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Esquemas oclusales en prótesis completa y parcial removible

Publicado por Dr. Dario Vieira el 5 diciembre 2015 en Odontologia

Las caras oclusales que podemos encontrar en los dientes, ya sean naturales o artificiales, son la razón donde entran en contacto varias de las partes del aparato estomatognático. Conseguir evitar conflictos de los desplazamientos condíleos, su morfología debe ser absolutamente congruente con estos mismos desplazamientos, causas como la falta de armonía o la disarmonía oclusal pueden llegar a causar severas manifestaciones patológicas en el dentado si el paciente no es capaz de adaptarse a ellas.
Debido a los grandes cambios en la morfología oclusal se puede incluso llegar a poner al paciente en una situación comprometida, porque ha de poner en funcionamiento todos los recursos o mecanismos de adaptación de los pueda disponer, teniendo poco tiempo para ello. Por lo que es razonable pensar que la prótesis ha de adaptarse al paciente y no a la inversa.
En el tratamiento protésico, se debe llegar a modificar unos factores variables de la oclusión como la morfología y la disposición de caras oclusales de los dientes en mayor o menor medida, planificándose así en función de los factores articulares fijos e inmodificables con su relación céntrica, inclinación de la trayectoria condílea, movimiento de Bennett, ángulo de Bennett, ángulo de Fisher, distancia de cada eje de rotación vertical al plano medio sagital, etc.

Prótesis: Nivel condíleo y la arcada dentaria

En caso de movimiento de la protrusión mandibular del cóndilo, además de moverse horizontalmente también puede llegar a descender, el descenso lo guía la inclinación de la vertiente posterior de la eminencia articular. Esto acabaría produciendo una separación y una disclusión de los segmentos posteriores de las arcadas dentarias, donde se llegan a conocer como el fenómeno de Christensen.

En el caso de las arcadas dentarias se ordenan siguiendo dos curvas que denominan como la compensación sagital y frontal, juntas consiguen una interpretación conjunta que llega a dar origen a la nombrada: Espiral helicoidal de Stuart, la que tiene como finalidad el colaborar para que cuando se produzcan los desplazamientos mandibulares sean libres y sin ninguna interferencia cuspídea.
La curva de compensación sagital, llamada curva de Spee, es cóncava hacia craneal, lo hace en ese sentido para evitar los posibles contactos de los segmentos posteriores en los movimientos protrusivos. La otra curva de compensación es la de compensación lateral, que la llaman la curva de Monson o de Wilson, también es cóncava y hacia craneal pero es más acentuada en la zona molar, previniendo apariciones de interferencias en los movimientos de lateralidad.

Nivel dental

Las caras oclusales de los dientes siempre suelen presentar surcos de escape, que son las cúspides céntricas que suelen estar alojadas en las fosas junto con la máxima intercuspidación y suelen generar caras oclusales de los dientes antagonistas junto a unos surcos que parten de las fosas y que tienen la profundidad suficiente y dirección adecuada para mantenerla y que en los movimientos excursivos no rocen las paredes que lo forman. La dirección y magnitud de dicha trayectoria la determinan los desplazamientos condíleos.

Si a pesar de todas las prevenciones algún paciente acaba sufriendo alguna disarmonía oclusal, el organismo dispondrá de una segunda linea de defensa que la forman los mecanismos de adaptación, que son compensadores y tratarán de neutralizar a los agentes etiológicos o sus consecuencias inmediatas como son: El engrosamiento del espacio periodontal, las condensaciones óseas, la hipercementosis radicular, los desgastes cuspídeos, los cambios morfológicos y también las funciones de las articulaciones temporomandibulares junto con los nuevos patrones neuromusculares.

Dicho tratamiento del paciente cuando está total o parcialmente desdentado se exige en poder solucionar satisfactoriamente una gran serie de problemas que podríamos llegar a agrupar en tres apartados distintos pero que todos son completamente fundamentales y dependientes entre sí: La forma, la posición y la función.

Forma: En las protesis, el diagnostico, la planificación, el tratamiento y el pronóstico exigen la obtención de varios duplicados exactos y precisos para poder realizar determinadas maniobras exploratorias, fases clínicas y de laboratorio, junto con la imposibilidad de realizarlas directamente en la boca de dicho paciente. Actualmente solemos agrupar los problemas en el apartado de forma, ya que se puede considerar que están satisfactoriamente resueltos, debido a que los resultados obtenidos con los materiales y las técnicas antes probadas con los duplicados son completamente exactos, precisos y fiables.

Posición: Para poder colocar los modelos en la posición completamente correcta requiere unas pocas maniobras que si son realizadas bien se permitirá situarlos en el articulador en una posición semejante a la que ocupa el maxilar con respecto a la base del cráneo, y la mandíbula con respecto a la del maxilar.

Función: La función es el apartado que implica la resolución de mayores dificultades y limitaciones, para ello se debe a que no hay ninguna manera posible de registrarla y transferirla en toda su complejidad, incluso es imposible hacerlo junto con el mecanismo propioceptivo periodontal o con el fisiologismo neuromuscular.
Cuando se pretende revisar al paciente y poder transferir al articulador los problemas que de forma genética llegamos a englobar en el apartado función, forzosamente nos limitamos a reproducir algunos de los pocos aspectos parciales que tienen verdadera importancia trascendental entre la dirección y la magnitud de los desplazamientos mandibulares.

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