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Zonas de anestesia en odontología

Publicado por Dr. Dario Vieira el 27 julio 2015 en Odontologia

La anestesia es una parte fundamental en cualquier intervención quirúrgica. El hueso, es una región desdentada, carece de inervación sensitiva propia. La anestesia, por tanto, se aplica al tejido blando y resulta absolutamente adecuada. El anestésico junto con un compuesto vasoconstrictor permite la operación en áreas poco sangrantes. La inyección se debe realizar lentamente, calentando si es posible la solución.

Mandíbula

La mandíbula esta inervada por el tronco posterior de la rama maxilar inferior (V3) del nervio trigémino. Este es un nervio mixto, sensitivo y motor, que se divide en varios ramos: el nervio dentario inferior, del que nacen los nervios dentario, mentoniano e incisivo; el nervio lingual, y el nervio auriculotemporal.

En las intervenciones sobre la cara vestibular, delante del orificio mentoniano, basta con una anestesia periapical, en toda la extensión de la zona de implantación con un margen de 1 cm a ambos lados. La anestesia se debe realizar hasta la región mas apical posible, debajo de la línea mucogingival. En caso de que el hueso mantenga la sensibilidad analgésica durante el fresado del lugar receptor, es necesario practicar entonces una inyección en el orificio mentoniano para anestesiar el nervio incisivo (ramo del nervio dentario inferior) que puede subsistir incluso después de extracciones dentales muy antiguas.

En al cara lingual, la inyección se realiza de la misma manera, comenzando por el suelo de la boca, en toda la extensión de la zona de implantación con un margen de 1 cm a ambos lados. En caso de que persista la sensibilidad intraosea, se efectuara una inyección algo mas profunda a nivel de la sínfisis mentoniana. De esta manera se anestesian los extremos de uno de los ramos del nervio lingual que penetra en la cara lingual de la sínfisis a través de pequeños conductos.

El riesgo quirúrgico mas importante de las intervenciones realizadas detrás del orificio mentoniano es la penetración del conducto mandibular y la lesión de su contenido. Por este motivo, la anestesia locorregional, del tipo de la anestesia regional a nivel de la espina de Spix o la técnica de Gow-Gates, esta formalmente contraindicada. La persistencia de la sensibilidad dolorosa del nervio dentario inferior explica que, al acercarse con los instrumentos rotatorios aproximadamente a una distancia de 1 o 2 mm, se ponga en marcha una reacción dolorosa, que obliga a interrumpir de manera inmediata la perforación. Con frecuencia, el trayecto del nervio dentario inferior no es único, sino doble o triple, a través de conductos accesorios que contienen pequeños filetes nerviosos sensitivos. A menudo, estos conductos no se visualizan en la radiografía, ni siquiera en la tomografía computerizada; sin embargo, la lesión de uno de estos filetes puede provocar una parestesia irreversible del labio inferior. La aparición de sensibilidad dolorosa traduce la presencia de alguno de estos conductos accesorios y obliga a reconsiderar la indicación del implante o modificar su longitud o eje.

En la cara vestibular basta con efectuar una inyección periapical en toda la extensión del lugar de implantación y con un margen de 1 cm a ambos lados. La inyección debe extenderse lo mas posible hacia la zona apical, bajo la línea mucogingival. Hay que buscar siempre el contacto con el hueso. La anestesia vestibular se completa con una inyección en la cresta externa del triangulo retromolar que actúa sobre el ramo terminal del nervio bucal.

En la cara lingual, la inyección es muy similar, comenzando por el suelo de la boca, en toda la extensión de la zona de implantación y en un margen de 1 cm a ambos lados. La inyección en un plano muy posterior, sobre la cara interna del triangulo retromolar, actúa sobre el ramo del nervio lingual que inerva la cara interna de la mucosa mandibular.

Maxilar superior

El maxilar superior esta inervado por el nervio maxilar, segundo ramo del nervio trigémino. Éste es un nervio exclusivamente sensitivo que inerva la mucosa vestibular a través del plexo dentario superior y la mucosa palatina a través de los nervios nasopalatino y palatino anterior, que nacen todos ellos del ganglio esfenopalatino.

Intervenciones en la cara vestibular inyección periapical en toda la extensión del lugar de implantación con un margen de 1 cm a ambos lados. La anestesia debe extenderse lo mas apical posible bajo la línea mucogingival.

En las intervenciones, del tipo de la elevación del suelo del seno paranasal o los implantes tuberositarios, se requiere a veces la anestesia retrotiberositarios, se requiere a veces la anestesia retrotuberositaria. Para ello, se introduce la aguja detrás de la apófisis piramidal, con una angulación de 45 grados, una profundidad aproximada de 2 cm y 1 ml de anestésico.

Intervenciones palatinas: la mucosa palatina se anestesia perfectamente con dos inyecciones. La primera se realiza en el orificio palatino posterior (nervio palatino anterior) y la otra, en el orificio palatino anterior (papila interincisiva; nervio nasopalatino). Conviene efectuar la anestesia correctamente antes de elevar el colgajo palatino, porque es muy difícil inyectar una cantidad complementaria del anestésico, una vez separado el colgajo palatino.

Con el tiempo, las anestesias han mejorado muchísimo. Una buena intervención siempre pasa por una correcta sedación. En las Clínicas Propdental, el equipo quirúgico es de máxima calidad y está a la vanguardia de la tecnología, por lo que, sumado a la cualificación de sus profesionales, convierte a este equipo en la mejor opción para convertir en tu odontólogo de confianza.

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