por Cryptococcus neoformans, una levadura capsulada.

Tipos Criptococosis

Hay cuatro serotipos de la cápsula del hongo: A, B, C y D. Las excreciones de las palomas que se encuentran en la intemperie suelen contener los serotipos A o D. El serotipo B ha sido aislado en desperdicios que rodean los eucaliptos de las especies Eucalyptus camaldulensis y Eucalyptus tereticornis.

Los animales, especialmente los gatos, pueden adquirir la criptococosis pero no transmiten la infección a otros animales o al hombre. Se ignora el origen de la infección humana, con la rara excepción de los casos adquiridos a través de un transplante de córnea, de riñón o de otros órganos sólidos. La criptococosis es rara antes de la pubertad, pero frecuente en pacientes tratados con corticoesteroides, linfomas o sarcoidosis.

Infección por hongos

Se supone que la infección se contrae al inhalar el hongo y pasar éste a los pulmones. La infección pulmonar tiene tendencia a desaparecer espontáneamente y a menudo es asintomática. La diseminación hematógena permite que el hongo aparezca en el cerebro formando racimos de criptococos en las áreas perivasculares de la sustancia gris cortical, en los ganglios basales y, en menor grado, en otras zonas del SNC. Las lesiones pulmonares se caracterizan por una inflamación granulomatosa intensa.

La mayoría de los pacientes tienen una meningoencefalitis en el momento del diagnóstico. Es siempre mortal si no se trata correctamente. Sus primeras manifestaciones son cefalea, náuseas, vómitos, marcha titubeante, demencia, irritabilidad, confusión y visión borrosa.

La fiebre, la depresión del nivel de conciencia y la rigidez de nuca suelen estar presentes en el momento del diagnóstico en un 20-40 %.

La lesión de los pares craneales se produce hasta en un 20 % de las criptococosis. Los déficits neurológicos focales y las convulsiones pueden aparecer, habitualmente, de forma tardía, en un 10% de las mismas (1, 3).

La criptococosis pulmonar produce dolor torácico aproximadamente en un 40 % de los pacientes y tos en el 20 %. En la radiografía de tórax se aprecian uno o más infiltrados densos que suelen estar bien circunscritos. No hay signos de calcificación y raramente se advierten bandas fibrosas.

El 10% de los pacientes con criptococosis tiene lesiones cutáneas y la inmensa mayoría de los casos con lesiones de la piel sufre una infección diseminada.

Aparecen en forma de lesiones papulosas diminutas y asintomáticas que lentamente aumentan de tamaño y muestran tendencia a reblandecerse por el centro acabando en la formación de úlceras. Hay lesiones osteolíticas en un 4 % de los casos, que suelen manifestarse como abscesos fríos.

La punción lumbar es la única prueba de diagnóstico útil. El líquido cefalorraquídeo (LCR) puede presentar el nivel de glucosa disminuido, pleocitosis linfocítica y el nivel de proteínas elevado. Sin tratamiento, la infección es fatal en pocas semanas o un año.

Otras infecciones menos frecuentes se ven en forma de neumonía crónica o lesiones en piel, huesos u otros órganos. El pronóstico puede establecerse por cultivo del hongo a partir del LCR, sangre, orina o pus. En aproximadamente la mitad de los casos de meningitis, el hongo puede verse con tinción de tinta china en el LCR. Las pruebas de aglutinación de látex del suero y LCR detectan el antígeno capsular en cerca de un 94 % de los pacientes con meningitis y en el suero de una proporción menor de casos no meníngeos.

El hongo se demuestra en la sangre en un 10 a 30 % de los casos y es muy común en los pacientes con SIDA.

La criptococosis pulmonar es similar a una neoplasia maligna en lo que respecta los signos radiográficos y a los síntomas. El cultivo del esputo es positivo sólo en un 10 % de los casos, y el antígeno se detecta únicamente en un tercio.

La criptococosis cutánea puede confundirse con un comedón, un carcinoma basocelular o una sarcoidosis. La biopsia descubre numerosos criptococos. La criptococosis ósea se parece a la tuberculosis.

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