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Apiñamiento primario

El apiñamiento primario es el que se produce por una discrepancia ósea negativa verdadera: no existe una proporción entre el tamaño de las arcadas dentarias y la suma de los diámetros mesodistales de los dientes.

Apiñamiento primarioEl apiñamiento primario puede deberse a que los dientes sean más grandes de lo normal, a que las arcadas dentarias sean más pequeñas o a la asociación de ambos factores.

Aunque hay estudios que sí encuentran una macrodoncia relativa en los casos de apilamiento, lo más frecuente en el apiñamiento aparezca con dientes dentro de los límites normales de tamaño y arcadas relativamente pequeñas, más estrechas y con menor anchura intercanina.

Se puede empezar a manifestar a edades tempranas, incluso en dentición temporal. Se hace más evidente en dentición mixta, durante el recambio incisivo y se completa el cuadro en dentición permanente. Se localiza, fundamentalmente, en la zona intercanina tanto superior e inferior.

Frecuentemente, los caninos superiores son los últimos dientes en erupcionar y sufren las consecuencias de la falta de espacio, pudiendo quedar infraerupcionados o situados en vestibular, por fuera de la arcada. Los resultados de un estudio realizado en nuestra región, sobre población general, en adolescentes de 13 a 16 años de edad, muestran que el 49% de individuos presentaba apiñamiento de los incisivos superiores y el 63% apiñamiento incisivo inferior, siendo éste el rasgo maloclusivo con mayor prevalencia en la muestra estudiada.

Causa del apiñamiento primario

El apiñamiento primario es de causa genética. Todavía no están bien estudiados los genes que intervienen en la herencia del tamaño maxilar y el tamaño dentario, aunque parece que se hereda más el tamaño maxilar que el dentario.

El apiñamiento es un signo maloclusivo característico de las sociedades civilizadas y muchos investigadores han tratado de interpretar la causa de su aparición.

La evolución de la raza humana conlleva una serie de cambios, de los cuales los que más parecen influir en el apiñamiento son la aparición de la postura erecta y los cambios en los hábitos orales y alimenticios.

Con la postura erecta aumenta el volumen cerebral y disminuye el tamaño de los maxilares, que se colocan en una posición más retruida respecto al cráneo.

La configuración mandibular cambia apareciendo el mentón y la oclusión borde a borde se modifica apareciendo el resalte y la sobremordida. Estos cambios suponen una disminución en la longitud de arcada que no se ha acompañado de una disminución en el número o tamaño de los dientes.

Por otra parte, al ingerir una dieta más blanda y menos abrasiva y ya no utilizar la dentadura para otros fines, como son la manipulación de objetos, preparación de pieles, etc., no se produce una atrición dentaria, oclusal e interproximal, que va reduciendo el tamaño dentario, tal y como se aprecia en sociedades primitivas, en las que no es frecuente el apiñamiento.