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Retenedor activo

El retenedor activo es un dispositivo no puede movilizar activamente los dientes y actuar al mismo tiempo como retenedor de ortodoncia.

Retenedor activo

El retenedor activo es un hawley al que se agregan elementos activos como resortes o tornillos para hacer pequeños movimientos.

Sin embargo, el hecho es que las recidivas o los cambios producidos tras el tratamiento de ortodoncia debido al crecimiento obligan a conseguir alguna movilización dental durante la retención de ortodoncia.

Ésta suele conseguirse con un aparato removible que siga actuando como retenedor después de haber recolocado y alineado correctamente los dientes.

Se puede considerar como retenedor activo a un retenedor de Hawley típico, si se emplea inicialmente para cerrar un espacio pequeño dejado por una banda, pero esta denominación suele reservarse para dos situaciones específicas, la realineación de incisivos irregulares y los aparatos funcionales modificados para contrarrestar la tendencia a la recidiva de los problemas de Clase II o Clase III.

Realineación de incisivos irregulares

Realineación de incisivos irregulares mediante retenedores de resortes.

La recidiva del apiñamiento de los incisivos inferiores es la principal indicación de un retenedor activo para corregir la posición de estos dientes.

La forma de los incisivos puede contribuir a la recidiva del apiñamiento, pero la causa del problema suele ser un crecimiento mandibular tardío, que ha enderezado los incisivos.

Si se ha desarrollado un apiñamiento tardío, suele ser necesario reducir la anchura interproximal de los incisivos inferiores antes de realinearlos, de manera que las coronas no se inclinen labialmente, lo que dará lugar a una posición claramente inestable.

Desgastando los puntos de contacto, no sólo se reduce la anchura mesiodistal de los incisivos, disminuyendo la cantidad de espacio necesario para su alineación, sino que también se aplanan las superficies de contacto, incrementando la estabilidad inherente del arco dental en esa región. Sin embargo, como sucede con cualquier método que suponga una modificación dental, el desgaste debe efectuarse con precaución y buen juicio. No está indicado como procedimiento rutinario.

El esmalte interproximal se puede rebajar con tiras abrasivas y con discos finos en una pieza de mano o con piedras de diamante finas con forma de llama. Obviamente, no hay que excederse al rebajar el esmalte, pero si es necesario, podemos reducir la anchura de cada incisivo inferior hasta 0,5 mm a cada lado, sin llegar a atravesar el esmalte interproximal. Si pueden ganarse 2 mm adicionales de espacio reduciendo cada incisivo 0,25 mm por cada lado, suele ser posible realinear los incisivos apiñados.

Cuando la irregularidad es pequeña, se suele utilizar un aparato clip-on entre los caninos como retenedor activo para alinear los incisivos apiñados.

Sin embargo, si Ia recidiva es más bien considerable, hay que plantearse la posibilidad de colocar brackets dentales fijos para repetir el tratamiento de ortodoncia general.

Con brackets adheridos a la arcada inferior entre los premolares de uno y otro lado, pueden abrirse los espacios y emplearse alambres superelásticos de NiTi para retrotraer y alinear los incisivos con bastante eficacia . Si los incisivos están adelantados hacia el labio al efectuar esta maniobra, hay que colocar un retenedor lingual adherido antes de retirar los brackets. Obviamente, se requiere retención permanente tras la realineación.

Corrección de las discrepancias oclusales

Corrección de las discrepancias oclusales con aparatos funcionales modificados a modo de retenedores activos.

Un activador puede describirse como un aparato que consiste en retenedores maxilares y mandibulares unidos por un bloqueo de mordida interoclusal.

Aunque el más sencillo de los activadores es mucho más complicado, esta descripción ilustra la capacidad de un activador funcional modificado para mantener la posición de los dientes en los arcos dentales y alterar al mismo tiempo, y mínimamente, las relaciones oclusales.

Una indicación para emplear un activador a modo de retenedor activo sería un adolescente varón que tras un tratamiento de ortodoncia precoz haya recaído 2 o 3 mm hacia una relación de Clase II.

Si sigue creciendo algo en sentido vertical (como sucede en Ia mayoría de los adolescentes, incluso a los 17 o 18 años e incluso más), es posible recuperar la posición oclusal correcta de los dientes.

Para corregir una pequeña discrepancia oclusal, no se requiere crecimiento anteroposterior diferencial (basta con la movilización dental), pero es necesario algún crecimiento vertical para prevenir la rotación posteroinferior de la mandíbula.

En la práctica, esto significa que en los adolescentes se puede utilizar un aparato funcional a modo de retenedor activo, pero no tiene ninguna utilidad en los adultos, en los que sencillamente no es posible estimular el crecimiento esquelético con un dispositivo de este tipo, al menos a un nivel que tenga utilidad clínica.

El uso de un aparato funcional como retenedor activo se diferencia de su uso como retenedor puro. Como retenedor, su objetivo es controlar el crecimiento, y la movilización dental es en gran medida un efecto secundario indeseable.

Por el contrario, un activador utilizado como retenedor activo va dirigido fundamentalmente a movilizar los dientes, no se busca ningún cambio esquelético significativo.

Un activador o bionator está indicado como retenedor activo si no se pretenden más de 3 mm de corrección oclusal. Por encima de esa distancia, se puede recurrir a la movilización dental para lograr la corrección.